La sede de Twitter en San Francisco, California. Foto: Creative Commons

Twitter ataca a los "tweetdeckers" que roban memes y venden retuits

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Twitter suspende cientos de cuentas que acumulan millones de seguidores por copiar contenidos y por jugar con su sistema para crear contenidos virales

Barcelona, 11 de marzo de 2018 (17:39 CET)

Twitter se va a la guerra contra los llamados "tweetdeckers", aquellos usuarios que tienen cientos de miles o incluso millones de seguidores y que se reúnen en privado en la plataforma Tweetdeck para robar y copiar tuits y memes de otros usuarios, y para orquestar los contenidos virales de sus redes o las de sus clientes.

El “tweetdecking” es un comportamiento penalizado en las reglas de Twitter, pero no ha sido fácil atacarlo. El viernes, la red social finalmente empezó a suspender a cientos de cuentas de "tweetdeckers", entre ellas las de @Dory, @commonwhitegiri, @SoDamnTrue, @memeprovider y @GirlPosts, populares incluso para muchos usuarios que no las seguían.

La desbordante popularidad de este tipo de cuentas se debe a que sus administradores saben cómo jugar con el sistema de Twitter, por lo que todos los días publican decenas de tuits que ya han sido exitosos en cuentas con menos seguidores y, con la ayuda de un brazo gigante de seguidores fantasma que retuitean en masa, convierten sus mensajes y memes en algunos de los más populares de la plataforma. Por ello estas cuentas logran ser muy visibles incluso para quienes no las siguen.

Pero esto es considerado spam en el reglamento de Twitter, que penaliza los “contenidos, respuestas y mensajes duplicados o sustancialmente similares en múltiples cuentas” y “los intentos por inflar artificialmente las interacciones de una cuenta”. En el caso de que sean empresas que realicen la labor para terceros, también es un comportamiento penalizado por la empresa.

Los "tweetdeckers" pueden ganar hasta 4.000 euros mensuales por vender retuits

Buzzfeed informó en enero de que hay "tweetdeckers" que venden retuits cuyos ingresos mensuales oscilan entre 2.500 y 4.000 euros. Twitter arrastra este problema desde hace unos años (el plagio de contenidos sucede desde los comienzos de la plataforma) pero en 2018 sus ataques han sido más letales.

A finales de febrero, Tweetdeck eliminó la opción de hacer retuits masivos en un solo clic, disparando en las piernas la capacidad de maniobra de los "tweetdeckers". “El negocio del spam en Twitter se ha acabado”, decían desde entonces algunos miembros de este gremio digital.

El golpe de Tweetdeck, esta nueva barrida de cuentas tremendamente populares y la posibilidad de más ataques son una evidente declaración de intenciones por parte de Twitter: ha sido suficiente.

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