Hórreos, marisco y mar: El pueblo de Galicia que debes visitar una vez en la vida (y donde mejor se come)
El pueblo de Combarro, en Pontevedra, ha sido catalogado por la revista Viajar como el lugar en el que se puede degustar el mejor marisco de Galicia
Un plato con una gran mariscada. Foto: 昕 沈 en Pixabay
Que Galicia es una de las comunidades de España en las que mejor se come es algo que cualquier persona que la haya visitado al menos en una ocasión sabe de sobra, especialmente aquellos amantes del marisco, que pueden encontrar en distintos puntos de Galicia platos que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.
Sin embargo, todo aquel que visita Galicia de forma asidua se hace una pregunta recurrente: ¿Cuál es el lugar en el que mejor se come en Galicia? Una pregunta a la que ha tratado de brindar respuesta la revista Viajar, que asegura que el pueblo en el que mejor se come en toda la comunidad se encuentra en pleno corazón de las Rías Baixas y aúna marisco fresco, tradición marinera y una de las estampas más reconocibles del norte peninsular.
Un pueblo a orillas del Atlántico, el secreto mejor escondido de Galicia
Se trata ni más ni menos que de Combarro, parroquia de San Roque en el municipio de Poio, en la provincia de Pontevedra. Es precisamente este enclave de granito, alineado junto a la ría, el que se consolida como el gran vencedor de la contienda, pues combina producto, paisaje y arquitectura popular hasta convertir la experiencia gastronómica en un atractivo cultural de primer orden.
Ahora, ¿en qué se basa el citado medo para llegar a esta conclusión? En su publicación, Viajar destaca el hecho de que en este núcleo costero, situado en la ría de Pontevedra, el producto manda y el entorno acompaña, creando un destino que cada vez despierta mayor interés entre quienes buscan dónde comer bien en Galicia.
Un pueblo que, por lo general, no es uno de los destinos turísticos ni gastronómicos más conocidos de Galicia, pues con menos de 1.500 habitantes, Combarro fue declarado Conjunto de Interés Artístico y Pintoresco en 1972 y reconocido como Bien de Interés Cultural, un sello que respalda el valor patrimonial de su casco histórico.
Es importante, además, conocer su historia, pues está estrechamente vinculada al monasterio de San Xoán de Poio desde el siglo XII, cuando la reina Urraca dona la población al cenobio. Desde entonces, el mar ha marcado su evolución económica, social y cultural, hasta el punto de convertirse en la referencia que es hoy.
Además de ello, el casco antiguo conserva la estructura tradicional de las aldeas marineras gallegas, con calles estrechas, fachadas de granito y una relación constante con el litoral. Y es precisamente ese diálogo permanente entre tierra y agua es una de las claves que explican su reconocimiento.
Cocina de mar y tradición gallega a escasos metros de la orilla
A nivel turístico, la publicación destaca como la imagen más icónica de Combarro sus cerca de sesenta hórreos, conocidos como palleiras, muchos de ellos dispuestos en paralelo a la costa. Elevados sobre pilares de piedra para evitar la humedad y los roedores, combinan granito y madera y dibujan una silueta inconfundible frente a la ría de Pontevedra, siendo una estampa imperdible para cualquier viajero.
Ahora bien, más allá de su espectacular arquitectura y de sus escenarios inolvidables, la gran mayoría de los interesados en dicha publicación lo están por un motivo meramente gastronómico. Y la realidad es que el motivo por el que este pequeño pueblo se ha ganado la reputación de ser el lugar en el que mejor se come se debe en gran parte a una despensa marina de primer nivel.
Una despensa marina que consta de una lista casi interminable de productos, en la que destacan los mejillones de las bateas, almejas, navajas, berberechos y pescados llegan del puerto a la mesa sin artificios, siguiendo la tradición de la cocina gallega basada en el respeto absoluto al producto, y que se convierte en el actor estrella de este pueblo.
Sin embargo, es la combinación de ambas cosas lo que brinda una magia especial a este lugar. Y es que tras pasear por la Rúa do Mar o acercarse a la playa de O Padrón para contemplar la panorámica de los hórreos al borde del agua, resulta evidente que aquí agricultura y pesca conviven en equilibrio.
Esto demuestra que el mar no es solo un telón de fondo, sino la base de su identidad y de su reconocida gastronomía, siendo el aspecto fundamental de este lugar. Y precisamente esa distinción otorgada por la revista Viajar sitúa a Combarro en el mapa gastronómico como un enclave donde cocina y paisaje forman una mezcla inseparable, consolidando su atractivo como destino cultural y culinario en las Rías Baixas.