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Cámara Valencia reclama revisar el cierre de Cofrentes tras el giro del Gobierno con Almaraz
La institución empresarial defiende la prórroga de la vida útil de la central valenciana y advierte de que la reindustrialización y la electrificación elevarán la demanda de energía en la Comunitat Valenciana
José Vicente Morata (Cámara Valencia) sobre la Central Nuclear de Cofrentes
La Cámara de Comercio de Valencia reclama que la continuidad de la central nuclear de Cofrentes se vuelva a poner sobre la mesa después de que el Gobierno haya autorizado la prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030. La institución empresarial valenciana considera que la decisión adoptada para la instalación extremeña obliga a abrir una reflexión similar sobre el futuro de Cofrentes.
El Gobierno ha permitido que las dos unidades de Almaraz continúen operando hasta el 8 de junio de 2030, aplazando así el inicio de su cierre, previsto inicialmente a partir de 2027. La decisión llega después del informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y de la petición formulada por sus propietarias, Iberdrola, Endesa y Naturgy. El Ejecutivo ha justificado la extensión, entre otras razones, por la necesidad de reforzar la seguridad de suministro ante la volatilidad de los mercados energéticos internacionales.
Ante este movimiento, Cámara Valencia sostiene que “la decisión del Gobierno sobre la central de Almaraz, apoyada por el informe del Consejo de Seguridad Nuclear, refuerza la necesidad de replantear el calendario de cierre de las centrales nucleares en España”.
“Desde la Cámara de Comercio de Valencia creemos que esa misma reflexión debe aplicarse a Cofrentes”, señala la institución presidida por José Vicente Morata. A su juicio, “mantener un mix energético equilibrado es fundamental para garantizar el suministro eléctrico, preservar la competitividad de nuestras empresas y acompañar con garantías la transición hacia un modelo energético cada vez más sostenible”.
“Una infraestructura estratégica” para la Comunitat Valenciana
Cámara Valencia va un paso más allá y expresa de forma explícita su posición sobre el futuro de la planta valenciana: “La Cámara defiende de forma clara la prórroga de la vida útil de Cofrentes porque es una infraestructura estratégica para la Comunitat Valenciana”.
La actual autorización de explotación de Cofrentes alcanza hasta el 30 de noviembre de 2030. El propio Consejo de Seguridad Nuclear informó favorablemente en 2021 de su renovación hasta esa fecha.
La institución empresarial pone especialmente el foco en el peso de la central dentro del sistema eléctrico valenciano. Según señala, Cofrentes “aporta más de la mitad de la producción eléctrica de nuestra comunidad y desempeña un papel esencial para garantizar un suministro estable, competitivo y libre de emisiones, especialmente para nuestra industria”.
La planta, situada en el municipio valenciano de Cofrentes, utiliza un reactor de agua ligera en ebullición de tipo BWR-6 y pertenece a Iberdrola a través de Iberdrola Generación Nuclear.
Cámara Valencia pide una transición energética “con realismo”
La posición de Cámara Valencia no cuestiona el despliegue de las energías renovables, pero sí reclama que la descarbonización tenga en cuenta la seguridad del suministro y el coste de la energía para el tejido productivo.
“La transición energética es un objetivo irrenunciable, pero debe hacerse con realismo”, afirma. En este sentido, apuesta por “seguir impulsando las energías renovables”, pero también por “preservar un mix energético equilibrado que combine seguridad de suministro, estabilidad del sistema y precios competitivos para empresas y hogares”.
La Cámara vincula directamente el debate nuclear con la competitividad de la industria valenciana. “No podemos poner en riesgo nuestra capacidad industrial ni la atracción de nuevas inversiones por una falta de capacidad de generación o por un incremento de los costes energéticos”, advierte.
El pronunciamiento llega en pleno debate sobre el calendario nuclear español después de la decisión adoptada con Almaraz. Pese a conceder la extensión hasta 2030, el Gobierno mantiene oficialmente el horizonte de 2035 para el cierre del conjunto del parque nuclear español y ha presentado la decisión sobre la central extremeña como una actuación acotada que no modifica por ahora el calendario del resto de instalaciones.
Reindustrialización y mayor demanda eléctrica
Cámara Valencia introduce además otro argumento para reclamar la continuidad de Cofrentes: el aumento esperado del consumo eléctrico ligado a las nuevas inversiones industriales y a la progresiva electrificación de la economía.
“La Comunitat Valenciana afronta un proceso de reindustrialización, de electrificación de la economía y de captación de inversiones que exigirá cada vez una mayor disponibilidad de energía”, señala la organización empresarial.
En ese escenario, considera que prolongar la actividad de la nuclear valenciana puede convivir con el despliegue renovable. “La continuidad de Cofrentes no solo es compatible con los objetivos de descarbonización, sino que constituye un apoyo imprescindible para avanzar en esa transición con garantías”, sostiene.
Para Cámara Valencia, “mantener Cofrentes significa reforzar la seguridad energética, proteger la competitividad de nuestras empresas y favorecer el crecimiento económico y el empleo en la Comunitat Valenciana”.
Llorca reclama el mismo trato para Cofrentes que para Almaraz
Por su parte, el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, reclama el mismo trato para la central nuclear de Cofrentes (Valencia) que para la de Almaraz (Cáceres), después de que el Gobierno haya renovado la autorización para la planta extremeña hasta al menos junio de 2030. «La Comunitat Valenciana no merece este agravio», reivindica.
«Almaraz sí. Cofrentes, a esperar. Los mismos informes, los mismos técnicos, la misma seguridad… y un trato distinto», se queja el jefe del Consell en un mensaje en redes sociales, en el que apunta que la energía producida por la central de Cofrentes supone «el 44% de nuestra luz y 3 millones de toneladas de CO2 que evitamos cada año».
Durante los últimos meses, la Generalitat y representantes empresariales han reclamado al Gobierno replantear el calendario de cierre de la central nuclear de Cofrentes, exigiendo su continuidad más allá de 2030 ante los procesos de reindustrialización y electrificación a nivel autonómico.