Juan Roig proyecta un supermercado en los antiguos Cines Martí de Valencia

Mercadona alquila el bajo comercial del futuro complejo residencial en el Ensanche y proyecta la apertura de un modelo de "Tienda 9" con aparcamiento propio

Antiguos Cines Martí donde Juan Roig abrirá un nuevo Mercadona

Antiguos Cines Martí donde Juan Roig abrirá un nuevo Mercadona

La estrategia de optimización y expansión de la red comercial de Mercadona ha fijado un nuevo hito patrimonial en el mapa urbano de Valencia. Según han confirmado fuentes de la compañía de distribución y del sector inmobiliario, la empresa presidida por Juan Roig ha alcanzado un acuerdo definitivo con la propiedad del antiguo Cine Martí para ocupar la planta baja del futuro inmueble que se erigirá en dicho solar.

El movimiento estratégico representa la recuperación económica y comercial de un enclave que permanece en desuso desde hace más de dos décadas, situado en la intersección de la Avenida Reino de Valencia y la calle Burriana, una de las zonas de mayor valor patrimonial y residencial de la capital del Turia.

La reactivación de este espacio, clausurado como espacio de exhibición cinematográfica en enero de 2005, está vinculada formalmente a la trayectoria de la familia Pechuán, un apellido de referencia histórica en la industria del cine en la Comunidad Valenciana. A través de su sociedad Fapemar, los propietarios de la parcela obtuvieron la correspondiente licencia de obras que autoriza la demolición de la estructura original del cine, una intervención que se encuentra planificada para ejecutarse en el corto plazo.

La posterior fase del proyecto contempla el desarrollo constructivo de un edificio residencial de nueva planta, un proceso técnico y de edificación que justifica la planificación temporal de Mercadona, cuya previsión oficial sitúa el inicio de las obras de adecuación de su local a lo largo del horizonte del año 2030.

La transformación del antiguo Cine Martí, inaugurado originalmente en el año 1968 bajo la dirección de Vicente Pechuán, supone el fin de una parálisis urbana prolongada en el ensanche valenciano. El proyecto arquitectónico diseñado para el emplazamiento consta de un bloque residencial que albergará un total de 23 viviendas distribuidas en una planta baja, cinco alturas y un ático.

La infraestructura subterránea del complejo prevé la excavación de dos sótanos destinados a un aparcamiento con capacidad para 176 plazas de garaje, de las cuales 133 operarán de forma independiente y las 43 restantes quedarán vinculadas de manera directa a los inmuebles residenciales. Asimismo, el conjunto arquitectónico se complementará con la disposición de 79 trasteros y un área de zonas comunes ubicada en la cubierta de la planta baja, orientada hacia el patio de manzana.

El acuerdo alcanzado estipula que Mercadona se establecerá en el bajo comercial bajo la modalidad de contrato de arrendamiento a largo plazo. La futura sucursal adoptará los estándares del denominado modelo «Tienda 9», la denominación técnica que la enseña utiliza para sus salas de ventas de última generación, caracterizadas por criterios de eficiencia energética, pasillos más amplios, sistemas globales de digitalización y secciones especializadas orientadas a la optimización de la experiencia de compra.

Uno de los factores determinantes para consolidar la viabilidad de la operación ha sido la disponibilidad de plazas de estacionamiento dentro de los sótanos proyectados, lo que garantizará la accesibilidad y el aparcamiento para aquellos clientes que opten por desplazarse en vehículo privado a una zona urbana tradicionalmente tensionada en términos de estacionamiento en superficie.

La distancia temporal entre la obtención de las licencias actuales y la previsión de apertura de la tienda en 2030 ilustra la complejidad de los procesos de asimilación comercial en los centros urbanos consolidados. A diferencia de las aperturas en parcelas periféricas o parques comerciales, donde los plazos constructivos son reducidos, la inserción de un supermercado de gran formato en un tejido histórico exige una coordinación milimétrica con los promotores de la edificación residencial superior.

Mercadona debe esperar a que la sociedad Fapemar ejecute los trabajos previos de derribo, contención de fachadas, cimentación profunda y levantamiento de la estructura básica del edificio antes de poder iniciar la obra civil interna y el posterior equipamiento técnico del supermercado.

Este tipo de operaciones en régimen de alquiler permite a las grandes corporaciones de la distribución asegurar ubicaciones preferentes en códigos postales de alta renta per cápita sin necesidad de inmovilizar grandes volúmenes de capital en la adquisición de suelo. 

La llegada de la cadena de supermercados al chaflán de Reino de Valencia con Burriana cierra un capítulo de la historia cultural de la ciudad. Durante casi cuatro décadas, los Cines Martí funcionaron como uno de los ejes de la actividad social de Valencia, llegando a consolidarse como una de las sedes oficiales de la Mostra de Cinema del Mediterrani. El declive de las salas tradicionales de centro urbano frente a los macrocomplejos de las periferias dictó su cierre a mediados de la década de los dos mil, un fenómeno recurrente en la geografía urbana española que dejó estructuras de grandes dimensiones vacías en los núcleos de las ciudades.

La conversión de estos antiguos templos del entretenimiento en un binomio de viviendas de gama alta y distribución alimentaria responde a las dinámicas socioeconómicas actuales, donde la demanda de vivienda nueva en zonas consolidadas convive con la necesidad de dotar de servicios de proximidad a los barrios.

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