El turismo que suma, esta es nuestra elección 

El turismo bien gestionado suma mucho más de lo que pueda incomodar. Pero para eso necesitamos gobernanza, planificación y un pacto colectivo que implique a empresas, administraciones, turistas y ciudadanía

Turistas en la ciudad de Valencia

Turistas en la ciudad de Valencia

Hagan este ejercicio conmigo: piensen en alguien que no haya viajado por turismo en el último año. O piensen en alguien que no quiera hacerlo este año. Probablemente les cueste encontrar a esa persona. No es casualidad: el turismo, el ocio, el leisure ha escalado posiciones hasta convertirse en la segunda prioridad de gasto de los consumidores españoles y europeos, solo por detrás de la alimentación y por delante de la sanidad, la educación o la vivienda. 

Este dato lo traigo a colación porque hay un relato que me preocupa: el que presenta el turismo como un problema. Como si fuera posible separar la actividad turística del bienestar de quienes vivimos en los destinos. En la Comunitat Valenciana, el turismo representa casi el 19% del PIB, el 17,4% del empleo y el 19,4% de la recaudación fiscal —más de 9.000 millones de euros al año—, mientras consume del gasto público menos de un tercio de lo que aporta. Si hay un sector que contribuye de forma neta a nuestra economía y a nuestra sociedad, ese sector es el turismo. 

Un ecosistema, no dos bandos 

Cuando un hotel abre sus puertas, detrás hay proveedores locales, lavanderías industriales, empresas de mantenimiento y reformas, transportistas, guías, agricultores, distribuidores, empresas de seguridad, limpieza, tecnología y energía. El turista que entra por esa puerta no solo consume alojamiento: consume transporte, comercio, cultura, restauración y actividades. Todo en un círculo virtuoso que activa múltiples cadenas de valor. 

Y hay algo más que no siempre se tiene en cuenta: el turismo no se puede deslocalizar. Está vinculado a este territorio, a sus raíces, a su paisaje y a su gente. Por eso es, precisamente, el sector más interesado en cuidar del entorno en el que opera. No hay dos bandos. No hay un «ellos» y un «nosotros». Hay un ecosistema económico y social que, si lo cuidamos, produce bienestar para todos. 

Playa de Poniente de Benidorm. Turismo. Turistas. Destino turístico.
Playa de Poniente de Benidorm.

Reconocer los impactos sin complejos 

Dicho esto, sería irresponsable negar que el turismo tiene impactos. Los hay: saturación en determinados espacios, presión sobre la movilidad, tensiones en la vivienda, externalidades medioambientales. Ignorarlos no nos hace más competitivos; nos hace más vulnerables. En HOSBEC siempre hemos dicho que la respuesta a estos problemas no está en los eslóganes ni en el rechazo, sino en la gobernanza, la planificación y la gestión moderna. 

Hay dos errores que no podemos cometer: negarlo todo, como si no pasara nada, o demonizarlo todo, como si el turismo fuera el problema en sí mismo. El camino correcto es otro: es ordenar, equilibrar y mejorar. Y para eso necesitamos un pacto real entre el sector empresarial, las administraciones públicas y la ciudadanía. 

«Turismo que Suma»: una hoja de ruta, no una campaña 

Por eso en HOSBEC tuvimos claro desde un primer momento que era obligado sumarse activamente al movimiento Turismo que Suma. No es una campaña de imagen. Es una hoja de ruta con ámbitos de trabajo concretos: convivencia y gestión de la saturación, identidad y valores locales, empleo y condiciones laborales, medio ambiente y gobernanza público-privada. 

Su mensaje es exigente y a la vez sencillo: turismo con datos y medición, no con opiniones; turismo con normas y respeto; turismo con inversión ambiental; turismo con empleo digno; turismo con instituciones y sector alineados. Si queremos legitimidad social como industria, tenemos que liderar la mejora. No podemos esperar a que nos la impongan. 

Valor, no volumen: la batalla por el posicionamiento 

En turismo, como en cualquier sector, el posicionamiento es determinante. Si competimos solo por precio, atraemos presión y margen bajo. Si competimos por valor, atraemos calidad, mayor gasto por turista, empleo estable y reputación. Un destino bien posicionado gestiona mejor sus flujos, retiene y atrae talento, invierte más y protege mejor sus recursos. Y, sobre todo, convive mejor. 

La reputación de un destino es un activo colectivo. No es del hotelero, ni del turista. Es de la ciudad, de la comarca, de la provincia, de la Comunitat Valenciana. Se construye con mucho esfuerzo y puede destruirse de un plumazo. Por eso el trabajo que hacemos en alianza —sector, administraciones y sociedad civil— no es una opción, es una necesidad estratégica. 

Un pacto para todos 

El turismo que suma no es solo lo que hacen las empresas. Es un pacto de comportamiento y gestión que implica a todos los actores. Las administraciones deben asumir su responsabilidad en planificación, capacidad de carga, movilidad y ordenación. Las empresas, en calidad, empleo digno, sostenibilidad e innovación. Los turistas, en comportamientos responsables y respeto por el destino y quienes viven en él. Por disfrutar del destino, pero cuidándolo para que totos podamos y queramos volver. Y la ciudadanía, en exigir buena gestión… pero también en reconocer que el turismo bien hecho financia oportunidades, empleo y prosperidad. 

Hagan otro ejercicio: imaginen una Comunitat Valencia sin turistas. Los aeropuertos, las estaciones del AVE, los equipamientos culturales, la hostelería, los comercios… todo eso existe gracias, en gran parte, al turismo. ¿Ha mejorado el turismo nuestra vida personal y profesional en los últimos 50 años? La respuesta es obvia. Las oportunidades que crea la movilidad son incalculables: estudios en otros países, relaciones sociales sin barreras, acceso a precios razonables para ver mundo, relaciones comerciales, oportunidades de trabajo, inversiones… Todo ello desparecería si el turismo se esfumara. Ya lo vivimos en primera persona durante la pandemia y sabemos de sus consecuencias.  

El movimiento al que os animo a sumaros es ese en el que no tenemos que elegir entre turismo y bienestar. Tenemos que trabajar por ese turismo con bienestar. Eso es, exactamente, turismo que suma. 

Hamacas y tumbonas en una playa de Benidorm (Alicante) que simboliza el turismo
Benidorm. Foto: EFE

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