Amazon, ACS, Merlin, Blackstone… Quién es quién en la guerra de los centros de datos de 66.000 millones
Cientos de operadores, 66.000 millones de euros y una red eléctrica al límite: la batalla por controlar la infraestructura digital de España
Montaje realizado por Economía Digital.
Sesenta y seis mil novecientos millones de euros. Esa es la cifra que el sector de los centros de datos podría movilizar en España hasta 2030. Es la estimación que maneja Spain DC, la patronal sectorial, a partir de los planes reales de los operadores presentes en el mercado ibérico.
Una guerra de capital que tiene ya sus generales identificados: Amazon, Merlin Properties, Blackstone y ACS. Estas compañías lideran un pelotón en el que también compiten Iberdrola, Iron Mountain y una constelación creciente de actores que se posicionan en silencio.
La demanda que alimenta esta fiebre tiene un nombre: inteligencia artificial. Según McKinsey, la capacidad global de procesamiento crecerá 3,5 veces entre 2025 y 2030, de 82 a 219 gigavatios, y el 70% de esa demanda futura provendrá de cargas de trabajo de IA avanzada.
España, con energía renovable abundante y barata, suelo disponible y una densa red de cables submarinos que la convierten en puerta de entrada digital entre Europa, América y África, ofrece lo que el resto del continente ya no puede dar.
El resultado es un pipeline de inversiones que, sumando los planes de todos los operadores presentes en el mercado ibérico, supera los 60.000 millones de euros hasta el fin de la década.
Amazon, Merlin y Blackstone, los grandes nombres
El actor más voluminoso del mercado español es Amazon. A través de su división de computación en la nube, AWS ha convertido Aragón en su hub digital para toda Europa con una contundencia que no deja lugar a dudas sobre sus intenciones.
En marzo de 2026, la compañía anunció una ampliación de su inversión en España hasta los 33.700 millones de euros, en lo que ya se considera la mayor inversión privada de la historia de la comunidad aragonesa.
Su presencia en la región es tan capilar que prevé nodos en las tres provincias: en Huesca, en Zaragoza y en Teruel. La capacidad prevista para 2030 asciende a 369 MW, el mayor volumen de megavatios autodesarrollado del país por un solo operador.
Si Amazon es el más grande por volumen de inversión, Merlin Properties es el más ambicioso por visión estratégica. La socimi española, históricamente ligada a oficinas y logística, ha reorientado su modelo de negocio de forma radical: los centros de datos concentrarán el 65% de sus ingresos en 2032, según sus propias proyecciones.

Su plan de expansión se articula en cuatro fases de creciente escala. La Fase I, completada en plazo y presupuesto, supone 64 MW en Madrid, Bilbao y Barcelona, con una inversión de 614 millones.
La Fase II, ya financiada, añadirá 254 MW adicionales con 2.756 millones de inversión.
La Fase III —bautizada internamente como From Mega to Giga— suma 412 MW distribuidos en tres campus: la ampliación de Bilbao en 162 MW, la extensión de Lisboa en 100 MW y un campus enteramente nuevo en Zaragoza de 150 MW, con un coste total de 4.470 millones. Esta misma semana la socimi ampliaba capital por 768 millones para financiar esta fase.
Pero el horizonte más ambicioso de Merlin tiene nombre propio: Navalmoral de la Mata. El proyecto, clasificado como Fase IV, prevé hasta 1,4 gigavatios en entre 8 y 10 edificios de entre 100 y 200 MW cada uno. La inversión total podría alcanzar los 15.000 millones de euros, una cifra que, de materializarse, convertiría este municipio extremeño en uno de los mayores campus de centros de datos del mundo.
El fondo de capital privado más grande del mundo no ha llegado a España a hacer una apuesta pequeña. A través de QTS, su plataforma especializada en centros de datos, Blackstone desarrolla en Calatorao —un municipio zaragozano junto a la autovía A-2— uno de los campus de centros de datos más grandes de Europa por escala proyectada.
El llamado Proyecto Rhodes ocupa 224 hectáreas e implica una inversión de 11.800 millones de euros. La magnitud de su infraestructura eléctrica resulta particularmente reveladora: el proyecto incluye una subestación propia con capacidad para 650 MW de potencia, lo que sugiere con claridad que los 162 MW iniciales previstos para 2030 son apenas el punto de partida.
Pero la actividad de Blackstone en el mercado español de centros de datos no se limita a QTS. El fondo también ha tomado posiciones a través de otras vías. Aliseda e Inversiones Inmobiliarias Canvives, dos sociedades con alta participación de Blackstone, han modificado recientemente su objeto social en el BORME para incluir expresamente la construcción, el desarrollo y la gestión de centros de datos.
Iberdrola, ACS e Iron Mountain, a rebufo
Durante décadas, las eléctricas han sido las grandes beneficiarias del boom digital sin necesidad de asumir riesgo inversor. Iberdrola ha decidido que ese modelo ya no le basta.
La eléctrica vasca ha creado, junto a la firma especializada Echelon, la sociedad Echelon Iberdrola Digital Infra, con un plan de inversión superior a 2.000 millones de euros en España. Su proyecto estrella es el complejo Madrid Sur, ubicado en el cinturón industrial de la capital, con 144 MW de capacidad de procesamiento sobre una superficie de 160.000 metros cuadrados.
Lo que hace singular su propuesta en un mercado donde la potencia eléctrica es el principal cuello de botella es que ya tiene asegurada una conexión de 230 MW y suministrará energía 100% renovable las 24 horas del día mediante plantas solares propias dedicadas en exclusiva al complejo.

El grupo ACS lleva años construyendo centros de datos para terceros a través de sus filiales Turner y Hochtief, líderes mundiales en la construcción de este tipo de infraestructuras. Ahora ha dado un paso más: quiere ser también el dueño.
A través de su filial de concesiones Iridium, ACS ha lanzado su primer gran proyecto propio en España: un campus en el Corredor del Henares, en Alcalá de Henares, con 6,7 hectáreas de superficie y 50 MW de suministro de energía garantizado, estratégicamente posicionado sobre el eje Madrid–Barcelona.
El grupo suma además proyectos por 130 MW repartidos entre Madrid y Zaragoza. La compañía ya factura más de 4.500 millones de euros en el segmento de infraestructuras digitales a nivel global y busca replicar en España el modelo que le ha dado éxito en Estados Unidos y Australia, actuando simultáneamente como inversor y gestor.
Pocas transformaciones empresariales ilustran mejor la magnitud de la revolución de los centros de datos que la de Iron Mountain. La compañía estadounidense, históricamente conocida por la custodia de cajas de documentos físicos en almacenes subterráneos, se ha convertido en uno de los operadores de colocation más activos de Madrid.
En 2025 inauguró formalmente su primer gran centro en San Fernando de Henares, MAD-1, con una inversión de 1.100 millones de euros y un campus diseñado para alcanzar los 79 MW distribuidos en ocho edificios.
El centro de datos ha sido elegido por el Gobierno de España, en coalición con Telefónica, la propia ACS y Nvidia, para la candidatura a la gigafactoria de la IA de la Unión Europea.
Actualmente desarrolla las fases MAD-2 y MAD-3, que añadirán 20 MW adicionales entre finales de 2026 y 2027.
Y luego están los que se mueven en silencio. Rafael y José Benjumea Benjumea, nietos del fundador de Abengoa y herederos de una de las sagas empresariales más influyentes del sector energético español, acaban de dar el salto al mercado de los centros de datos de forma discreta pero inequívoca.
Según consta en el Registro Mercantil, ambos hermanos han asumido la administración solidaria de varias sociedades, entre ellas Aquilon Project Iberia y CSM Holding; cuyo objeto social ha sido reescrito para centrarse exclusivamente en el desarrollo, diseño, gestión, construcción y explotación de centros de datos.
La amenaza regulatoria es el gran nubarrón sobre el sector
Con toda esta actividad desplegándose a velocidad de vértigo, el sector afronta sin embargo una amenaza que podría truncar parte del optimismo inversor: la incertidumbre regulatoria.
Spain DC ha advertido del riesgo que supone el decreto anticrisis del Gobierno, que incluye la creación de un comité de expertos para evaluar las inversiones estratégicas y determinar cuáles tendrán prioridad en el acceso a la red eléctrica, actualmente saturada al 90% de su capacidad.
Lo que más ha preocupado al sector han sido las declaraciones de la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, señalando que los centros de datos «irán a la cola» en el acceso a la red, por detrás de vivienda y servicios esenciales.

Un escenario restrictivo, según la patronal, podría traducirse en el recorte de casi 24.000 millones de euros en inversión directa e indirecta durante esta década.
Las cifras del sector, en todo caso, difieren radicalmente de las del Gobierno. Mientras el Ejecutivo habla de 12 gigavatios en solicitudes de conexión por parte de centros de datos, Spain DC sitúa la potencia instalada proyectada para 2030 en cerca de 2,6 GW.
Gigantes tecnológicos, fondos de capital privado, eléctricas con ambiciones de operadora, constructoras que dan el salto al otro lado del negocio y familias empresariales que se posicionan en silencio: el mapa de los centros de datos en España es ya tan denso y complejo como el de cualquier gran mercado europeo maduro. La diferencia es que aquí la carrera todavía no ha terminado. Ni siquiera ha llegado a la mitad.
La pregunta que flota sobre todos ellos no es si España será un hub digital europeo. La pregunta es quién controlará ese hub cuando la década termine, y si la Administración sabrá acompañar una oportunidad histórica sin ahogarla en la cola de sus propias prioridades.