El 87% de las empresas españolas reclaman una Europa tecnológica para reducir su dependencia de EE.UU. y China
El control de los datos por parte de grandes plataformas tecnológicas es uno de los aspectos que genera mayor inquietud entre los ciudadanos
Casi todas las profesiones con más futuro están relacionadas con la tecnología. Foto Freepix
La soberanía digital ha dejado de ser un concepto reservado a Bruselas para convertirse en una preocupación creciente del tejido empresarial español. Aunque apenas cuatro de cada diez compañías aseguran conocer el término, la inmensa mayoría coincide en el diagnóstico: Europa necesita desarrollar tecnología propia si quiere competir en igualdad de condiciones con Estados Unidos y China.
Así se desprende del primer Informe sobre Soberanía Digital en Europa elaborado por Fundación Telefónica junto a Metroscopia, que refleja que el 87% de las empresas españolas considera prioritario impulsar tecnologías europeas para reforzar la competitividad del continente y reducir su dependencia exterior.
El estudio evidencia una paradoja. Solo el 36% de las empresas afirma haber oído hablar de la soberanía digital, pero el 86% percibe que Europa depende en exceso de compañías tecnológicas de otros países. Además, un 73% cree que el continente está perdiendo terreno frente a las grandes potencias tecnológicas y prácticamente la mitad considera que esa dependencia representa ya un riesgo para la seguridad europea.
Las principales inquietudes se concentran en ámbitos considerados estratégicos, como la inteligencia artificial y los sistemas de pago, dos sectores donde la presencia de grandes operadores estadounidenses y asiáticos es prácticamente hegemónica.
La percepción empresarial coincide, además, con la opinión de los ciudadanos. El informe revela que el respaldo social a una mayor autonomía tecnológica europea es mayoritario. El 87% considera que Europa debería contar con plataformas y tecnologías propias y el 69% asegura que elegiría una alternativa europea frente a otra extracomunitaria siempre que ofreciera prestaciones similares.
Sin embargo, el estudio también pone de manifiesto uno de los principales retos para el ecosistema tecnológico europeo: el desconocimiento de sus propias soluciones. Dos de cada tres españoles reconocen no conocer plataformas desarrolladas en Europa, lo que refleja la dificultad para competir en notoriedad con los grandes actores internacionales.
Preocupación por la información bancaria
Más allá de las aplicaciones o de la inteligencia artificial, la encuesta sitúa la soberanía digital como un desafío mucho más amplio. Redes de telecomunicaciones, centros de datos, servicios cloud, ciberseguridad, protección de datos, talento e innovación aparecen como piezas esenciales para construir una mayor autonomía tecnológica.
En este contexto, el papel de las administraciones públicas adquiere un protagonismo relevante. El 91% de las empresas considera que los gobiernos europeos deberían impulsar activamente el desarrollo de tecnologías propias mediante políticas industriales e inversiones que permitan reducir la dependencia exterior en infraestructuras críticas.
La preocupación también alcanza al uso de la información personal. El control de los datos por parte de grandes plataformas tecnológicas es uno de los aspectos que genera mayor inquietud entre los ciudadanos. Nueve de cada diez muestran preocupación por el acceso a información bancaria, mientras que los datos patrimoniales, fiscales, sanitarios o de localización también figuran entre las principales preocupaciones.
Pese a este escenario, el informe identifica cierto margen para el optimismo. El 54% de las empresas cree que la soberanía tecnológica europea mejorará durante la próxima década, lo que refleja la percepción de que el continente todavía dispone de capacidad industrial, regulatoria y tecnológica para reforzar su posición internacional.
Fundación Telefónica propone un espacio de colaboración
La publicación del estudio coincide con un momento en el que la Unión Europea ha intensificado su estrategia para fortalecer capacidades propias en ámbitos como la inteligencia artificial, los semiconductores, la computación en la nube o las infraestructuras digitales. La creciente tensión geopolítica y la competencia tecnológica global han situado la autonomía estratégica como uno de los grandes ejes de la política industrial europea.
En este escenario, Fundación Telefónica plantea la creación de un espacio de colaboración orientado a conectar empresas, instituciones y expertos para impulsar capacidades tecnológicas europeas desde una perspectiva competitiva, escalable y alineada con los estándares de seguridad y ética que defiende la Unión Europea.
Los resultados del informe muestran que, más allá del debate político, la soberanía digital comienza a consolidarse como una preocupación empresarial. El reto ya no consiste únicamente en regular la tecnología que llega desde fuera, sino en desarrollar un ecosistema propio capaz de competir a escala global.