Digi sale a bolsa y promete competir en rentabilidad con Telefónica, Masorange y Vodafone
La teleco rumana fija como objetivo superar un 30% de su margen ebitda en el medio plazo
Marius Varzaru, CEO de Digi España
Digi afronta el jueves su salida a bolsa en España y el mayor examen de su historia empresarial en el país con una promesa a los inversores: alcanzar un margen ebitda ajustado del 30% en el medio plazo.
La cifra supone competir en rentabilidad casi de forma directa con Telefónica, Masorange y Vodafone, las grandes telecos del sector.
Tras un primer aplazamiento por la guerra en Oriente Próximo, el operador ha decidido aprovechar la primera ventana de mercado disponible para debutar en el parqué con una valoración de 1.662 millones de euros, por debajo de los cerca de 2.500 millones que llegaron a manejarse en las primeras fases de la operación.
Más allá de la valoración o del precio de colocación, el folleto aprobado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) deja al descubierto el verdadero desafío de la compañía: convencer a los inversores de que el enorme esfuerzo inversor que viene realizando para crecer y desarrollar su propia red se traducirá en una rentabilidad similar a la de las grandes telecos.
La operadora cerró 2025 con un margen de ebitda (el beneficio bruto) ajustado del 18,9%, aproximadamente la mitad del que registran en España Telefónica , Masorange o Vodafone, que se sitúan entre el 35% y el 38%.
Sin embargo, la compañía fija como objetivo de medio plazo superar el 30% de margen ebitda ajustado, un salto de más de diez puntos porcentuales que permitiría reducir de forma significativa la distancia con sus principales competidores.
Esta métrica es una de las más importantes a la hora de valorar la evolución del negocio de una compañía, ya que refleja el estado real de lo que gana con la venta de sus productos o servicios.
Durante años, Digi ha priorizado ganar clientes frente a maximizar la rentabilidad. Ahora confía en que el despliegue de su propia red de fibra y móvil reduzca progresivamente sus costes mayoristas y mejore la eficiencia del negocio.
Un capital flotante por debajo del mínimo exigido
Tras la operación, el capital flotante o free float apenas se situará entre el 17,3% y el 19,9%, claramente por debajo del umbral general del 25% exigido para cotizar en el mercado español.
Por ello, Digi ha solicitado a la CNMV una dispensa para poder debutar con un porcentaje inferior, una posibilidad prevista por la normativa cuando se considera que existirá suficiente liquidez para la negociación de las acciones.
Este reducido capital en circulación permitirá al accionista de control conservar una posición ampliamente mayoritaria tras la salida a bolsa, limitando la dilución y manteniendo prácticamente intacto el control de la compañía.
Al poner en circulación menos de una quinta parte del capital, Digi limita la dilución de su accionista de referencia, el empresario rumano Zoltan Teszari, que seguirá conservando una posición ampliamente mayoritaria tras la operación.
De este modo, la compañía obtiene acceso a financiación mediante el mercado bursátil sin renunciar al modelo de gobierno que ha mantenido durante su expansión en España.
La necesidad de solicitar una dispensa a la CNMV refleja precisamente ese equilibrio entre captar nuevos recursos y preservar el control accionarial de la empresa.
El crecimiento de Digi a costa de la deuda y la caja
El folleto refleja que Digi España acumulaba a cierre de marzo una deuda financiera neta de 646,4 millones de euros, frente a los 581,5 millones con los que terminó 2025 y los apenas 259 millones registrados al cierre de 2024.
En apenas quince meses, el endeudamiento se ha disparado hasta convertirse en uno de los principales condicionantes de la nueva etapa bursátil de la compañía.
De esa cifra total, 450,6 millones de euros corresponden a préstamos y créditos bancarios, estructurados principalmente alrededor de un gran crédito sindicado firmado en 2025 y de diversas financiaciones específicas para el despliegue de la red en España.
Santander, BBVA e ING constituyen el núcleo duro de esa financiación, a los que se suman CaixaBank y Banco Sabadell mediante distintas líneas de confirming, leasing y financiación operativa.
El propio folleto reconoce que el 98,8% de la financiación financiera está referenciada a tipos variables, fundamentalmente al euríbor, por lo que depende en gran medida de las decisiones del Banco Central Europeo (BCE) al calor de la incertidumbre geopolítica.
A esa presión financiera se suma otra realidad, y es que Digi lleva años consumiendo caja para sostener su crecimiento. La compañía mantiene flujo de caja libre operativo negativo como consecuencia del intenso ritmo inversor necesario para desplegar su infraestructura propia.
Solo en 2025 destinó cerca de 470 millones de euros a inversiones, mientras que para 2026 prevé otros 400 millones.
El grueso de ese esfuerzo se concentra en el despliegue de fibra óptica y de red móvil propia, su principal apuesta para dejar de depender progresivamente de las infraestructuras de terceros.
En este contexto, la salida a bolsa supone mucho más que un simple cambio accionarial. La ampliación de capital permitirá captar 150 millones de euros para financiar el plan de negocio, sostener el crecimiento y mantener un nivel de apalancamiento que la propia empresa define como conservador.
Digi ha demostrado durante años una extraordinaria capacidad para captar clientes gracias a una política de precios agresiva. Ahora debe demostrar que ese crecimiento puede transformarse en rentabilidad sin perder competitividad.