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El antiguo Banco de España de Tarragona renacerá como Parador en 2030
El Estado asumirá los 20 millones de euros que costarán las obras
Banco de España de Tarragona. Google Maps
Después de más de 20 años cerrado y varios proyectos anunciados y fallidos, el edificio que acogió las dependencias del Banco de España en Tarragona apunta a que se convertirá en un hotel.
El Ayuntamiento de Tarragona tiene previsto en el pleno de este octubre traspasar la titularidad al Ministerio de Industria y Turismo para que sea la empresa pública Paradores quien lo transforme y gestione. Pese al deterioro, suciedad y escombros, el edificio conserva la estructura del banco que fue entre 1929 y 2003. El espacio se reformará manteniendo su esencia y también está previsto realizar un edificio anexo. El Estado asumirá los 20 millones de euros que costarán las obras, que se espera que estén terminadas en el 2030.
Desde que a finales de 2003 el Banco de España cerró las oficinas el edificio ha permanecido cerrado al público. Durante este tiempo ha sufrido alguna ocupación y las palomas se han adueñado de él, especialmente en las plantas superiores. La ACN ha accedido al interior del inmueble.
La entrada, en la planta baja, se conserva bastante intacta. Los mostradores del antiguo banco siguen presentes y transportan a épocas pasadas. En el otro lado, cajones con papeles de cuando había actividad, pequeñas cajas fuertes ya inservibles y restos de cableado a la vista. El techo, deteriorado, con trozos de pintura que se han caído y falsos techos que se han desprendido parcialmente.
Aún en la planta baja, el despacho del director es quizá la parte que mejor se conserva del edificio. El parqué está en bastante buen estado en la habitación tan solo falta el mobiliario para parecer en condiciones de estar operativa. Ahora, sin embargo, la estancia se transformará en una de las doce habitaciones previstas en este nivel, según el primer esbozo elaborado por Paradores.
Acceder a las plantas superiores es complicado. No hay electricidad en el edificio, el ascensor no funciona y las escaleras carecen de luz natural. Esquivando escombros, desechos y alguna paloma muerta, se accede al primer piso, donde tenían fijada la residencia el antiguo director y el cajero, que era una figura de peso en la organización. Los lavabos y las habitaciones han sufrido vandalismo y están bastante destrozados, e incluso hay restos de troncos quemados.
Los falsos techos están casi todos dañados y el cableado está arrancado. También hay algún agujero en el suelo y en el techo que hace que se vean las plantas adyacentes, posiblemente fruto de algunos trabajos previos llevados a cabo por técnicos del Ministerio y Paradores para poder elaborar el proyecto a fin de comprobar el estado de la estructura y los materiales existentes.
En el sótano, incluso están los restos de una prospección arqueológica. En esta planta subterránea es donde todavía se encuentra la gran caja fuerte del antiguo banco, si bien el acceso a través del pasillo es complicado por el material y chatarra que se ha acumulado a lo largo de los años, resume la agencia de noticias catalana.
Primer esbozo
Rubén Viñuales, alcalde de Tarragona, celebra que después de tanto tiempo exista un compromiso del Estado por hacerse cargo de una reforma que transformará el inmueble. «El Parador en Tarragona era uno de esos sueños que tenía la ciudad y era una exigencia porque siendo Patrimonio de la Humanidad, era extraño que no tuviéramos ninguna», apunta.
Serán 59 habitaciones que podrán acoger a un máximo de 118 huéspedes. Además, se construirá un edificio anejo de unos 4.000 m2 para servicios del nuevo hotel, bar y habitaciones. En su conjunto, el nuevo equipamiento dispondrá de unos 7.000 m2.
El alcalde defiende que «el Parador es un hotel de calidad que genera riqueza, puestos de trabajo, que tiene un convenio laboral muy bueno y que es turismo de calidad». Asimismo, cree que permitirá satisfacer tanto la demanda de los visitantes de alto poder adquisitivo de encontrar un establecimiento de estas características como la posibilidad de atraer a nuevos.
Para Viñuales, tener un parador posiciona a Tarragona como «un destino patrimonial, gastronómico y cultural». Asimismo, valora positivamente que no esté situado en la Part Alta, sino en la Rambla Nova, lo que permite repartir a los visitantes. Respecto a la construcción del edificio anexo, subraya que es perfectamente viable.