González Byass (Tío Pepe) nombra consejero a Francisco de Asís González, hijo del diseñador de Vilarnau
La compañía jerezana renueva su consejo en pleno proceso de segregación de su filial catalana Vilarnau, valorada en 9,6 millones de euros, y consolida su apuesta por el enoturismo y el patrimonio arquitectónico
Luis González Sterling, arquitecto de Vilarnau. Su hijo, Francisco de Asís González, entra en el consejo de González Byass. / Fotos: Europa Press – Árgola Arquitectos.
La bodega jerezana González Byass, dueña de marcas tan reconocidas como Fino Tío Pepe, Noé, Apóstoles o el Brandy Solera Gran Reserva Lepanto, ha nombrado consejero a Francisco de Asís González López de Arriba.
Este nuevo vocal es hijo de Luis González Sterling, miembro de la familia bodeguera jerezana y socio fundador del estudio Árgola Arquitectos.
El arquitecto es autor de varios proyectos vinculados a González Byass, como la bodega Cavas Vilarnau, en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), y el primer ‘Sherry Hotel’ del mundo: un edificio rehabilitado a partir de cuatro casas que en su día alojaron a trabajadores de la bodega Tío Pepe, en Jerez de la Frontera (Cádiz).
También llevó a cabo y dirigió el proyecto de las obras para la reubicación del luminoso de González Byass en la Puerta del Sol de Madrid.
Continuidad y cese
Más allá de la incorporación de Francisco de Asís González, el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) confirma la continuidad de varios directivos de González Byass. Han sido reelegidos el actual presidente, Mauricio González-Gordon López de Carrizosa, junto a otros miembros de la familia como Peter Nolasco González Schwartz y Rafael González-Gordon Bohórquez.
Asimismo, Joana Mercedes Gonzalez D’Ans ha cesado en su puesto como consejera, cargo que ocupaba desde hace 11 años.
Nueva filial: Cavas Vilarnau
El primer cava Vilarnau nació en 1949, cuando la familia propietaria de una casa de campo conocida como ‘Vila Arnau’, en tierras del Penedés catalán, empezó a comercializar el cava que se producía en los viñedos de la finca ‘Can Petit i Les Planes de Vilarnau’. Desde entonces, Vilarnau ha estado ligado a un cava de alta calidad y muy cuidado en todos sus detalles.
En 1982, la empresa pasó a formar parte del grupo de bodegas González Byass, culminando esta etapa con la inauguración de sus instalaciones actuales en 2005.
La entrada como consejero de Francisco de Asís González, hijo del diseñador de Vilarnau, coincide con la independencia del negocio de enoturismo y cava en la filial catalana Vilarnau.
En una noticia publicada por este medio hace menos de un mes, se informaba de que el Consejo de Administración de González Byass aprobó la segregación de su negocio en Cataluña para crear una nueva filial, Cavas Vilarnau.
Esta nueva empresa ha nacido con un capital social de 60.000 euros. Sin embargo, los propietarios de Tío Pepe han dejado dentro de la sociedad 9,6 millones de euros en reservas, equivalente al valor real de los activos que han sido traspasados.
Además, los González-Gordon han segregado en esta empresa todo el negocio de enoturismo, hostelería y organización de eventos que el grupo desarrolla en la finca Can Petit, así como el traspaso de toda la plantilla de la unidad catalana, que pasa a depender directamente de la nueva filial.
El diseño de la moderna bodega es obra del arquitecto Luis González Sterling, padre del nuevo consejero. En esta sede predominan las líneas rectas y destacan las abundantes cristaleras. Los tres elementos principales son el agua que bordea el edificio, el vidrio de las fachadas y la madera de roble de los muros exteriores.

Primer ‘Sherry Hotel’ del mundo
El proyecto hotelero de González Byass, anunciado como el primer ‘Sherry Hotel’ del mundo, abrió sus puertas en 2020 junto a la Catedral de Jerez, frente al Alcázar, y ha sido reconocido como el mejor alojamiento ecoturístico de España.
El establecimiento ocupa un edificio de 150 años de antigüedad, formado por cuatro casas que originalmente sirvieron como vivienda para los trabajadores de la bodega, y cuyo diseño de rehabilitación es obra de Luis González Sterling.
El hotel boutique cuenta con 27 habitaciones y está integrado físicamente dentro de la propia bodega.
Además, cuenta con una terraza exterior con piscina y vistas a la Catedral y al Alcázar, así como una amplia zona de solárium, chill out y bar-restaurante. También dispone de un gimnasio completamente equipado, con áreas de cardio, musculación y estiramientos, y maquinaria de última tecnología.
En el apartado gastronómico, ofrece una propuesta vinculada a la propia bodega, con espacios como el restaurante Pedro Nolasco y la terraza La Recachita.
