Moeve justifica el retraso del Valle del Hidrógeno Verde en Cádiz: «Todavía tenemos que generar demanda»
La compañía ha priorizado Huelva por su capacidad de autoconsumo, mientras condiciona el avance en San Roque a que se reactive la normativa de descarbonización marítima
Moeve ha aclarado el motivo por el que la primera gran fase de su Valle Andaluz del Hidrógeno Verde ha arrancado en la provincia de Huelva y ha relegado temporalmente el desarrollo de sus instalaciones en Cádiz. Carlos Barrasa, director comercial y de energías limpias de la compañía, ha explicado que la falta de consumo propio en la refinería gaditana obliga a la empresa a buscar clientes externos.
Este proceso de comercialización se ha topado con el bloqueo regulatorio internacional a la descarbonización del transporte marítimo. Por ello, la energética ha decidido concentrar su esfuerzo inicial en el complejo onubense para garantizar la viabilidad del proyecto a corto plazo.
Durante su conversación con Economía Digital, Barrasa ha detallado la estrategia operativa que diferencia a ambos emplazamientos industriales: «En Huelva hemos empezado porque teníamos todos los componentes para empezar nuestra refinería a consumo de hidrógeno y, por lo tanto, era más fácil comenzar a invertir y a lanzar la industria».
Por el contrario, la situación en las instalaciones del Campo de Gibraltar presenta un reto comercial mayor: «En San Roque, en donde vamos a estar próximamente, no tenemos consumo en la refinería, entonces tenemos que generar demanda, sobre todo en el sector marítimo».
Bloqueo regulatorio
El principal obstáculo para asegurar esa demanda comercial radica en la paralización de las normativas ambientales para los buques mercantes a nivel global. La Organización Marítima Internacional (OMI) debía aprobar en Londres el primer acuerdo global con metas obligatorias de reducción de emisiones para el transporte marítimo.
Sin embargo, el proceso culminó en una suspensión de un año, luego de que Arabia Saudí presentara una moción para aplazar la votación que contó con el respaldo de Estados Unidos. Este aplazamiento desactiva el calendario previsto para implementar regulaciones estrictas a partir de 2028 y ha sumido al sector en un escenario de incertidumbre regulatoria.
El freno multilateral ha provocado, como consecuencia, que gran parte de las empresas navieras pospongan sus decisiones de compra de nuevos buques o de combustibles limpios ante la falta de exigencias legales inmediatas, lo que impacta directamente en los planes de negocio de Moeve para la planta de Cádiz.
Así lo ha reconocido Barrasa, al detallar que las inversiones de Moeve «se tendrán que sincronizar con el sector marítimo». Pese a este compás de espera, la empresa mantiene el proyecto en San Roque (Cádiz) y ha indicado que actualmente se encuentra «trabajando con varios socios» con el objetivo de desarrollar la iniciativa en los próximos meses.
Moeve empieza por Palos de la Frontera
Mientras el horizonte regulatorio se despeja en el ámbito marítimo internacional, Moeve ha consolidado su posición en Palos de la Frontera (Huelva) a través del denominado ‘Proyecto Onuba‘. El consejo de administración de la energética ha aprobado en las últimas semanas la decisión final de inversión para esta primera fase, que movilizará más de 1.000 millones de euros.
La instalación contará con un electrolizador de 300 megavatios (MW), ampliable en 100 MW adicionales. Esta infraestructura suministrará hidrógeno verde a las propias instalaciones industriales de la compañía y a terceros.
En esta primera fase constructiva, Moeve ostenta una participación mayoritaria del 51%, mientras que el grupo de renovables de Abu Dabi, Masdar, y la sociedad Enalter participarán como socios minoritarios.
Apoyo de las administraciones públicas
El desarrollo industrial en la provincia onubense ha contado con un respaldo público significativo, ya que el Gobierno adjudicó 303 millones de euros procedentes de los fondos europeos NextGenEU a este proyecto. Asimismo, la iniciativa ha logrado adelantar sus plazos de inicio cerca de un año gracias al marco de tramitación impulsado por la Junta de Andalucía, que ha concedido los permisos pertinentes en un plazo de 6 meses a través de su Unidad Aceleradora de Proyectos.
En su conjunto, el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde se perfila como una de las iniciativas energéticas más relevantes del continente europeo. El megaproyecto prevé una inversión que supera los 3.000 millones de euros entre sus 2 centros de producción ubicados en Palos de la Frontera y San Roque.
Una vez que ambas plantas se encuentren plenamente operativas, alcanzarán una capacidad de electrólisis combinada de 2 gigavatios (GW) y producirán hasta 300.000 toneladas de hidrógeno verde anuales. El plan integral contempla además la generación de aproximadamente 10.000 puestos de trabajo y el fomento en la producción de biocombustibles y derivados sintéticos como el amoniaco y el metanol verde.