Faccsa-Prolongo dispara su beneficio un 150% pese a estancar su facturación y contratar 150 empleados
La compañía cárnica malagueña ha logrado ensanchar sus márgenes de rentabilidad gracias a un control de los gastos operativos estricto
Instalaciones de Faccsa-Prolongo. Imagen: Prolongo
Frigoríficos Andaluces de Conservas de Carne (Faccsa-Prolongo) ha cerrado su último ejercicio fiscal con un incremento de su beneficio neto del 153%, pasando de unas ganancias de 1,06 millones de euros a 2,68 millones en el balance 2024/25.
Este repunte en la rentabilidad se ha producido en un contexto de ligero retroceso en su cifra de negocios, que ha bajado de los 310,34 millones facturados el año anterior a los 307,49 millones actuales.
A pesar de este estancamiento en la partida de ingresos, la cárnica malagueña ha reforzado su estructura laboral con la incorporación de más de 150 trabajadores a su plantilla media de carácter fijo, elevando la cifra desde los 308 hasta los 461 empleados.
La clave de este ensanchamiento de los márgenes financieros, que ha permitido duplicar holgadamente el resultado final, reside en la contención de los gastos de la sociedad.
En concreto, la partida destinada a los aprovisionamientos de Faccsa se ha recortado desde los 271 millones de euros registrados en el ejercicio precedente hasta los 262,5 millones en la cuenta de resultados actual.
Opacidad en las remuneraciones
No obstante, la formulación de estas cuentas anuales ha venido acompañada de una salvedad técnica por parte de la firma encargada de fiscalizar el balance, Auditoria i Control Auditors.
La advertencia radica en que Faccsa ha optado por no desglosar en dicho informe las remuneraciones medias segmentadas por género, los datos relativos a la brecha salarial ni las retribuciones exactas percibidas por sus directivos y miembros del consejo de administración.
La empresa ha justificado esta omisión apelando a motivos de confidencialidad corporativa, lo que ha derivado en la reserva del auditor por la falta de transparencia en materia retributiva.
Expansión tanto orgánica como inorgánica
Estos resultados se enmarcan en un ejercicio marcado por la ejecución de movimientos corporativos, ya asimilados por el mercado, que han sido diseñados para diversificar la cartera de la compañía y consolidar su posicionamiento en el sector agroalimentario.
El hito más destacado ha sido la adquisición de Dompal, una empresa con más de 60 años de trayectoria. Esta operación supone la entrada directa del grupo malagueño en el segmento de los jamones y embutidos ibéricos de alta gama, un nicho en el que hasta ahora no operaba y que ofrece un posicionamiento premium.
El presidente de Faccsa, Ramón Soler, evalúa la operación en el informe de gestión consultado a través de Insight View, señalando: «Estamos muy satisfechos con la incorporación de Dompal a nuestro grupo».
Según detalla el directivo, se trata de «una empresa con una gran reputación y una larga tradición en la elaboración de productos ibéricos de alta calidad». Asimismo, añade que «su integración permitirá aprovechar sinergias y potenciar la presencia de ambas marcas a nivel nacional e internacional».
En paralelo a esta diversificación comercial, la hoja de ruta de la compañía mantiene como eje operativo la ampliación de su capacidad productiva en la provincia de Málaga. Para ello, Faccsa continúa avanzando en el desarrollo de un macrocomplejo industrial cárnico ubicado al sur del núcleo urbano de Cártama-Estación.
Este proyecto logístico e industrial, diseñado con un horizonte de ejecución a 10 años vista, incluirá áreas dotacionales, una subestación eléctrica propia para garantizar el suministro y una depuradora de aguas residuales, además de incorporar más de 11 hectáreas destinadas a zonas verdes de uso público.
Innovación en la producción
Además, la empresa ha destinado parte de sus recursos a potenciar su departamento de Investigación y Desarrollo (I+D), apostando por la economía circular y la automatización tecnológica. En este apartado, la memoria anual destaca el progreso de dos proyectos principales.
El primero de ellos, denominado Blood4Goods, se centra en la transformación de la sangre sobrante del proceso productivo para convertirla en ingredientes funcionales de alto valor añadido.
El segundo, conocido como Foodguard y que cuenta con la cofinanciación de la Comisión Europea, consiste en la aplicación de inteligencia artificial y sensores de internet de las cosas (IoT) con el objetivo de monitorizar la cadena de producción y reducir el desperdicio alimentario en Faccsa.