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La gasolinera andaluza de Petroprix elevará su presencia a seis países este año tras el estancamiento del mercado español
La compañía busca compensar la saturación y la caída del consumo en España con una expansión acelerada en Europa, América Latina y EE.UU.
Gasolinera de Petroprix en Ribadeo (Lugo). Carlos Castro / Europa Press
La compañía andaluza especializada en estaciones de servicio ‘low cost’ prepara un nuevo impulso internacional que le permitirá cerrar el año con presencia en seis países, tras decidir ampliar su actividad a Estados Unidos y Polonia. El movimiento responde a un contexto de creciente saturación del mercado español, donde la apertura constante de nuevas gasolineras ha comenzado a erosionar los márgenes y a reducir el retorno de las inversiones.
Con cerca de 190 estaciones operativas en España, la firma con sede en Martos (Jaén) ha consolidado una red relevante en el territorio nacional. Sin embargo, la dirección considera que el crecimiento doméstico ha entrado en una fase de madurez en la que cada nueva apertura genera una competencia más intensa y, en ocasiones, fenómenos de canibalización entre operadores.
A este escenario se suma el descenso progresivo del consumo de combustibles tradicionales, vinculado al avance de la electrificación del parque automovilístico. Aunque la transición energética avanza a ritmos desiguales, en España el aumento de los vehículos eléctricos e híbridos comienza a tener impacto en las previsiones de demanda a medio plazo. Ante este panorama, la empresa entiende que expandirse fuera es ya una decisión estratégica ineludible.
Estados Unidos y Polonia, nuevos ejes de crecimiento
La entrada en Estados Unidos representa una de las apuestas más ambiciosas del grupo, que prevé inaugurar su primera estación en Carolina del Sur antes de que finalice el ejercicio. El mercado estadounidense, por su dimensión y volumen de consumo, supone una oportunidad de gran escala para el modelo de bajo coste que caracteriza a la compañía.
La estrategia contempla replicar su esquema de eficiencia operativa, caracterizado por estructuras ligeras, automatización y precios competitivos, adaptándolo a las particularidades regulatorias y logísticas del entorno norteamericano. La empresa considera que el tamaño del mercado compensa los desafíos iniciales de implantación y confía en que esta primera apertura actúe como puerta de entrada para futuras expansiones.
En paralelo, la compañía avanza en Europa del Este con su desembarco en Polonia. Allí ya dispone de equipo local y planificación avanzada para inaugurar las primeras estaciones antes de que termine el año. El país centroeuropeo ofrece un entorno de crecimiento interesante y un mercado todavía con margen para el desarrollo de operadores independientes de bajo coste.
Con estas incorporaciones, la red internacional se ampliará a seis países: España, Portugal, Chile, Panamá, Estados Unidos y Polonia. La empresa consolida así un mapa de operaciones que combina Europa occidental, Europa oriental, Latinoamérica y Norteamérica, diversificando riesgos geográficos y regulatorios.
Portugal, el primer paso natural en Europa
Antes de mirar a Estados Unidos o a Europa del Este, la firma inició su expansión internacional en Portugal. El país vecino se convirtió en un mercado de entrada lógico por su proximidad cultural y normativa, además de presentar similitudes estructurales con el entorno español.
La compañía opera allí desde hace dos años y ha reforzado su presencia con nuevas licencias en tramitación. Para el ejercicio actual prevé abrir cinco nuevas estaciones, con la meta de alcanzar alrededor de 25 instalaciones a medio plazo. Portugal se perfila como el primer mercado exterior consolidado y un laboratorio para testar el rendimiento del modelo fuera de España.
El mercado luso, aunque comparable en tamaño, presenta todavía mayor recorrido de crecimiento en el segmento ‘low cost’, lo que ha permitido a la empresa ganar tracción sin enfrentarse a un nivel de saturación similar al español. Este aprendizaje ha servido de base para diseñar el salto a geografías más lejanas.

Latinoamérica: electrificación más lenta, mayor oportunidad
En el último año, la compañía dio un paso significativo en Latinoamérica con la apertura de sus primeras estaciones en Chile y Panamá. Tras superar los procesos regulatorios y de construcción, ambas operaciones ya forman parte del perímetro internacional del grupo.
La elección de estos mercados responde, entre otros factores, al ritmo más gradual de electrificación del parque automovilístico en comparación con Europa occidental. En economías donde la transición energética avanza con mayor lentitud, el negocio tradicional de combustibles fósiles mantiene un horizonte temporal más amplio.
La empresa entiende que esta circunstancia proporciona una ventana de oportunidad para rentabilizar inversiones en estaciones de servicio convencionales, al tiempo que diversifica su exposición frente a mercados más avanzados en movilidad eléctrica. Latinoamérica se integra así en una estrategia que combina regiones maduras con otras en fases distintas de transformación energética.
Objetivo: equilibrar el peso internacional y el nacional
Mirando a medio plazo, la compañía se ha fijado un objetivo ambicioso: igualar en cuatro años el volumen de negocio internacional al generado en España. De alcanzarse esta meta, la facturación exterior podría incluso superar a la doméstica, transformando el perfil de la empresa en el de un operador con mayor peso fuera de su país de origen.
Para lograrlo, el grupo no descarta combinar crecimiento orgánico con posibles operaciones corporativas, lo que le permitiría acelerar su implantación en determinados mercados. La dirección considera que la diversificación geográfica no solo reduce la exposición a riesgos regulatorios, sino que optimiza la asignación de capital y mejora la capacidad de crecimiento consolidado.
Este cambio de escala supone también una evolución cultural y organizativa. Pasar de ser un operador principalmente nacional a convertirse en una compañía con presencia relevante en múltiples jurisdicciones implica adaptar procesos, estructuras de gestión y modelos de control. Sin embargo, la firma confía en que su experiencia en eficiencia operativa y control de costes sea una ventaja competitiva en esta nueva etapa.
Con la expansión prevista para este año, la gasolinera andaluza da un paso decisivo en su transformación. El estancamiento del mercado español y la electrificación progresiva han acelerado una estrategia internacional que aspira a redefinir el equilibrio del negocio. Si los planes se cumplen, la empresa cerrará el ejercicio operando en seis países y sentando las bases para convertirse en un actor cada vez más global dentro del segmento ‘low cost’ de estaciones de servicio.