Los hermanos Vañó (Castillo de Canena) lanzan un nuevo negocio de chocolates y conservas gourmet
La nueva sociedad mercantil, domiciliada en Jaén y dotada con un capital inicial de 3.000 euros, canalizará la comercialización de productos de repostería y alimentación ecológica
Rosa y Francisco Vañó, frente a las instalaciones de su principal negocio, Castillo de Canena.
Francisco y Rosa Vañó, propietarios de la compañía aceitera Castillo de Canena, han diversificado su negocio agroalimentario con la creación de una nueva sociedad mercantil en la provincia de Jaén.
Los empresarios han constituido La Despensa de Castillo de Canena S.L., una firma que ha comenzado recientemente sus operaciones y cuyo objeto social se centra en la distribución, comercialización, importación y exportación de productos alimenticios y bebidas.
El foco de esta nueva entidad se ha situado de forma específica en la categoría gourmet y delicatessen. El registro oficial detalla que la operativa de la empresa abarcará productos como chocolates, artículos de panificación y repostería, así como conservas, vinagres y aceites de oliva.
Además, la nueva sociedad ha contemplado en sus estatutos la gestión comercial de productos de origen ecológico y de factura artesanal.
La Despensa de Castillo de Canena SL se ha establecido con un capital social inicial de 3.000 euros, a la que vez que su domicilio social se ha fijado en el municipio jiennense de Canena, coincidiendo con la sede de operaciones de la empresa matriz.
Además, los hermanos Francisco y Rosa María Vañó Cañadas han asumido la dirección de la entidad bajo la figura jurídica de administradores mancomunados.
Amplia cartera societaria
Esta incursión en el mercado de repostería y conservas no representa el único movimiento de diversificación de los empresarios jiennenses. A través de su sociedad matriz, Castillo de Canena S.L., el grupo canaliza inversiones hacia el sector turístico mediante la firma Palacio de Viana S.L., cuyo objeto social se centra en la explotación de este tipo de servicios.
Asimismo, apuestan por el mercado de las energías renovables con Azuaga Solar S.L., una entidad dedicada específicamente a la explotación de energía fotovoltaica, según se recoge en su informe anual consultado a través de la solución de analítica Insight View.
Además de estas ramificaciones, la estructura empresarial se ha apuntalado con otras firmas destinadas a sostener su base productiva. La explotación de fincas rústicas recae sobre Cortijo Guadiana S.L., mientras que Almazara La Loma S.L. opera como empresa asociada para el tratamiento de aceituna y obtención de grasas.
Foco internacional
Este movimiento de expansión en el portafolio de productos se ha producido tras más de dos décadas de consolidación en el sector del aceite de oliva virgen extra (AOVE) de alta gama. Muestra de ello es la facturación de la compañía matriz, que alcanzó los 25 millones de euros al cierre del ejercicio fiscal de 2023.
Estos resultados se sustentan en su presencia en los mercados internacionales, ya que, en la actualidad, Castillo de Canena exporta el 70% de su producción anual, la cual se sitúa en torno a los 400.000 litros, y mantiene una presencia comercial activa en 60 países.
Las ventas se canalizan, mayoritariamente, hacia 5 países principales: Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Alemania y México. Para gestionar el volumen de exportaciones en el mercado norteamericano, la empresa se apoyado en una estructura societaria que incluye filiales como Nature From Our Lands L.L.C., radicada en Nueva Jersey y controlada en su totalidad por la matriz española.
Del volumen total comercializado, aproximadamente un 15% se distribuye bajo las marcas Palacio Marqués de Viana y Palacio de Viana, mientras que el porcentaje restante se comercializa con la enseña principal Castillo de Canena.
Marca con alto valor añadido
La trayectoria corporativa de los fundadores es, por otro lado, significativa en la orientación comercial de la marca hacia los segmentos de mayor poder adquisitivo. Francisco y Rosa Vañó abandonaron en 2003 sus respectivos puestos directivos en Banco Santander y Coca-Cola para reestructurar la empresa agrícola familiar, que hasta ese momento se limitaba a la producción de aceite a granel.
El cambio de modelo de negocio buscaba la creación de una marca premium con un alto valor añadido. Para garantizar este posicionamiento en el mercado, la compañía controla toda la cadena de valor agroindustrial desde su finca de regadío de 1.500 hectáreas, ubicada en el valle del Alto Guadalquivir.
La variedad picual es la materia prima predominante, ocupando 1.300 hectáreas de la explotación, si bien la empresa también cultiva las variedades arbequina y royal. En los últimos ejercicios, la dirección agronómica ha incorporado 6 nuevas tipologías de aceituna.
Innovación gastronómica
En el ámbito industrial, Castillo de Canena ha ejecutado diversas inversiones de modernización. En 2020, la compañía destinó cerca de 4 millones de euros para la renovación tecnológica de su almazara en el municipio de Baeza.
En estas instalaciones, la empresa ha alcanzado un ritmo de envasado de 5.000 botellas diarias.
Paralelamente, la estrategia de diferenciación de la compañía se fundamenta en la innovación constante del producto. Esto se traduce en el lanzamiento de aceites de perfil gastronómico, como las referencias de aceite ahumado, con harissa o envejecido en barricas de amontillado, así como en colaboraciones para desarrollar productos específicos, como la línea de aceite arbequina maridado con tomate raf.