Málaga, motor del emprendimiento andaluz: el 40% de las empresas surgen de la Costa del Sol

Según el informe de la patronal, la economía malagueña ha registrado un crecimiento del 3,7% y ha alcanzado un récord exportador de 3.450 millones de euros en 2025

Javier González de Lara, Natalia Sánchez y Esteban Bueno, respectivamente presidente, vicepresidenta y tesorero de la Confederación de Empresarios de Málaga, en la presentación del informe socioeconómico 2025-2026 de la provincia.

Javier González de Lara, Natalia Sánchez y Esteban Bueno, respectivamente presidente, vicepresidenta y tesorero de la Confederación de Empresarios de Málaga, en la presentación del informe socioeconómico 2025-2026 de la provincia. Imagen: CEM

La provincia de Málaga ha consolidado su posición como líder en la creación de tejido productivo de Andalucía. Durante el pasado ejercicio, se constituyeron más de 8.000 nuevas sociedades mercantiles, lo que supone que prácticamente 4 de cada 10 empresas nacidas en la comunidad autónoma se han originado en el territorio malagueño.

Así lo ha detallado la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) tras la presentación del Informe Socioeconómico de la Provincia de Málaga 2025-2026, un documento analítico elaborado con la colaboración de Unicaja.

Este dinamismo empresarial ha mantenido a la región como la tercera provincia de España con mayor volumen de creación de compañías, situándose solamente por detrás de Madrid y Barcelona. Esta tendencia alcista se ha prolongado a principios de este año, alcanzando en el mes de marzo de 2026 un hito al rebasar la barrera de las 60.000 empresas dadas de alta en la Seguridad Social.

Por su parte, el trabajo autónomo ha reflejado un comportamiento igualmente positivo: Málaga cerró el ejercicio de 2025 contabilizando más de 142.500 profesionales activos, lo que representa un incremento interanual del 3,45%.

PIB al alza

En el plano macroeconómico, el Producto Interior Bruto (PIB) ha experimentado un aumento del 3,7%, erigiéndose como el territorio andaluz que más ha crecido y superando las medias regional, nacional y europea.

Este repunte de la actividad económica se ha traducido de manera directa en la recaudación fiscal, puesto que Málaga ha continuado aportando el 31,5% de los tributos de la comunidad y se ha afianzado como la séptima demarcación del país en la recaudación de impuestos estatales, tales como el IVA y el Impuesto de Sociedades.

El mercado de trabajo ha seguido esta inercia favorable, concluyendo el último año con una tasa de desempleo cercana al 12%, una cifra que se ha mantenido inferior a la media andaluza.

Sin embargo, la patronal ha advertido de que el tejido productivo se topa con dificultades operativas derivadas de la incapacidad para cubrir vacantes, el déficit de perfiles profesionales técnicos, el incremento de los costes laborales y el impacto negativo provocado por el absentismo.

Turismo como principal fuente de ingresos

El desglose sectorial ha revalidado al turismo como el gran motor económico regional tras lograr cifras récord en la llegada de visitantes, las pernoctaciones y el gasto medio. Además, este sector ha avanzado en la desestacionalización durante meses de temporada baja, como enero y febrero.

El comercio exterior ha marcado un nuevo tope histórico con 3.450 millones de euros exportados, un 5,4% más, apoyado en la producción agroalimentaria y los bienes de equipo.

Asimismo, el polo tecnológico ha mantenido su capacidad de atracción de inversiones, generando más de 3.000 empleos directos vinculados a la inteligencia artificial, la microelectrónica y los semiconductores.

Topes al crecimiento malagueño

Frente a la solidez de estas actividades, el informe ha identificado también desafíos estructurales. El ámbito agropecuario sigue condicionado por la escasez de precipitaciones, la competencia exterior y el incremento de costes. La CEM ha remarcado que la gestión hídrica requiere una aceleración de la modernización de redes, la desalación y la reutilización de recursos.

La construcción, pese a su fortaleza en la generación de empleo, padece la carencia de suelo y la lentitud administrativa. De hecho, el documento ha alertado de que la escasez de vivienda se ha convertido en un «reto económico y social de primer orden», limitando el desarrollo y la movilidad laboral. Para mitigarlo, la organización demanda una mayor agilización urbanística e incentivos a la colaboración público-privada.

De cara a 2026, las previsiones han apuntado a una moderación paulatina, situando las estimaciones de crecimiento de Málaga en torno al 2,5% del PIB. Este menor ritmo esperado ha respondido a un entorno global condicionado por la incertidumbre geopolítica, las barreras comerciales y la volatilidad energética.

Para consolidar el desarrollo ante este escenario más inestable, los empresarios han reclamado un avance en proyectos de infraestructuras, señalando como prioridades la movilidad ferroviaria, el tren litoral y la ampliación del aeropuerto.

La confederación ha subrayado, además, que es imperativa una «mayor confianza en la empresa» para impulsar la innovación y la competitividad futura.

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