VivaGym estrena el año con la absorción de 9 filiales tras una oleada de aperturas en 2025
La cadena controlada por el fondo Providence ha superado los 260 centros operativos en la Península Ibérica tras un ejercicio de fuerte actividad corporativa
Gimnasio de VivaGym. Imagen: EP
VivaGym ha iniciado el ejercicio 2026 con un nuevo movimiento de consolidación corporativa. La cadena de gimnasios, propiedad del fondo estadounidense Providence Equity Partners, ha ejecutado la absorción de nueve de sus sociedades filiales, según consta en los actos inscritos recientemente en el Registro Mercantil.
Esta operación administrativa responde a la necesidad de simplificar la estructura del grupo tras un intenso año 2025 marcado por la fuerte expansión de su red, tanto por vía orgánica como inorgánica.
La sociedad matriz, VivaGym Expansion SL, ha absorbido en este arranque de año a las mercantiles Perfect Fit Spain SL, Gesesfit SL, Administración de Espacios Fitness SL, Gesabufit SL, Sascanfit SL, Casvifit SL, Aparcafit SL e Inversiones JJ & 3 Proyectos Inmobiliarios SL.
De forma paralela, y como parte del mismo proceso de reordenación, se ha formalizado la absorción de Sportland Inversiones SL. La reestructuración implica la disolución sin liquidación de estas compañías y el traspaso en bloque de sus activos a la matriz, una maniobra dirigida por Alicia Morales, quien figuraba como administradora única de las sociedades extinguidas.
Este movimiento societario pone el broche administrativo a un 2025 frenético para la compañía malagueña. Durante el pasado ejercicio, VivaGym cumplió con su plan estratégico, completando la apertura de 25 nuevos gimnasios propios. Esta expansión orgánica supuso una inversión estimada de entre 25 y 32,5 millones de euros, consolidando su capilaridad en el territorio nacional.
Estrategia de fusiones
La operación registrada este mes de enero no es un hecho aislado, sino la continuación de la política de ‘limpieza’ societaria que la empresa intensificó en la recta final del año pasado. En los meses de octubre y noviembre de 2025, la compañía ya procedió a la absorción de otras 19 filiales procedentes de compras anteriores, integrando bajo una misma estructura jurídica a sociedades adquiridas durante sus diferentes fases de crecimiento inorgánico.
El contexto de esta reordenación se encuentra en la agresiva estrategia de fusiones y adquisiciones (M&A) desplegada por el grupo. Durante el ejercicio 2024, el último año fiscal cerrado y auditado, la compañía cerró la compra de 116 clubes.
Entre las operaciones más destacadas figuraron la adquisición de 69 centros de la cadena Altafit, 20 centros de Fit Up, 10 de Smartfit y 8 clubes de Macrofit, además de otros centros independientes y cadenas menores. Además, a principios de 2025, la empresa sumó otros 5 gimnasios provenientes de Body Factory.
Gracias a esta política de expansión, VivaGym ha consolidado su posición en el mercado ibérico, alcanzando una red actual de más de 260 centros repartidos entre España y Portugal.
La compañía ha reforzado su presencia en plazas clave como Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Sevilla, así como en Lisboa y Oporto. Esta cifra sitúa al grupo por encima de competidores directos como Forus o Basic-Fit en términos de facturación y número de abonados, superando los 550.000 socios al cierre de 2024.
Facturación cercana a los 200 millones
Para entender la dimensión actual del grupo es necesario remitirse a las cifras económicas de 2024. VivaGym cerró dicho año con una facturación de 110 millones de euros, una cifra que duplicó los registros del periodo anterior y que le permitió situarse a la cabeza del sector en volumen de negocio en la Península Ibérica.
No obstante, aquel rápido crecimiento mediante compras tuvo su reflejo contable. El resultado neto de 2024 arrojó unas pérdidas de 27 millones de euros. Este dato, según explicaron fuentes de la compañía, se debió a la aplicación de las normas internacionales de contabilidad (IFRS), que obligan a consolidar los resultados de las compañías adquiridas solo desde la fecha de su compra, dejando fuera del perímetro contable gran parte de la facturación generada por esos gimnasios durante los meses previos a su adquisición.
En términos proforma, la facturación real del negocio adquirido habría elevado los ingresos anuales hasta los 186 millones en aquel periodo.