Del colmado al súper: la estrategia para competir con Juan Roig y el gigante de Mercadona

Frente al crecimiento imparable de las grandes cadenas de supermercados, los supermercados de barrio de Andalucía se han centrado en reforzar su presencia provincial y autonómica

A lo largo de los últimos años, el éxito de las grandes cadenas de supermercados ha sido una constante en la evolución del retail. Algo que se demuestra año tras año con las cifras obtenidas por cadenas como Carrefour, Mercadona o Lidl, entre muchos otros. Un crecimiento frente al que los supermercados de barrio andaluces han decidido mover ficha para ganar tamaño, músculo y capacidad competitiva frente a los gigantes de la distribución.

Así lo recoge una información publicada por el diario ABC, que pone el foco en cómo cadenas regionales como MAS, El Jamón o Piedra están uniendo fuerzas y acelerando operaciones corporativas para reforzar su presencia provincial y autonómica y hacer frente otras que se han convertido en los grandes referentes del mercado.

El retail andaluz lucha para resistir a los gigantes y seguir ganando cuota

El ejemplo principal de este movimiento del que habla el diario ABC es la compra de la cadena malagueña Maskom por parte de Supermercados MAS, conocida a principios de esta semana, es el ejemplo más reciente y significativo de esta tendencia. La operación evidencia una realidad compartida por los grupos con fuerte implantación regional: necesitan ser más grandes para ganar cuota de mercado.

Y es que, tal y como recalca la información citada, bajo el punto de vista de estas cadenas, solo mediante el aumento de tamaño, red comercial y facturación pueden aspirar a competir en un entorno dominado por grandes operadores nacionales e internacionales, que son las principales referencias de compra para los consumidores andaluces. Sin embargo, este no es el único ejemplo.

Sin ir más lejos, la estrategia de MAS responde a una lógica territorial clara. La compañía presidida por Vicente Martín busca reforzar su presencia en la zona oriental de Andalucía, donde históricamente ha tenido menor implantación, y hacerlo además en un área de elevado consumo como es la provincia de Málaga y, especialmente, la Costa del Sol.

Es un hecho irrefutable que la absorción de Maskom, una cadena local con 54 establecimientos estratégicamente distribuidos, permitirá al grupo sevillano superar las 250 tiendas y alcanzar una facturación cercana a los 900 millones de euros, culminando así un proceso de expansión sostenida en la Andalucía occidental y Extremadura durante los últimos cinco años.

Sin embargo, esta operación protagonizada por MAS no es un caso aislado. Meses antes, la cadena onubense El Jamón llevó a cabo la absorción de Supermercados Piedra, una jugada estratégica que le ha permitido entrar con fuerza en el área de consumo de Córdoba capital y su entorno metropolitano.

Y es que, a pesar de que el acuerdo se firmó en septiembre, no ha sido hasta fechas recientes cuando ha comenzado la sustitución de cartelería, uniformes y decoración interior de los establecimientos que ha supuesto la primera piedra en un momento de enormes cambios en el retail andaluz.

Con todo ello, el resultado de esta integración dibuja un grupo de gran peso regional, con 362 establecimientos repartidos por todas las provincias andaluzas salvo Almería, más de 5.600 trabajadores y una facturación cercana a los 700 millones de euros. La hoja de ruta del grupo contempla precisamente Almería como siguiente fase de expansión, con el objetivo declarado de estar presente en las ocho provincias.

Las grandes señas de identidad de este comercio

Sin embargo, yendo mucho más allá del crecimiento en número de tiendas, estos supermercados de barrio mantienen un modelo diferenciado basado en servicios de proximidad. Carnicería, pescadería o frutería atendidas por personal especializado, sin productos envasados, siguen siendo uno de los grandes atractivos frente a formatos más estandarizados.

Al mismo tiempo, las enseñas regionales están modernizando sus espacios, ampliando la superficie de venta, incorporando lineales más extensos, mayor surtido y nuevos departamentos como cafeterías o zonas especializadas para mascotas, siendo este otro factor a través del que buscan ganarse a los clientes.

Resulta evidente pensar que esta evolución del modelo ha tenido un impacto directo en el empleo, ya que la ampliación de servicios y superficie ha permitido incrementar las plantillas y atraer nuevos perfiles de clientes, combinando cercanía y experiencia de compra más completa. Todo ello con el objetivo de competir con cadenas como Mercadona, que sigue siendo la preferida por los andaluces según el último informe anual de Alimarket, así como con Lidl y Carrefour, muy presentes también en los hábitos de consumo de la comunidad.

El ejemplo perfecto de estos movimientos en esta estrategia de crecimiento de El Jamón viene de lejos. Años atrás, la familia Díaz adquirió 13 locales en la provincia de Cádiz que habían quedado en manos de Carrefour tras la quiebra de Supersol, logrando así penetrar en la comarca de la Bahía con ubicaciones tan destacadas como la situada en los bajos comerciales del estadio de fútbol de la capital. A estos se sumaron otros 15 supermercados en Sevilla, Granada y Málaga, consolidando una red cada vez más amplia.

Es por ello que, cuatro años después de aquella operación, la absorción de Piedra supone el segundo gran paso para construir una alternativa regional sólida frente a los grandes grupos. Un movimiento que, al igual que el de MAS, confirma que la unión y el crecimiento son las principales herramientas de los supermercados de barrio andaluces para seguir siendo competitivos en un mercado cada vez más concentrado.

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