El bloqueo de la ruta Málaga-Madrid impacta en el empleo: Iryo activa un ERTE para 40 trabajadores

La suspensión del corredor sur obliga a la operadora a paralizar temporalmente su base malagueña a la espera de que se reanude el servicio

Llegada del tren de alta velocidad Iryo a la estación María Zambrano, A 31 de marzo de 2023, en Málaga.

Llegada del tren de alta velocidad Iryo a la estación María Zambrano, A 31 de marzo de 2023, en Málaga. Álex Zea / Europa Press

La interrupción de la circulación ferroviaria entre Málaga y Madrid continúa sin una fecha firme de normalización, después de que los daños provocados por las intensas borrascas del mes pasado obligaran a inter venir el tramo comprendido entre Antequera y la capital malagueña. Las obras impulsadas por Adif mantienen fuera de servicio una de las conexiones de alta velocidad más relevantes del sur peninsular.

Las operadoras privadas que compiten en este corredor, como Ouigo e Iryo, no contemplan que la reapertura total se produzca antes del 23 de marzo. Esa es, por ahora, la previsión que manejan a partir de la información técnica trasladada por el gestor de infraestructuras. No obstante, las compañías insisten en que se trata de un horizonte estimado, ya que la evolución de las obras determinará el calendario definitivo.

El corte afecta directamente a la movilidad entre Andalucía y la capital, un eje estratégico tanto para el turismo como para los viajes de negocio. Aunque el 18 de febrero Renfe reanudó parcialmente la conexión mediante un plan alternativo que combina tren y autobús entre Madrid y Antequera, las operadoras privadas mantienen suspendidos sus servicios en el tramo afectado. Esta situación prolongada empieza a tener consecuencias más allá de los pasajeros y alcanza de lleno al empleo.

Iryo recurre a un ERTE por causa de fuerza mayor

La compañía italiana Iryo ha comunicado la activación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afecta a los 40 trabajadores de su base en Málaga, una medida que se prolongará, en principio, hasta el 23 de marzo. La decisión llega tras la autorización del Ministerio de Trabajo y se fundamenta en una causa de fuerza mayor vinculada a la paralización del corredor sur.

La empresa sostiene que la imposibilidad de operar trenes en esta ruta impide mantener la actividad habitual de su personal en la base malagueña. La Dirección General de Trabajo ha avalado esta interpretación al constatar que la suspensión del tráfico ferroviario tiene un impacto directo en la operativa de la compañía en la ciudad andaluza.

Los 40 empleados afectados representan aproximadamente el 6,1% de la plantilla total de Iryo, compuesta por 654 trabajadores. Durante el periodo de suspensión temporal, los empleados percibirán la prestación por desempleo correspondiente, mientras que la empresa complementará esa cuantía hasta alcanzar el 100% del salario habitual, según ha detallado la propia operadora.

Un corredor estratégico paralizado

La línea Madrid-Málaga es uno de los ejes de alta velocidad con mayor demanda del país, especialmente en temporadas turísticas y fines de semana. La conexión directa entre la capital y la Costa del Sol resulta clave para el dinamismo económico de la región, por lo que su cierre prolongado genera efectos en cadena.

Las borrascas registradas el mes anterior dañaron infraestructuras en el tramo entre Antequera y Málaga, obligando a ejecutar trabajos de reparación que aún no han concluido. Mientras tanto, los trenes de Iryo y Ouigo permanecen fuera de circulación en esta ruta, lo que reduce la oferta y limita la competencia en el corredor.

Renfe ha optado por una solución transitoria que combina trenes de alta velocidad hasta Antequera y traslados por carretera hasta Málaga, pero este modelo no ha sido replicado por las operadoras privadas. En su caso, la suspensión total de servicios implica una caída abrupta de actividad en la base malagueña, con la consiguiente repercusión laboral.

Llegada del primer tren de alta velocidad de Iryo a la estación María Zambrano de Málaga, a 31 de marzo de 2023.
Llegada del primer tren de alta velocidad de Iryo a la estación María Zambrano de Málaga, a 31 de marzo de 2023. Álex Zea / Europa Press

Incertidumbre para trabajadores y pasajeros

La falta de una fecha cerrada para la reapertura mantiene en vilo tanto a empleados como a usuarios, que deben adaptarse a cambios constantes en la planificación de viajes. Las compañías recomiendan a los clientes seguir atentamente la información difundida a través de sus canales oficiales y revisar el correo asociado a sus reservas para conocer cualquier modificación.

En el caso de Iryo, la medida laboral se extenderá hasta el 23 de marzo “a la espera” de que Adif confirme la restitución plena del servicio. No obstante, la empresa deja abierta la posibilidad de ajustar el calendario si las obras se prolongan o, por el contrario, finalizan antes de lo previsto.

Para los trabajadores afectados, el complemento salarial ofrecido por la compañía mitiga el impacto económico inmediato, aunque persiste la inquietud sobre la duración real de la suspensión. El ERTE se presenta como una herramienta temporal destinada a preservar el empleo hasta que la actividad pueda retomarse con normalidad.

Impacto económico más allá del transporte

El bloqueo del corredor sur no solo afecta a las operadoras ferroviarias, sino también al tejido económico vinculado a la movilidad, desde el sector turístico hasta los servicios asociados a las estaciones. Málaga, como destino internacional de referencia, depende en gran medida de la conectividad eficiente con Madrid.

La paralización parcial de la alta velocidad reduce la capacidad de desplazamiento rápido entre ambas ciudades, lo que puede influir en decisiones de viaje, congresos o escapadas de fin de semana. Aunque existen alternativas por carretera o avión, la alta velocidad se había consolidado como una opción preferente por tiempo y comodidad.

La activación del ERTE en Iryo simboliza el impacto directo que una incidencia en infraestructuras puede tener en el mercado laboral. La cadena de efectos comienza en el daño físico de la vía, continúa en la suspensión de servicios y termina repercutiendo en el empleo, al menos de forma temporal.

Mientras avanzan las obras, el sector ferroviario aguarda una confirmación oficial que permita planificar el regreso a la normalidad. Hasta entonces, el corredor entre Málaga y Madrid seguirá siendo un ejemplo de cómo fenómenos meteorológicos extremos pueden alterar no solo la movilidad, sino también la estabilidad laboral en un sector cada vez más competitivo.

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