Un coro interpreta parte de la ópera tradicional rusa Demon / A. Bofill

La ópera tradicional rusa deja huella sobre las tablas

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La fuerza del romanticismo ruso marca un mes de mayo muy variado en el Liceu de Barcelona

Barcelona, 03 de mayo de 2018 (05:55 CET)

Pensar en la ópera tradicional rusa lleva inmediatamente a fijar la mente en Pyot Ilych Tchaikovsky, el compositor romántico autor de algunas de las obras más conocidas de la ópera como El lago de los cisnes, La bella durmiente o El cascanueces.

La amplitud de títulos nacidos bajo la sombra del género operístico ruso, no obstante, es amplio y variado, pese a compartir varios atributos en común.

Uno es, sin duda, la tendencia de estos títulos a apostar por la melodía. Otro, la pasión por tratar temas complejos sobre la humanidad y sus contradicciones: el amor, la muerte o los personajes oscuros con características bondadosas. Todo esto aderezado con una potente solvencia visual y una belleza propia del género.

Esta fuerte tradición e historia de la ópera rusa siempre ha formado una parte indiscutible de la programación del Liceu, pero durante el mes de mayo se podrá notar aún más la influencia ejercida por el hiperbólico país euroasiático.

Dos obras clave

Durante las primeras semanas del mes primaveral, seguirá en cartelera la ópera escrita en 1875 por Anton Rubinstein, ‘Demon’. El legendario pianista romántico, maestro del propio Tchaikovsky, llegó por primera vez al Liceu el pasado 23 de abril y todavía deleitará a los asistentes durante tres representaciones más.

Los días 5, 8 y 11 de mayo marcarán las últimas fechas de esta coproducción del Liceu junto a las óperas de Moscú, Nuremberg y Burdeos, cuya impresionante puesta en escena está alzándole como una de los mejores estrenos de la temporada.

Una vez concluido el periplo demoníaco del teatro barcelonés, la programación cambiará radicalmente de tercio con el estreno de Le Songe, del Ballet de Montercarlo.

Curiosamente, la espectacular composición que presentará la mítica compañía monegasca no sólo vive de William Shakespeare, sino que debe su creación y posterior popularidad a la incomparable compañía de Ballets Rusos creado por Serguéi Diáguilev. La sombra proyectada por la tierra de los zares es larga, y se extenderá en el Liceu durante todo el mes de mayo.

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