25 bancos perderán cinco millones por la trama de empresas afines a Unió

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El Ministerio Fiscal considera que las entidades financiaron a una red de empresas fantasma sin valorar los riesgos

Josep Antoni Durán i Lleida, líder de UDC.

04 de septiembre de 2012 (00:00 CET)

Un total de 25 bancos tendrán que asumir pérdidas de cinco millones de euros por la financiación que otorgaron al grupo IMS, un entramado de empresas fantasma afín al partido Unió, liderado por Josep Antoni Duran i Lleida. En 2008 entró en concurso de acreedores después de haber cobrado numerosos créditos bancarios que, presuntamente, fueron utilizados para la financiación irregular del partido.

Los administradores, Joan Albert López Sans y Miguel Ángel Cortés Giné, fueron imputados hace tres años, junto con otras 12 personas afines al partido, y también resultaron inhabilitados para la administración de las empresas.

En un principio, la Fiscalía consideró a los bancos como los grandes perjudicados por las operaciones, pero tras tres años de investigaciones, percibe que las entidades no valoraron el riesgo de forma adecuada y entregaron el dinero a unas empresas sin actividad ni garantías.

El fraude

El conglomerado empresarial ideó un sistema para defraudar a 25 bancos y cajas. Pedía líneas de descuento y descontaba con numerosas facturas falsas por supuestos servicios prestados a las empresas de los testaferros. “A medida que vencían los descuentos, los querellados iban tapando los descubiertos de unos bancos con lo que obtenían de otros, al tiempo que solicitaban una ampliación de crédito”, explica la querella a la que ha tenido acceso Economía Digital.

Fingiendo una solvencia que no tenía, el grupo fue aumentando descubiertos desde el 2006 hasta que terminó con el concurso de acreedores en 2008. Los bancos estafados, que difícilmente recuperarán el dinero, fueron: Santander, Popular, Sabadell, Caja Madrid, BBVA, Caixa Catalunya, Caixa Girona, Caixa Galicia, Caixa Manresa, Banesto, Caixa Penedès, Caja Jaén, Bancaja, Bankinter, Barclays, Caixa Terrassa, Banco Guipuzcoano, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Banco Pastor, Caixa Laietana, Cajamar, Kutxa, Deutsche Bank, Banco Finantia Sofinloc y Banca Pueyo.

Las tácticas


El grupo IMS, un conglomerado de 36 compañías prácticamente sin actividad comercial, recibió de la Fundación Catalunya i Territori, afín a Unió, casi 1,8 millones de euros. Las salidas de dinero eran en efectivo e IMS nunca demostró cuál fue el destino final del dinero, según la investigación judicial. El entramado de sociedades, a su vez, fingía contratos con empresas de segundo nivel, desde donde se escapaba dinero con fines desconocidos.

Pero las investigaciones han dado luz con la conexión que mantenían las empresas con el partido. Una empresa que organizaba eventos y congresos para Unió, Kontrast, emitió facturas infladas que fueron pagadas por IMS y no por el cliente que disfrutó de esos servicios: el partido de Duran i Lleida. Kontrast emitió recibos con conceptos fingidos, tal como se ordenó desde la sede del partido. Los implicados involucraron al diputado del Congreso, Josep Sánchez Llibre, al declarar que había dado el visto bueno a la operación. Pero el Tribunal Supremo archivó las diligencias en pocas semanas.

El préstamo oficial

Pero los bancos no fueron los únicos que no controlaron el riesgo de este grupo empresarial. IMS también solicitó un préstamo al Institut Català de Finances de un millón de euros y emitió facturas falsas para justificar la inversión no realizada para los fines solicitados, según la investigación. El préstamo no fue pagado en su vencimiento y el grupo empresarial dejó un descubierto con la Generalitat de más de 720.000 euros.
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