Donuts es el dulce estrella de Bimbo en España.

Bimbo ya ve la luz al final de la compra de Panrico

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El grupo mexicano celebra por primera vez las “sinergias” obtenidas con la compra de los Donuts en 2015

Barcelona, 29 de julio de 2019 (04:55 CET)

La larga travesía de la compra de Panrico comienza a tocar fin para Bimbo. El grupo mexicano se hizo con la empresa catalana en 2015 por 190 millones de euros: cuatro años plagados de problemas económicos en los que la compañía fundada por la saga Servitje tuvo que inyectar más de 200 millones de euros a su filial. Ahora, por primera vez, el conglomerado alimentario comienza a recoger sus frutos y ya se felicita por las “sinergias” obtenidas.

En la presentación de los resultados del segundo trimestre de 2019, Bimbo destacó la caída de los costes de la integración con Panrico y la obtención de las primeras sinergias en el país con el fabricante de marcas como Donuts, Donettes y Bollycao. Así, parece que comienza a despejarse el horizonte de contratiempos, que comenzaron cuando Competencia le obligó a deshacerse de la división de pan de molde.

La cúpula de Bimbo abandona así las hostilidades contra la operativa en España. En febrero la dirección situó al mismo nivel “los retrasos de la integración en España” que la inflación en Estados Unidos y los problemas económicos que azotan Brasil y Argentina. A comienzos de 2018 incluso se llegó a afirmar que el crecimiento orgánico de la empresa se estaba golpeado por “los retrasos generados por la integración en Iberia”.

El agujero de la filial ibérica de Bimbo

La filial española de la multinacional acumula pérdidas de 236 millones de euros en los últimos tres años. En 2017, la compañía se dejó 59 millones de euros, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil. Por ello, el grupo americano ya ha inyectado casi 200 millones en dos años con tal de mantener a flote la sociedad.

La atonía de las ventas se deja ver en el día a día de la empresa. Fuentes internas se duelen a Economía Digital de la baja actividad de las plantas heredadas de Panrico, dedicadas a la bollería. "Prácticamente todas están por debajo del 50% de su capacidad, y a pesar de que prometen nuevos productos la situación no mejora desde hace meses", dicen.

Eso sí, “por el momento no está previsto el cierre inmediato de ninguna fábrica”, explican. Una muestra de la aparente firmeza en la apuesta española es que en los últimos meses se ha llegado a un acuerdo --a la baja-- para aprobar el convenio colectivo de todas las plantas. 

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