Brufau intentó vender Gas Natural a espaldas de Fainé

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El presidente de Repsol contrató en mayo a Deutsche Bank y Lazard para buscar compradores de la totalidad o parte de la gasística

Fainé en su última visita a Moncloa | EFE

26 de julio de 2013 (00:09 CET)

Enero de este año. Repsol y Gas Natural, o dicho de otro modo, Antoni Brufau y Rafael Villaseca, se acusan de deslealtad. Fue todo mucho más sibilino que un cruce de palabras altisonantes en un consejo de administración, pero el pulso estaba en ciernes. La petrolera perdió y el germen de la ruptura empezó a madurar. La historia tiene un personaje secundario: Stream-LNG.

Hay que avanzar hasta mayo de este año para encontrar la primera gran consecuencia de la pelea entre los hijos pródigos de La Caixa. Ese mes, Brufau dio luz verde a la contratación de Deutsche Bank y Lazard –dos bancos de inversión—. Quería encontrar comprador para la energética en dos escenarios: la venta total de Gas Natural o bien una desinversión del 20%, porción que saldría del 31% que posee Repsol.

¿Alta traición?

La maniobra se deslizó a espaldas de La Caixa, es decir, de Isidro Fainé. Pero acabó enterándose. Un postor llamó a las torres barcelonesas para sondear al accionista mayoritario de Gas Natural. El banquero catalán echó mano de teléfono y pidió explicaciones. ¿Por qué Repsol plantea la venta de Gas Natural a sus espaldas?

Hay dos motivos y uno de ellos lo alimentan los roces personales. Volvamos a Stream-LNG. Se trataba de un negocio conjunto entre Repsol y Gas Natural. Pasaba por la cuenta de resultados sin quebraderos de cabeza hasta que Villaseca aceptó a Cristina Fernández de Kirchner como clienta. Argentina contrató 24 buques metaneros, que traducido al idioma de los ingresos suponían 1.100 millones de dólares.

Fricciones con Villaseca

Las fricciones abrasaron la piel de Brufau cuando Gas Natural decidió utilizar los barcos de LNG para suministrar a Argentina. Es decir, con activos de Repsol se iba a alimentar a su principal enemigo: la usurpadora de YPF. Brufau hizo que el consejo de la gasística analizara el asunto y perdió. La Caixa dio una palmadita, esta vez, a Villaseca.

LNG no es estratégico para Repsol y lo ha demostrado vendiéndola. La operación se cerró en febrero con Shell y logró 5.100 millones, con una plusvalía bruta de 2.675 millones. La transacción dio pie a la segunda justificación de Brufau para salir de Gas Natural: la industrial. Sin el negocio de gas licuado, la presencia de la petrolera carece de sentido empresarial.

Pacto de caballeros

Fainé y Brafau pactaron la solución y escenificaron la paz. Habrá venta, pero La Caixa dará el consentimiento al comprador. Los criterios que predominarán no serán los financieros. El banco catalán, máximo accionista en la energética (35%), quiere que el futuro tenedor de la participación de Repsol en Gas Natural sea un socio estratégico, a pesar de que otro tipo de inversores ofrezcan más dinero.

Repsol “no tiene prisa” por vender, según el director financiero de la compañía, Miguel Martínez. Pero la alianza ya está rota. El dinero que Brufau logre servirá para invertir en exploración. Sin YPF ha perdido tamaño y sin gas arriesga el negocio energético integrado de los últimos años en una única cesta.
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