Las empresas del cava están muy ligadas al territorio. En la imagen, viñedos en la comarca del Alt Penedès, donde se produce parte importante de la uva para cava. ED Archivo

El ERE de Codorníu conmociona por ser el primero en el cava

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El expediente de regulación anunciado por Codorníu será el primero de una empresa de la DO cava y conmociona al sector

Xavier Alegret

Las empresas del cava están muy ligadas al territorio. En la imagen, viñedos en la comarca del Alt Penedès, donde se produce parte importante de la uva para cava. ED Archivo

Barcelona, 26 de abril de 2017 (17:55 CET)

El sector del cava vivió un shock este martes. Codorníu anunció que presentará un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a un máximo de 100 trabajadores, y la noticia impactó como un torpedo en un sector que nunca ha vivido un proceso traumático como este. El de Codorníu Raventós será el primer ERE de la denominación de origen cava, como confirmaron fuentes del Consejo Regulador del Cava.

Nunca antes una empresa con la marca cava había llevado a cabo un proceso de ERE. Se trata de un sector que no solo ha pasado la dura crisis económica, sino que también vivió un retroceso de las ventas por el boicot al cava hace más de una década. En ninguna de estas crisis las grandes del sector –principalmente Freixenet y Codorníu, pero también Jaume Serra, Perelada y Juvé Camps– han necesitado recortar empleo de forma masiva.

Pero esta tranquilidad que vive el sector se ha terminado. Por ello el mundo del cava está conmocionado. Por un lado, porque el cava ha perdido esta particularidad, motivo de orgullo, pero por otro, por el temor a que se haya abierto la veda. Las empresas del cava no pasan por el mejor momento por el estancamiento de las ventas en España y la dura competencia del prosecco italiano a nivel internacional.

Codorníu rompe con el estilo de gestión paternalista imperante en el mundo del cava

El mundo del cava en Cataluña, donde se producen más del 90% de botellas, es muy paternalista. La gran mayoría de las empresas son familiares y de un tamaño pequeño o mediano, y además están muy ligadas al territorio: se concentran en una zona muy pequeña, como es la comarca del Alt Penedès y algunas áreas más, y están literalmente arraigadas a la tierra.

Todo ello ha favorecido que la vinculación entre empresa- comarca-trabajador sea muy alta, lo que ha reprimido necesidades de adelgazar plantilla para buscar la rentabilidad. Algo así le ha pasado a Freixenet. La rebelión interna que protagonizó uno de sus accionistas, Enrique Hevia, que le llevó a intentar vender su 29% y, tras un año sin conseguirlo, a tomar el control de la compañía, tenía su origen en la baja rentabilidad del líder del cava.

Miedo: en el sector temen que el ERE de Codorníu abra la veda de los recortes en el cava

Freixenet nunca ha planteado un ERE, pero buena parte del sector coincide en que tiene una plantilla algo sobredimensionada para su producción actual. La gestión de la familia Ferrer Noguer, que hasta diciembre mantuvo el control, era uno de los ejemplos más claros de dicho paternalismo. En enero cogió las riendas Enrique Hevia, exdirector financiero, al que se considera más práctico y numérico. Pese a ello, no ha planteado por ahora un recorte de personal.   

Si Freixenet y Codorníu, que son las compañías más importantes del sector y están altamente internacionalizadas, sufren esta situación, la situación del resto no es, en general, mucho mejor. Quizá por ello, tanto los sindicatos como el comité de empresa de Freixenet se han solidarizado con la plantilla de Codorníu, y además han hecho extensiva la muestra de apoyo a todos los trabajadores del sector.

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