De Sousa utilizó paraísos fiscales para controlar Pescanova tras la salida de las cajas gallegas

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Pescahold, domiciliada en Luxemburgo y administrada por el presidente y su hijo Pablo, intermedió en una venta por 29 millones entre Novacaixagalicia y el fondo Luxempart

Fernández de Sousa, presidente de Pescanova, y planta en Redondela

11 de julio de 2013 (21:28 CET)

Las “tramas organizadas” en torno a Pescanova no se acaban en una gestión oscura, al margen del consejo, de los accionistas y de la autoridad bursátil, con ocultación de pérdidas, facturas falsas y empresas pantalla para poder inflar su deuda sin sospechas de la banca acreedora, como señala la auditoría forensic de KPMG. La propiedad de la compañía también ha estado sujeta en los dos últimos años al albur de transacciones que tienen su origen en paraísos fiscales y que las querellas contra el presidente de la compañía comienzan a sacar a la luz.

Si una operación hace saltar las alarmas en la Audiencia Nacional es la realizada a través de los contratos privados establecidos por el propio presidente, Manuel Fernández de Sousa, y su hijo Pablo Fernández Andrade, para cubrir la baja de la extinta Novacaixagalicia (la primera resultante de la fusión de las cajas, antes de pasar a ser Novagalicia Banco) como accionista de referencia en Pescanova. Fue a mediados de 2011 cuando se formalizó la operación, recogida en los escritos de la Fiscalía Anticorrupción presentados ante el titular del Juzgado de Instrucción Central número 5 de la Audiencia Nacional, que lleva la causa contra los gestores de Pescanova.

Compra a las cajas

De acuerdo con el escrito, el fondo Luxempart, uno de los ahora querellados contra Fernández de Sousa, adquirió en julio de 2011 un total de 992.000 acciones de Pescanova por importe de 29,7 millones de euros, convirtiéndose en tercer accionista de la compañía. Esas 992.000 acciones fueron vendidas a un precio de 30 euros por título por la entonces Caixa de Aforros de Galicia, Vigo, Ourense y Pontevedra (Novacaixagalicia), que apenas llevaba medio año operando como tal.

Tras esa operación, la resultante de las cajas pasó a controlar un 4,6% de Pescanova, según declaró a la CNMV. Oficialmente, ante la autoridad bursátil española, ese mismo día Manuel Fernández comunicaba que compraba esas 992.000 acciones, pasando a controlar un 28,1% de la compañía, y la firma Pescahold declaraba que pasaba a tener un 5,1% de la multinacional.

Triangulación

Lo que no contó Fernández de Sousa a la CNMV, y que ahora revelan las querellas y los escritos de los fiscales Juan Pavía y Concepción Nicolás, fue que esa transacción no fue directa, sino que pasó por Luxemburgo, todavía en la lista de paraísos fiscales de la propia Unión Europea, y por sociedades controladas por él y su hijo Pablo.

De hecho, los escritos de la Fiscalía Anticorrupción consideran probado que para la compra de las 992.000 acciones de Pescanova por parte de Luxempart, el fondo concedió un préstamo de 29,7 millones de euros a la sociedad también luxemburguesa Pescahold, administrada en exclusiva por Manuel Fernández y su hijo, “con cuyo importe Pescahold adquirió las acciones, quedando el préstamo sometido a una cláusula de posible cancelación anticipada mediante la entrega a la prestamista de dichas acciones”.

Es decir, Novacaixagalicia vendió las acciones de Pescanova a una sociedad domiciliada en Luxemburgo y controlada por el presidente de Pescanova, que se hizo con los títulos con un crédito de Luxempart, que a la postre pasaría a hacerse con la titularidad de las acciones. La operación se firmó en contrato privado y se elevó a escritura pública días después, el 13 de junio de 2011, según el escrito de Anticorrupción.

Préstamos y cancelaciones

“Haciendo uso de esa opción (es decir, de la cláusula establecida) se canceló el préstamo y se acordó que Pescahold transmitiera de Luxempart las 992.000 acciones de Pescanova, lo que se llevó a cabo el 7 de julio por un precio de 29,7 millones que se compensó con el importe del préstamo”, dicen los fiscales. ¿Por qué el presidente de Pescanova administra una sociedad en Luxemburgo junto a su hijo a través de la cual realiza una intermediación entre la resultante de las extintas cajas y un fondo de inversión? ¿Por qué hubo al final tres operaciones, con un crédito de por medio, y no una, con la venta directa del paquete accionarial en propiedad de Novacaixagalicia?

Miembros del consejo de administración de Pescanova consultados por Economía Digital aseguran desconocer hasta ahora esta operación, de la que han tenido constancia a través de la propia querella de Luxempart. Y, además, muestran su sorpresa al constatar que el fondo luxemburgués declaró en su informe anual de 2012 a Pescahold como una filial que controla en un 100%, a pesar de que sus administradores únicos son Manuel Fernández y su hijo Pablo.

De que Luxemburgo sigue siendo un paraíso fiscal no hay ninguna duda. Las autoridades del país se comprometieron en la última cumbre europea, celebrada en mayo, a levantar antes de fines de año el veto que desde 2008 imponían a la revisión de la directiva sobre fiscalidad de ahorros, que plantea un mayor intercambio automático de información entre los Estados miembros. Luxemburgo quiere asegurarse de que antes se habrán hecho progresos en las negociaciones con países vecinos y no socios de la UE, como Suiza o Liechtenstein, para no quedar en desventaja. De momento, lo que se hace en Luxemburgo, queda en Luxemburgo.
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