Ricardo Currás, exconsejero delegado de DIA.

DIA cerca a su ex CEO por irregularidades contables millonarias

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La compañía avanza en el análisis de las cuentas falseadas y no descarta pedir la devolución de las pagas y bonos a Ricardo Currás

Madrid, 05 de febrero de 2019 (04:55 CET)

La cadena de supermercados DIA cerca al exconsejero delegado Ricardo Currás, que dirigió la compañía hasta agosto del año pasado, cuando fue fulminado por los malos resultados. La empresa avanza en las investigaciones para determinar si hubo responsabilidad del consejero delegado en las cuentas irregulares detectadas a finales del año pasado, tras la salida de Currás y del anterior director financiero, Amando Sánchez.

DIA ha admitido, por primera vez, la posibilidad de exigir responsabilidades a Currás por la gestión que la llevó al borde de la quiebra y con la cual se inflaron los resultados por unos 56 millones de euros.

La detección de las irregularidades llevaron a la suspensión de empleo y sueldo del ex director financiero y ahora la compañía estudia la posibilidad de exigir a Currás la devolución de sus bonos. De momento, la compañía ha contratado a la auditora E&Y para estudiar con detalle los resultados de 2017 y de 2018. 

Además, la empresa buscará una segunda opinión contable para dar más garantías de fiabilidad al trabajo realizado por KPMG, auditora de DIA, que no notó ninguna irregularidad de bulto en las cuentas de 2017.

La "cláusula malus" de DIA

La devolución de las cantidades recibidas por el exconsejero delegado está estipulada en las condiciones de retribución a través de la llamada “cláusula malus”, tal como publicó Economía Digital en octubre pasado.

La multinacional española podría exigir la devolución, una medida diseñada para sancionar al equipo directivo en el caso de que se detectasen irregularidades contables para aumentar su salario en bonos variables.

DIA, al igual que otras empresas del sector, se reserva el derecho de pagar una parte del finiquito a sus directivos hasta comprobar que no han cometido irregularidades contables para inflar sus salarios.

Currás cobraba un sueldo anual estipulado en unos 600.000 euros anuales, de acuerdo con el plan de retribución de la empresa, pero además tenía derecho a una indemnización de dos años en caso de despido, lo que supone que la revisión de las cantidades cobradas puede ascender a casi dos millones de euros.

Fuentes de la empresa han declinado comentar si las diligencias también podrían levantar la exigencia de devolución de cantidades cobradas por el exdirector financiero, despedido en la renovación de la cúpula ejecutada durante el segundo semestre del año pasado.

Los proveedores de DIA comentan que eran usuales las presiones para facturar pedidos después de los vencimientos de ejercicio, ya que el anterior consejero delegado cobraba bonos en función de, entre otros variables, el ebitda. Y las facturas pospuestas mejoraban de forma artificial el resultado.

DIA descarta el florecimiento de nuevas irregularidades, al margen de las detectadas.

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