La “terreta” arrasa: el 80% de los consumidores valencianos apuesta por producto local
Un estudio elaborado por el Club de Marketing del Mediterráneo y Coto Consulting demuestran un fuerte vínculo entre territorio y consumo en la Comunitat Valenciana
A lo largo de estos últimos años ha quedado más que demostrado que cada vez más supermercados apuestan por productos locales en lugar de recurrir a los mercados extranjeros. Una decisión que, además, va en consonancia con los designios de los clientes, tal y como demuestra el estudio “El consumidor de la Comunitat Valenciana: hábitos y comportamientos de compra en 2026” .
Un estudio elaborado por el Club de Marketing del Mediterráneo y Coto Consulting, que revela que el 80,5% de los consumidores de la Comunitat Valenciana prefiere productos y servicios de origen local cuando existen condiciones de igualdad en precio y calidad, demostrando lo que muchos ya sabían: la proximidad se ha convertido en un factor decisivo en la elección de compra, evidenciando el fuerte vínculo entre territorio y consumo.
Un estudio que refuerza las preferencias de los clientes de la Comunitat Valenciana por el producto local
Para ello, el informe se basa una encuesta realizada a 400 personas de las provincias de Alicante, Castellón y Valencia, que analiza la evolución de los hábitos de consumo en el contexto económico actual, teniendo en cuenta distintos factores, que más allá de la procedencia de los alimentos, también hablan de otros factores socioeconómicos.
Sin embargo, el punto más importante del informe radica en que el origen o procedencia de las marcas gana relevancia cuando el consumidor percibe cercanía, hasta el punto de que más del 70% considera importante o muy importante el origen nacional, autonómico o provincial de los productos, siendo la clave del estudio.
Del mismo modo, el estudio también señala que el sector agroalimentario es el ámbito donde el origen del producto tiene mayor influencia en la decisión de compra, con especial protagonismo de los productos frescos. Un hecho al que ponen cifras: el 71,5% de los consumidores afirma tener en cuenta el origen de los productos frescos, frente al 53,8% que considera relevante la procedencia en productos no perecederos.
Tras la alimentación, los servicios de restauración y hostelería ocupan el tercer lugar en importancia del origen, con un 36,8% de consumidores que aseguran valorar este factor, lo que confirma la relevancia de la proximidad también en el consumo fuera del hogar, por lo que se revela como un aspecto clave.
No obstante, existen otros factores que atañen a esta misma cuestión, dado que el estudio revela que el apego a los productos locales aumenta con la edad, de modo que el 85,7% de los baby boomers considera muy importante el origen valenciano del producto, frente al 64,8% de los consumidores de la generación Z, estableciendo una clara distinción generacional.
Del mismo modo, el estudio revela el comportamiento hacia las marcas locales muestra distintos grados de implicación. Mientras el 20,5 % de los encuestados busca activamente productos locales, un 46,8% afirma que su comportamiento es variable, alternando entre la búsqueda consciente y el descubrimiento casual de estas marcas.
Así lo ha explicado Eva Prieto, presidenta del Club de Marketing del Mediterráneo: “Este informe tiene el objetivo de proporcionar a las empresas y profesionales una herramienta útil con las claves necesarias para afrontar de manera más eficaz los nuevos comportamientos y tendencias de compra en un entorno geopolítico y de consumo en constante evolución”.
Un comportamiento que aboga por la prudencia, el ahorro y un consumo planificado
Por otro lado, más allá de las preferencias de los clientes en lo relativo al origen de los productos, el estudio también analiza las creencias de los clientes sobre el mercado en general. Y los resultados revelan que el consumidor valenciano mantiene una visión pesimista sobre la evolución económica global y nacional, ya que el 56,3% cree que la economía mundial empeorará en 2026 y el 63% prevé un deterioro de la economía española.
Sin embargo, la percepción es más positiva respecto a la economía doméstica, ya que el 67,3% considera que su situación económica se mantendrá o mejorará. En este sentido, entre todos aquellos que prevén un empeoramiento, que representan el 32,8 % de los encuestados, las principales causas señaladas son el aumento continuado del precio de los alimentos y la subida del alquiler, a pesar de la estabilización del IPC.
Más allá de ello, el estudio también constata que el consumo en 2026 se caracteriza por una mayor racionalidad y planificación, con el 90,4% de los hogares aplicando medidas de ahorro. En este sentido, entre las principales estrategias destacan no gastar en caprichos (47%), reducir el gasto en ocio (41,5%) y comparar precios antes de comprar (42,3%).
Por otro lado, las expectativas de gasto apuntan a la estabilidad en productos de consumo habitual, con niveles similares en cuidado personal (71,5%), alimentación (67,3%) y moda (51,3%). En cambio, se prevén reducciones en hogar y tecnología (51,8%), restauración (50%) y viajes y ocio (41,8%).
Por último, en lo relativo a las compras cotidianas, el precio final continúa siendo el factor determinante para el 56 % de los consumidores, seguido por las promociones y descuentos (51,5%) y la calidad del producto o servicio (42,5%), lo que dibuja el perfil de un consumidor pragmático que busca maximizar el valor de sus decisiones de compra.