Mercadona prepara un cambio clave y podría decir adiós a dos de sus secciones más emblemáticas

La implantación del nuevo formato T9 de Mercadona, que ya se prueba en Xirivella, trae consigo dos cambios fundamentales de cara al futuro de la tienda

La selección de jamones de Mercadona

La selección de jamones de Mercadona. Foto: Mercadona

Mercadona se encuentra inmerso en la búsqueda incansable del supermercado del futuro, en vistas de mejorar aún más si cabe los ya de por sí excelentes resultados cosechados estos últimos años. Y si último paso, del que os hemos hablado recientemente, está dando sus primeros pasos para marcar un antes y un después en su manera de entender el supermercado.

Y es que la compañía que preside Juan Roig está testando en Xirivella, en Valencia, su nuevo formato T9, un prototipo que introduce modificaciones profundas en la organización del espacio, la presentación del surtido y la relación del cliente con la tienda, incluso para un operador que ha hecho de la estandarización una de sus grandes fortalezas.

El gran cambio de Mercadona en su apuesta por los supermercados del futuro

Es una realidad que, entre los muchos aspectos que apunta a cambiar este innovador formato, el principal se resume en una gran apuesta por la eficiencia operativa, situando la optimización de procesos en el centro del diseño de la tienda, en busca de hacer de la compra una experiencia mucho más completa para el cliente.

La reposición gana protagonismo gracias a una mayor presencia de productos colocados directamente sobre palés, lo que reduce tiempos de manipulación y desplazamientos innecesarios del personal. Del mismo modo, los pasillos se amplían y los lineales se estructuran para facilitar el trabajo interno, buscando una tienda más fluida tanto para empleados como para clientes.

En este sentido, la reorganización del surtido es otro de los pilares clave del formato T9, ya que, de la mano de este nuevo modelo, los platos preparados se integran junto a la panadería y la bollería, rompiendo con la compartimentación tradicional de las secciones, y haciendo de estas un entorno mucho más variado.

Además, Mercadona concentra toda la oferta de Listo para comer en un único lineal, una decisión que simplifica la lectura del surtido y refuerza la idea de compra rápida y funcional, adaptada a un consumidor que prioriza la conveniencia. Una noticia que apunta a traer cambios positivos para los clientes, pero que, sin embargo, también despierta algunas dudas.

Los dos actores clave de Mercadona que desaparecerían con este nuevo formato

Y es que entre los muchos cambios que traería consigo la completa implantación de este nuevo formato T9, uno de los más importantes es la práctica desaparición de la venta asistida, uno de los elementos más reconocibles de Mercadona en los últimos años, que se ha consolidado como un imprescindible para muchos clientes.

El prototipo elimina los mostradores tradicionales de pescadería, charcutería y Listo para comer, apostando por producto ya preparado, envasado y listo para llevar. Esta decisión responde a la búsqueda de mayor eficiencia operativa, reduciendo colas, tiempos de espera y puntos de fricción dentro de la tienda.

Más allá de la desaparición de estos mostradores, otro de los puntos clave es la estética de las tiendas, y esta transformación trae consigo una clara apuesta por la sobriedad visual, otro de los rasgos distintivos del nuevo formato. Un rasgo que desaparecería, pues este formato T9 elimina casi por completo la cartelería y la señalización tradicional de secciones, creando un entorno más limpio y silencioso.

El objetivo es que el propio espacio y la disposición del producto guíen la compra sin necesidad de estímulos visuales constantes, una línea que Mercadona ya había empezado a explorar en formatos anteriores y que ahora lleva un paso más allá, en un movimiento que apunta a mejorar la experiencia de compra, pero que, sin embargo, sigue dejando dudas entre algunos clientes.

Lo que sí es evidente es que, de la mano de este formato T9, Mercadona pone en cuestión dos de los pilares que habían definido su modelo durante años: la venta asistida y la señalización clara y abundante. Y este test en Xirivella funciona como un laboratorio real donde la cadena mide si este nuevo equilibrio entre eficiencia, rapidez y simplicidad visual es capaz de sustituir definitivamente a la compra tradicional tal y como se ha conocido hasta ahora en sus tiendas.

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