El consejo del club de golf La Moraleja dimite en bloque

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El elitista complejo deportivo nombra a una nueva cúpula con sus cuentas pendientes de aprobación

26 de junio de 2014 (20:49 CET)

El club de golf La Moraleja anda revuelto. Hace apenas unos meses, algunos miembros del consejo abandonaban sus puestos, mostrando abiertamente discrepancias con la gestión y, ahora, el resto del consejo se despide en bloque.

¿Y quién está al mando? De momento, se ha nombrado a una nueva cúpula, que será provisional, hasta que se convoquen elecciones, según han confirmado fuentes del club. Los accionistas propuestos para formar parte de este consejo transitorio son Juan María Aguirre --consejero de Sacyr--; Francisco do Amaral --directivo de Findetiis--; Pilar Cavero --cuñada del presidente madrileño Ignacio González y socia del despacho Cuatrecasas--; Fernando Valdés --directivo de TGestiona--; y Javier Niederleytner --agente de Bankinter y profesor--.  

El breve paso de Rizo 

Las últimas salidas de La Moraleja demuestran que ni las mejores familias ni los círculos de la más alta alcurnia se libran de los roces y las confrontaciones de sus miembros y así ha ocurrido, también, en este exclusivo centro deportivo, donde el paso de Juan Rizo como presidente ha sido, cuanto menos, efímero.

Rizo accedió a la presidencia el pasado febrero tras la marcha de Ricardo Pradas que se debía, según aseguró él mismo, a razones personales. Pero el nuevo capitán era un buen conocedor de la casa ya que ejerció, anteriormente, como vicepresidente. Sin embargo, apenas cuatro meses después tanto él como los otros nueve componentes del consejo se han despedido de la institución.

Las cuentas, en 'stand by'

Pero los últimos y rápidos cambios no es lo único que ha acontecido en este club de golf. Los resultados de 2013 siguen pendientes de aprobación. En la junta de accionistas de este miércoles, las cuentas no obtuvieron el visto bueno pese a estar auditadas y, según el club, bien justificadas. No obstante, insisten fuentes de La Moraleja, la falta de aprobación no obedece a un desacuerdo por parte de los accionistas, sino a una manera de hacer ver la necesidad de cambio en el consejo.

Pero, sea como fuere, las cuentas siguen en stand by y los nuevos consejeros tendrán que presentarse en sociedad. Aunque su paso se espera corto. Las urnas tendrán que determinar, una vez más, el nuevo gobierno de este club que cuenta con 6.000 socios.
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