El Mediterráneo se reivindica como plataforma económica mundial

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ENCUENTRO ECONÓMICO

 Miquel Valls y los participantes en la semana mediterránea

26 de noviembre de 2014 (20:46 CET)

Las alusiones al futuro del Mediterráneo son, en muchas ocasiones, de carácter retórico. La Unión Europea mantiene una política ambigua, y el mundo económico desea organizarse para estrechar las relaciones entre las dos riberas. Es lo que pretende la VIII Semana Mediterránea de Líderes Económicos, que comenzó este miércoles, y ha organizado la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria del Mediterráneo (Ascame) y la Cámara de Comercio de Barcelona, y que cuenta con la colaboración de la Unión por el Mediterráneo (UPM) que tiene su sede en el Palau de Pedralbes de Barcelona.

El coordinador de la semana económica, Anwar Zibaoui, reclamó una mayor cooperación en las dos orillas del Mediterráneo, con el objeto de aprovechar todas las oportunidades que se brindan, más allá del manido discurso de la ayuda a la cooperación unidireccional entre los países de la Unión Europea y los estados del Magreb. La idea de Zibaoui es conseguir “una gran plataforma económica mundial” que pueda competir en los mercados globales.

Planes ambiciosos

En ello insistió Miquel Valls, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, que apostó por una mayor inversión “privada en la zona”.

Para ese desarrollo conjunto, por tanto, los recursos públicos ya no pueden ser la base de todas las reivindicaciones, en un momento de consolidación presupuestaria. El presidente de Ascame, Mohamed Choucair, defendió la importancia de las alianzas “público-privadas” para el desarrollo de la zona. No se trata de paliar situaciones como el alto paro, con medidas coyunturales, según Choucair, sino de tener objetivos claros que ayuden a la reconstrucción y a la seguridad de la zona, con planes ambiciosos.

El problema es la enorme complejidad que presenta cada uno de los países de la orilla sur del Mediterráneo. El presidente del Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), Senén Florensa, reclamó que se relance el llamado Proceso de Barcelona, que el año que viene cumple su 20 aniversario, y que, a su juicio, sigue sirviendo para construir alrededor del mediterráneo una zona de paz y estabilidad y un proceso económico compartido.

Modelo libanés

Uno de los asistentes al foro, el presidente de Businessmed, la asociación mediterránea de patronales, Jacques Sarraf, fue más directo al pedir “otra nueva hoja de ruta", una nueva “verdadera asociación”, con el objetivo de que los distintos socios “nos apoyen en la paz”. El foco sigue situado en Siria y en Líbano, que podrían desestabilizar toda la región.

Precisamente, el ministro de Turismo de Líbano, Michel Pharaon, destacó la necesidad de consolidar la democracia para superar la violencia de la región y conservar el “modelo libanés”, basado en un delicado equilibrio entre la tolerancia y el respeto a las minorías.
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