Esade intenta salvar su reputación tras quedar salpicada en el 'caso Urdangarín'

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CONSECUENCIAS DEL CASO NÓOS

Eugenia Bieto, directora general de Esade.

10 de enero de 2012 (20:16 CET)

La escuela de negocios de inspiración jesuítica no atraviesa uno de sus etapas históricas más dulces. A la implicación de una parte de su profesorado en el caso Urdangarín se añade la desorientación que vive la institución académica y que este miércoles alumbró un nuevo episodio con un sorprendente comunicado de la directora general, Eugenia Bieto, en el que pide al personal y al profesorado que evite a la prensa mientras orilla la resolución del problema generado entorno al centro.

Esade había conseguido una cierta relevancia con la llegada de Artur Mas a la presidencia de la Generalitat y se benefició de que algunos de sus profesores ocuparan cargos de responsabilidad en el nuevo Ejecutivo autonómico. Ahora, sin embargo, tiene dificultades internas para defender la honorabilidad de sus docentes implicados en el escándalo de presunta corrupción que tiene en su epicentro al Duque de Palma, ex alumno del centro, y a su socio Diego Torres, profesor del departamento de Política de Empresa.

Tras la imputación de Torres, que fue expulsado al principio del presente curso académico, se ha conocido que el secretario general de la entidad, Marcel Planellas, también percibió 90.000 euros en un año y medio por su colaboración (tareas de “asesoramiento empresarial”, según reza en las facturas) con el Instituto Nóos. Planellas es el número dos de la escuela de negocios en el escalafón del área de gestión o el número cuatro si se considera que existen las facultades de Business School y de Derecho con sus respectivos decanos.

Coordinador interno

Planellas es el responsable de la coordinación interna de Esade e imparte también docencia en el controvertido departamento de Política de Empresa. El portavoz oficial del centro niega que Bieto le haya exigido la dimisión ni que el profesor haya decidido de motu propio poner su cargo a disposición de la directora general.

Por si todos esos males fueran insuficientes, en el horizonte de Esade emerge un nuevo nombre, el de su subdirector general del área internacional, Carlo Gallucci Calabrese, catedrático de márketing desde hace medio año. A efectos prácticos, Gallucci está a un nivel funcional similar al de Planellas, según explican fuentes internas del centro.

Gallucci, miembro del comité ejecutivo de Unió Democràtica de Catalunya, introdujo a Urdangarín en algunos consejos de administración, aunque no fue la única relación que mantuvieron. La esposa del cátedro es dentista y, junto a Urdangarín y su esposo, crearon varias sociedades cuya finalidad era la explotación de clínicas dentales especializadas en deportistas.

También Mario Sorribas, acusado de ser uno de los testaferros de las empresas de Urdangarín para desviar fondos al extranjero, impartió varias clases en Esade. Era, hasta 2009, un profesor invitado.

Respeto a las leyes

Bieto optó ayer por difundir un comunicado entre el personal, los alumnos y los antiguos alumnos en el que se desmarcaba sólo de manera formal de los vínculos de los docentes de la escuela de negocios con el caso del yerno del Rey. Citó, por ejemplo, como valores de la entidad académica “el respeto riguroso a las leyes y la observancia de patrones de conducta altamente autoexigentes desde el punto de vista ético”. Valores, según señala, que impregnan la actividad de Esade, su política de profesorado, personal y académica.

Tras reivindicar que la participación de sus docentes en congresos y convocatorias es legítima, la directora general informa de que ha constituido un grupo de trabajo para seguir la evolución del caso, aunque sin concretar qué actuaciones llevará a cabo ni si se adoptarán medidas preventivas o de otro signo para evitar eventuales y futuras repeticiones de actuaciones similares.

Control de la información

En un intento de controlar la información que se divulga en torno a la implicación de la institución y de algunos de sus directivos y docentes más conocidos en el caso, Bieto reclama al profesorado y al personal del centro que cualquier contacto con la empresa se lleve a cabo a través del portavoz oficial y director de comunicación, Oriol Llop.

Pese al malestar que se vive en otros departamentos académicos y entre el personal de Esade, Bieto ladea cualquier referencia a las medidas que la dirección adoptará para salvaguardar el prestigio internacional de la escuela, así como de su cuadro docente.
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