Familia Torres alerta del desdén de la sociedad ante el cambio climático

Familia Torres analiza con expertos nacionales e internacionales por qué la sociedad no actúa con más firmeza ante el peligro del cambio climático

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Si el cambio climático es una evidencia científica, ¿por qué la sociedad apenas hace esfuerzos para frenarlo? Esa es una de la preguntas que se debatieron en las VII Jornadas Ambientales organizadas entre la bodega Familia Torres, la Universidad de Barcelona y el meteorólogo Tomás Molina.

Un panel de expertos españoles e internacionales analizaron el rol de los medios de comunicación, las presiones de los grupos energéticos, las tendencias negacionistas en Estados Unidos, las consecuencias del aumento de las temperaturas en el planeta, y las razones por las que tras años de alertas el cambio climático sigue en aumento.

Críticas a la inacción de los gobiernos

En la apertura, el presidente de Familia Torres, Miguel Torres, dijo que no se pueden plantear cambios en la sociedad si desde las administraciones no otorgan facilidades para aplicar las energías renovables.

Miguel Torres recordó que su bodega ha invertido en placas fotovoltaicas y que no las pueden utilizar por las trabas burocráticas

Desde que en 2008 su bodega asumió el reto de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático, la compañía ha invertido 12 millones de euros en este reto, especialmente a través de la compra de placas fotovoltaicas, uso de biomasa, vehículos eléctricos e investigación.

Trabas a las energías renovables

Estas placas, instaladas en la finca de Pacs del Penedès, hubieran generado 400 MW que se habrían sumado a los 670 MW que producen los paneles solares que funcionan desde el 2008. Pero las placas están inactivas por las trabas burocráticas que imponen el Gobierno y las compañías eléctricas.

Familia Torres también han reducido un 25% las emisiones de CO2 respecto a las de una década atrás, y el reto para 2020 es que el porcentaje alcance el 30%.

Miguel Torres advirtió que los cultivos del sur de Europa corren el peligro de desaparecer en los próximos 20 o 30 años “si no tomamos medidas”. Por ello afirmó que se necesita movilizar a la sociedad para conseguir que se reduzcan las emisiones a nivel mundial.

El peligro peso de las opiniones

La secretaria de Medio Ambiente de la Generalitat, Marta Subirà, dijo que las opiniones desplazan a los hechos científicos a la hora de evaluar fenómenos como el cambio climático. “Si añadimos que las redes sociales ayudan a aumentar exponencialmente la difusión de estas opiniones, el drama está servido”, dijo.

Entre los panelistas, Joan Subirats (doctor en ciencias económicas y catedrático en ciencias políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona) sostuvo que la educación es clave para instruir sobre los problemas de la alteración del medio ambiente, pero que la ciencia también debe “bajar del pedestal” y discutir este problema con la sociedad.

Los lobbies negacionistas gastan 1.000 millones de dólares anuales en rechazar las consecuencias del cambio climático

El desapego de la sociedad

El catedrático de Psicología Ambiental de la UB, Enric Pol, alertó que se vive un “proceso de desimplificación” que lleva a que los ciudadanos no tomen en cuenta el cambio climático porque este problema se aborda como un tema científico, abstracto, y que no tendría consecuencias en la vida cotidiana.

Los lobbies negacionistas

En este desapego de información, realidad y ciencia también está la influencia de las organizaciones que niegan los efectos de las alteraciones de la temperatura, muchas de ellas vinculadas con la industria del automóvil y las empresas energéticas (sobre todo las petroleras).

“Estas organizaciones gastan 1.000 millones de dólares anuales para negar el cambio climático”, dijo Jean Pascal Van Ypsersele, profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad de Lovaina (Bélgica).

Para Aida Vila asesora legal de Greenpeace, la resistencia es generada por la relación entre empresas energéticas y clase política, y porque la “resistencia contra el cambio climático implica romper el monopolio de estas empresas, porque muchas acciones individuales pasan por el autoconsumo”, dijo.

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