Ficosa se troceará para venderla a inversores asiáticos

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Los propietarios de la compañía de accesorios de automoción estudian cómo resolver el incierto futuro de la firma catalana

27 de noviembre de 2013 (20:36 CET)

La multinacional catalana Ficosa perderá dimensión y apego al territorio. La razón estriba en las dificultades que la compañía de las familias Pujol y Tarragó tiene en el ámbito financiero y los problemas de gestión que se han acumulado en su seno durante los últimos años. El futuro parece decantarse hacia una propiedad asiática y a su división y troceado en varias compañías, que serán colocadas en el mercado para garantizar su continuidad.

El proceso ya es imparable. La compañía ha dado mandato a un banco de negocios para que desarrolle el plan durante 2014. Se trata de convertir las diferentes fábricas y especializaciones del grupo en empresas independientes. Así, según los expertos que han informado de la situación, será más fácil la venta del grupo.

Problemas financieros


Ficosa es propiedad de las familias catalanas Pujol y Tarragó. Sigue presidida por Josep Maria Pujol Artigas, uno de los socios fundadores, y su consejero delegado es Xavier Pujol. En los últimos años, el desarrollo del grupo y la crisis internacional había provocado diferentes problemas financieros. El último de ellos se resolvió con varios créditos participativos que ofreció la Generalitat de Catalunya por un valor total de 50 millones de euros.

Otro balón de oxígeno se lo dio la multinacional japonesa Sony, que cuando decidió desinvertir en España le traspasó gratis sus activos y recursos humanos, además de ofrecerle carga de trabajo durante un tiempo y algunos recursos económicos adicionales.

Diversificación fallida


Sin embargo, la suerte de Ficosa en el mercado competitivo de la automoción mundial sigue prisionero de los grandes constructores de vehículos y sus intentos de diversificación (en el ámbito aerospacial y después en el de la certificación energética, tras el traspaso de Sony) siguen sin ofrecer una alternativa a sus problemas de organización fabril y económica.

El problema mayor viene dado por el divorcio que estos últimos problemas han supuesto para los accionistas fundadores de las compañías. La familia Tarragó ha denunciado a los Pujol en los juzgados por diferentes figuras delictivas y el proceso sigue sin resolución. La venta de la propiedad de la compañía, sin embargo, abre una vía a la solución del conflicto. Ambas facciones tienen vinculaciones familiares directas.

Interés del capital asiático

Los nuevos compradores se harían cargo del capital en posesión de ambos grupos accionariales de manera que las diferencias sobre la gestión y la orientación del grupo quedarían resueltas de golpe. Fuentes próximas a la operación de venta aseguran que los clientes más interesados en tomar el control de Ficosa son inversores asiáticos, que han mostrado interés directo por hacerse con el control de algunos activos de la compañía catalana.
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