Fondos extranjeros piden explicaciones a la CNMV por la crisis de Pescanova

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La empresa también afronta la renegociación de la deuda en pleno relevo de su director financiero

Fernández de Sousa, presidente de Pescanova, y planta en Redondela

17 de marzo de 2013 (19:50 CET)

Semana clave para despejar el futuro de Pescanova. A la reunión convocada para mañana entre los principales socios del núcleo duro de sus bancos acreedores, que como la CNMV exigen la inmediata presentación de las cuentas de 2012, se suma de nuevo la petición de convocatoria de un consejo por parte de los accionistas rebeldes (Carceller y Luxempart), que ya ha recibido una negativa desde la presidencia de la multinacional vía hecho relevante.

Por si todo ello fuera poco, llegan ahora las exigencias de claridad e información, y de una estrategia a definir, que durante la última semana han sido cursadas a la propia autoridad bursátil desde las cúpulas de algunos de los principales fondos de inversión internacionales con intereses en la compañía gallega.

Según fuentes cercanas a la empresa, el desconcierto también llega a varios fondos de inversión norteamericanos, entre los que se podría encontrar Capital Research, que controla el 3,4% de su capital. Pero sus quejas no irían solo encaminadas hacia los gestores de Pescanova, según las mimas fuentes, sino también a la autoridad bursátil. En este sentido, los fondos habrían pedido explicaciones a la CNMV por su papel desempeñado en la crisis de la compañía cotizada.

Explicaciones

Consultadas al respecto, fuentes oficiales del organismo presidido por Elvira Rodríguez señalan que suele ser habitual que, en algunos casos, se mantenga determinado tipo de comunicación con algunos inversores por cuestiones concretas, aunque eluden especificar si este ha sido el caso de Pescanova. “No solemos hacer públicas las aclaraciones o explicaciones que hacemos o que nos piden en determinados casos”, explican.

Pescanova también se enfrenta a la renegociación de su deuda bancaria con otra piedra en el camino, que no es otra que el relevo de su director financiero. A la estampida del banco de inversión norteamericano Houlihan Lokey como asesor financiero de la reestructuración, sin duda la multinacional pesquera acusa la baja por jubilación de Antonio Táboas Moure, el eterno director financiero que tenía de mano Manuel Fernández de Sousa-Faro. Oficialmente, su salida de la compañía se produjo el pasado mes de septiembre de 2012. Su puesto lo ocupa ahora José Manuel Gil González.

Agujeros en el balance

El elevado endeudamiento de Pescanova y su hasta ahora difícil cuantificación por parte de la propia compañía, que fue uno de los ejes de debate del consejo de administración celebrado el jueves, no solo tiene consecuencias para una banca acreedora totalmente desconcertada. Si la compañía confirma finalmente a la CNMV que su deuda real se aproxima a los 2.500 millones de euros, frente a los 1.522 declarados en sus cuentas en el tercer trimestre del 2011, el balance de la multinacional daría un vuelco. Según las últimas estimaciones del pool acreedor, la deuda podría alcanzar incluso los 2.800 millones.

De hecho, si el pasivo de la compañía con sede en Chapela suma esos 1.000 millones de euros más estimados inicialmente, hasta los 2.500 millones de endeudamiento financiero, ya rebasaría con creces sus activos declarados. Al margen de otros ajustes contables, Pescanova tendría unos activos de 2.278 millones de euros, para responder a un pasivo de 3.278 millones. Si una empresa se encuentra en esta situación se enfrenta a un grave problema. En este caso la compañía no es capaz de hacer frente a todas sus deudas ni siquiera liquidando todos sus activos. Es decir, el importe de sus deudas es superior al valor de todos sus bienes. De ahí a una situación de quiebra técnica hay un paso.
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