El jefe de transformación digital de ABB, Guido Jouret, asegura que la secesión catalana no es entendida en Silicon Valley.

Gurús de Cisco y Twitter consideran inviable la independencia de Cataluña

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Los gurús tecnológicos del Silicon Valley consideran que la independencia no tiene futuro en términos económicos

David Placer

Economía Digital

El jefe de transformación digital de ABB, Guido Jouret, asegura que la secesión catalana no es entendida en Silicon Valley.

Madrid, 10 de octubre de 2017 (04:55 CET)

Los programadores, creadores de empresas tecnológicas y gurús del Silicon Valley dicen de sí mismos que conforman la comunidad más abierta, formada y tolerante de los Estados Unidos. Algunos de ellos viajaron la semana pasada al congreso “The internet of things” (El internet de las cosas) que se celebró en Barcelona en medio de la mayor confrontación política y social de los últimos años por el auge de la reivindicación independentistas.

Guido Jouret, que fue vicepresidente de Cisco y que ahora comanda la estrategia digital de la multinacional ABB, enfocada en la producción de robots que fabrican en masa en las factorías, creció en Bélgica pero levantó su carrera en las grandes multinacionales tecnológicas. Tras haber presenciado la mayor agitación independentista de las últimas décadas, Jouret sigue manteniendo su criterio sobre el proceso independentista.

“Soy belga y entiendo en términos históricos las reivindicaciones de algunas regiones como Flandes, Escocia o Cataluña, pero creo que es un proceso que es contrario a la dirección al que afrontan los países y regiones para ser competitivos. Estos procesos no se entienden nada bien en el Silicon Valley”, explica Jouret a este medio desde Barcelona.

El tecnólogo explica  los inversores y los creadores de productos quieren reglas claras y todo lo que suene a reforma profunda e inestabilidad es rechazada por estos mercados.

El co-fundador de Twitter

Evan Henshaw-Plath, otro joven emprendedor del Silicon Valley, dirigió el equipo técnico que permitió el inicio de Twitter. Casado con una uruguaya y bilingüe (español/inglés), no ve con malos ojos que en Cataluña se organice un referéndum para votar la independencia, aunque cree que si finalmente la separación se consuma, prevé consecuencias económicas negativas inevitables.

“Culturalmente lo entiendo y me parece muy bien porque Cataluña es un país dentro de otro. Pero desde el punto de vista económico, la independencia no tiene sentido”, explica el creador empresarial a este diario.

El co-fundador de Twitter cree que, económicamente, la independencia no tiene sentido

“Barcelona ha apostado por ser la capital económica de Cataluña, un país pequeño con un núcleo propio, mucha industria y un nivel socioeconómico alto, pero Madrid se ha ratificado como la capital hispanohablante del mundo. La diferencia, para atraer negocios y empresas, es muy importante”, añadió.

El experto tecnológico considera que, en términos de atracción de capital y posibilidad de captación de mercados, el peso de la historia colonial terminará favoreciendo a Madrid en la competencia empresarial.  “Barcelona ha apostado por ser la capital económica de Cataluña, un país pequeño con un núcleo propio, mucha industria y un nivel socioeconómico alto, pero Madrid se ha ratificado como la capital hispanohablante del mundo. La diferencia, para atraer negocios y empresas, es muy importante”, añade Henshaw-Plath. 

Los empresarios del Silicon Valley, al igual que los del resto del país, nunca ha visto buenos ojos la independencia de Cataluña. Pero no es una postura extraña. Ni los empresarios estadounidenses ni el propio gobierno del país ha sido entusiasta con la mayor parte de las separaciones que se han ejecutado en las últimas décadas.

Pero, de forma curiosa, un núcleo de emprendedores y gurús comienzan a organizarse para impulsar lo impensable. La separación de California del resto de Estados Unidos. No hay motivos lingüísticos, ni culturales ni religiosos. Tan sólo uno circunstancial: quieren separarse para no tener como presidente a Donald Trump. 

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