Herederos de Codorníu buscan seis millones para salvar su fábrica de diamantes

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Jordi y Lluis Raventós preparan una ampliación de capital para salvar el Instituto de Monocristales, con sede en la Cartuja de Sevilla

Puerta de entrada principal de las cavas Codorníu

15 de febrero de 2012 (19:45 CET)

Jordi y Lluís Raventós, miembros del clan propietario de Codorníu, buscan seis millones de euros para salvar su fábrica de diamantes situada en la Cartuja de Sevilla. En junio de 2006 crearon la sociedad Troino Business SL, que controla la mayoría de acciones del Instituto de Monocristales. Un negocio con el que fabrican diamantes a partir de cabello humano y que cerró el ejercicio 2010, el último del que se han reportado los resultados, con unas pérdidas de casi 575.000 euros.

Desde el grupo guardan silencio sobre la ampliación de capital, que se autorizó en la junta de accionistas celebrada el pasado 23 de diciembre. “Los socios han dado órdenes para que nadie hable de esta operación porque son decisiones internas que se quedan en la cúpula”, afirman los portavoces oficiales del Instituto de Monocristales. Fuentes cercanas a los hermanos Raventós aseguran que los resultados negativos se deben a la crisis del lujo, sobre todo en el mercado español, y a la poca acogida de su peculiar producto.

Hasta la fecha, se han centrado casi en exclusiva en el mercado funerario. El proceso de fabricación se basa en la extracción de carbonio y en reproducir en un laboratorio las condiciones en las que se crean los diamantes. Una operación compleja que dispara los precios finales de una pieza hasta los 18.000 euros. La más económica cuesta 1.000 euros.

Diversificación

El nuevo balón de oxígeno serviría para abrir nuevas líneas de negocios superando su mercado actual y desembarcar en otros territorios en los que esperan que sus diamantes tengan mejor acogida. El mismo Jordi Raventós, presidente y consejero delegado de la compañía, afirma en el portal La Celosía que quieren vender en Rusia, China, la India y Estados Unidos. Además, esperan conseguir la financiación necesaria para desarrollar un nuevo producto: diamantes rosas y rojos.

Por el momento, cuentan con una experiencia de éxito en la final de la Copa Libertadores de Brasil. Las mismas fuentes aseguran que se comercializó con bastante éxito varios diamantes verdes realizados a partir de la hierba que cubría el campo donde se jugó la final.

Instituto de Monocristales alcanzó una cifra de negocios en 2010 de 116.000 euros, lejos de los 614.000 con los que cerraron el ejercicio del año anterior. Mejoró el beneficio antes de impuestos, el Ebitda, que se situó en -290.500 euros frente a los -626.900 del año anterior. Además de Jordi y Lluís Raventós Raventós, ha invertido en la compañía Oriol Raventós Andreu.
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