Isidro Fainé y Rafael Villaseca, presidente y consejero delegado de Gas Natural, dejarán el puesto a Francisco Reynés. EFE
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El relevo de Fainé por Reynés en Gas Natural obliga a Abertis a encontrar máximo ejecutivo en plena guerra de opas, además de cambios en Cellnex

Xavier Alegret

Economía Digital

Isidro Fainé y Rafael Villaseca, presidente y consejero delegado de Gas Natural, dejarán el puesto a Francisco Reynés. EFE

Barcelona, 06 de febrero de 2018 (14:12 CET)

Cada movimiento de Isidro Fainé tiene pendiente a mucha gente, pero su salida, por sorpresa, de Gas Natural, generará un efecto dominó que pocos altos ejecutivos en España, por no decir ninguno, puede provocar. Además de los cambios en la energética, que no se limitarán a la llegada de Francisco Reynés, el movimiento del presidente de La Caixa obligará a Abertis a buscar primer ejecutivo en plena guerra de opas, y llevará cambios también a Cellnex.

El consejo de administración de Gas Natural decidirá este martes nombrar a Francisco Reynés, actual consejero delegado de Abertis, como nuevo presidente ejecutivo de la compañía. Reynés, por tanto, sustituirá a Fainé, que se limitará a las presidencias de la Fundación Bancaria La Caixa y Criteria.

Reynés ocupará los puestos de Fainé y Villaseca en Gas Natural, aunque buscará un consejero delegado más adelante

Pero también ocupará el puesto de Rafael Villaseca, consejero delegado de Gas Natural, que previsiblemente dejará la compañía en la próxima junta de accionistas, todavía no convocada, tras 13 años en el puesto. Villaseca cobrará como indemnización cuatro anualidades, lo que ascendería a entre 12 y 15 millones de euros.

Como presidente ejecutivo, Reynés prescindirá de Villaseca, y probablemente también del plan estratégico que el todavía consejero delegado está culminando para presentar en los próximos meses. No es que quede en papel mojado, pero sí que tendrá que hacerlo suyo y dejarlo a gusto de los fondos accionistas: GIP y, cuando Repsol venda su 20%, CVC. No es descartable, sin embargo, que Reynés nombre a un consejero delegado, aunque con menos peso que Villaseca y más adelante.

Las opciones para Abertis y Cellnex

Reynés dejará un vacío muy importante en Abertis, donde el presidente, Salvador Alemany, no es ejecutivo. El futuro presidente de Gas Natural tiene todo el poder en la concesionaria y cuenta con el total apoyo de los accionistas, cuya inversión ha multiplicado y maximizará con la guerra de opas que se avecina entre Atlantia y Hochtief (ACS).

Quién ocupará su lugar es todavía una incógnita. Todo apunta a una opción continuista, puesto que cuando terminen las opas –en primavera si no hay más injerencias políticas–, lo lógico sería que la empresa compradora pusiera a ejecutivos de su confianza, por lo que no tiene mucho sentido buscar a un nuevo consejero delegado externo. La opción más lógica es José Aljaro, director financiero y número dos de Reynés. Fuentes de la concesionaria ni confirman ni desmienten.

Abertis necesita nuevo consejero delegado, que puede ser el número de Reynés

La salida de Reynés se daba por hecha si triunfa la oferta de ACS y Florentino Pérez, pero se esperaba que siguiera durante unos meses, durante un proceso de transición, si vencía Atlantia. La opa del grupo italiano controlado por la familia Benetton llegó de la mano del consejero delegado de Abertis y es la preferida por La Caixa.

Cellnex, ¿sin presidente?

Cellnex es un efecto colateral. Reynés es presidente de la compañía de torres de telecomunicaciones, aunque no es ejecutivo, porque Abertis es su primer accionista y tiene el control. Su relevo no tiene por qué ser inmediato, pero es evidente que se producirá por el hecho de que dejará de ser consejero delegado de Cellnex.

En esta compañía, la opción continuista sería que su primer ejecutivo, Tobías Martínez, pasara a ocupar también la presidencia. O él o Alemany. En cualquier caso, también sería provisional, ya que el futuro de Cellnex es una incógnita que se despejará después de la de Abertis. Si vence ACS, está bastante claro que venderá el 34%, o una participación mayoritaria, para financiar la opa. Si vence Atlantia, venderá al menos el 5%, para no tener que oparla, y está por ver si desinvierte más o mantiene la participación. En función de eso, elegirá presidente.

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