La caída en desgracia de Rosell allana la vía Garamendi en la CEOE

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El presidente de Cepyme gana los apoyos que pierde Rossell por el camino, entre ellos los de las patronales catalana y madrileña

Juan Carlos Martínez

A la izquierda, Joan Rosell, presidente de la CEOE, junto a Antonio Garamendi, presidente de Cepyme y vicepresidente de la patronal
A la izquierda, Joan Rosell, presidente de la CEOE, junto a Antonio Garamendi, presidente de Cepyme y vicepresidente de la patronal

Madrid, 17 de octubre de 2016 (01:00 CET)

La sorprendente decisión de Isidro Fainé, nuevo presidente de Gas Natural, de dejar fuera del consejo de la gasista al presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Joan Rosell, ha adelantado el debate sobre la sucesión al frente de la patronal a más de dos años vista de que se celebren las elecciones, a las que tras dos mandatos, no se presentará el empresario catalán.

Todo parece indicar que van a ser dos años de preparar el relevo natural para que el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, asuma el mando en diciembre de 2014, si antes Rosell –el único que tiene potestad para hacerlo– no convoca unas elecciones anticipadas.

Aparecen las criticas a Rosell tras el volantazo de Fainé

Algo que, en principio, parece descartado, pero que podría activarse si esas tímidas primeras voces, que se han apresurado a criticar la falta de peso de la CEOE por la caída en desgracia de su presidente tras el volantazo dado por Fainé, se convierten en un clamor.

De seguir todo el curso normal, durante estos dos próximos años, Rosell y Garamendi seguirán enfrascados en renovar con los sindicatos el Acuerdo de Negociación Colectiva y pactar el incremento salarial de 2017, además de retomar la línea diálogo con el nuevo Ejecutivo central que pueda finalmente formarse antes de que acabe el presente mes de octubre.

Mientras tanto, y de cara a esas elecciones de 2018, los apoyos de las patronales madrileña y catalana resultan fundamentales para saber por dónde van los tiros, teniendo en cuenta la influencia que estas tienen sobre el resto de patronales regionales y sectoriales.

Decisivo apoyo a Garamendi de la patronal madrileña

Entre esas voces críticas con Rosell, que hasta ahora se han mantenido opacadas por la estrategia de Garamendi de mantener fidelidad al mandato del empresario barcelonés, la de Juan Pablo Lázaro, elegido el pasado mes de febrero como presidente de la Confederación Empresarial de Madrid (CEIM), cargo que ya ocupaba desde 2014 al sustituir a Arturo Fernández, que dejó la presidencia al estar imputado en el escándalo de las tarjetas black.

Entonces, la patronal madrileña, con Fernández al frente, apoyó a Rosell en detrimento de Garamendi. Ahora, esos votos, con Lázaro al mando de la CEIM, los tiene asegurados, a día de hoy, el presidente de la Cepyme, como quedó demostrado en un reciente acto, en el que brindó por Garamendi como "próximo presidente de la CEOE".

Solo 33 votos de diferencia en 2014

En las elecciones de 2014, Joan Rosell ganó a Garamendi por tan solo 33 votos de ventaja, con 345 para uno y 312 para Garamendi otro. El ingeniero barcelonés contó entonces, entre otros, con los respaldos de Foment de Treball Nacional, de la CEIM y de Anged y Faconauto, las patronales de la distribución y de las asociaciones de concesionarios oficiales de automóviles, respectivamente.

Mientras que el abogado vizcaíno recabó los lógicos apoyo de Cepyme y Confemetal –las dos organizaciones que preside–, además de la Confederación Nacional de la Construcción y de Confebask.

Foment no será un problema para Garamendi

Con el apoyo de la patronal madrileña a Garamendi, todas las miradas quedan puestas en los movimientos que puedan llegar desde Foment, la patronal catalana presidida por Joaquim Gay de Montellà.

Los conflictos internos que viven las organizaciones empresariales regionales no son exclusivos de Cataluña. También en Galicia corren turbias las aguas tras el paso fugaz de Antonio Dieter Moure al frente de la Confederación de Empresarios de Galicia.

Una organización envuelta en serios problemas financieros que debe convocar elecciones de inmediato, de las que salga una nueva directiva que sea capaz de evitar la quiebra. Si no cambia su tradicional posición, los empresarios gallegos unirán sus votos en 2018 al candidato que cuente con más apoyos.
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