La codicia de su mujer le cuesta el cargo al presidente del Banco de Suiza

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ESCÁNDALO FINANCIERO

Philipp Hildebrand

10 de enero de 2012 (11:22 CET)

La especulación en los mercados por parte de su mujer ha acabado con la modélica carrera de Philipp Hildebrand al frente del todopoderoso Banco Nacional de Suiza (BNS), el guardián de la moneda refugio por excelencia, el cancerbero de la poderosa divisa favorita de los multimillonarios, dictadores y familias de postín de todo el planeta.

Hildebrand ha dimitido como consecuencia del escándalo desatado la semana pasada tras conocerse que su esposa, Kashya, ordenó el pasado 15 de agosto la compra de 500.000 dólares, sólo unas semanas antes de que el banco central helvético estableciera un cambio fijo entre el franco suizo y la divisa estadounidense para poner fin a la escalada de la moneda helvética, que se había convertido en un refugio por la inestabilidad de los mercados.

Esa decisión revalorizó el billete verde, para beneficio de la pareja. El paquete de divisas fue vendido a primeros de octubre, con una plusvalía de unos 175.000 francos suizos (más de 144.000 euros, al cambio actual).
Acosado por informaciones periodísticas precisas y detalladas sobre los movimientos efectuados por su consorte, Hildebrand admitió en rueda de prensa que no puede ofrecer "una prueba definitiva" de que su esposa, una exbróker a la que conoció cuando ambos trabajaban en el hedge fund Moore Capital Management, realizara la transacción sin su conocimiento. En vista "de que la presión no se reducía" y ante las acusaciones de uso de información privilegiada, ha decidido "tirar la toalla".

“No creo que pueda acallar las sospechas y no creo que lo logre jamás", dijo Hildebrand, que aseguró que deja la entidad, que presidía desde enero de 2010, "con gran tristeza, pero de ello depende la credibilidad del BNS, que es su bien más preciado".

La dimisión ha sorprendido a la sociedad suiza ya que Hildebrand contaba con el apoyo del Consejo Federal (Gobierno) y el Consejo del BNS, una condición que había señalado como indispensable para poder seguir en el cargo. Su puesto lo asumirá de forma interina el vicepresidente de la entidad, Thomas Jordan.

La polémica estalló la semana pasada, cuando la prensa local publicó que el Consejo Federal había solicitado dos investigaciones (una pública y otra privada) para determinar si Hildebrand o su entorno familiar habían cometido alguna falta al especular y enriquecerse en el mercado de divisas utilizando información privilegiada.
Ambas investigaciones exculparon al directivo, pero señalaron como sospechosa la transacción ordenada por su esposa. Las investigaciones revelaron también que, sólo en 2011, la pareja realizó operaciones en el mercado de divisas por importe de dos millones de francos suizos (1,6 millones de euros).
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