La dirección de Nissan dinamita de nuevo la negociación con los sindicatos

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AUTOMOCIÓN

Marta Sánchez

El presidente catalán, Artur Mas, y el alcalde de Barcelona, Xavier Trias en la presentación de la furgoneta eléctrica de Nissan
El presidente catalán, Artur Mas, y el alcalde de Barcelona, Xavier Trias en la presentación de la furgoneta eléctrica de Nissan

17 de enero de 2013 (11:51 CET)

La dirección de Nissan y los sindicatos han mantenido una maratoniana reunión de más de 20 horas --desde las 9.30 horas del miércoles hasta las 04.00 horas de este jueves--para acabar sin acuerdo. Y el motivo ha sido, de nuevo, la presión ejercida por la dirección a cambio de traer a la planta de Barcelona la producción de un nuevo vehículo.

Hasta ahora, la piedra en el zapato de las negociaciones era la doble escala salarial de 7.500 euros que quiere imponer la multinacional japonesa entre los nuevos y los antiguos trabajadores. La propuesta la rechazaban de manera frontal los sindicatos mayoritarios : Usoc, Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT).

Propuesta común

Pero los representantes sindicales afrontaban esta última reunión con una propuesta bajo el brazo para desbloquear las negociaciones: invertir la diferencia salarial en formación de los trabajadores dentro del horario laboral. En un principio, la dirección se había mostrado conforme con la propuesta. Pero de madrugada, el texto acordado entre CCOO y UGT ha quedado en papel mojado por la nueva condición de Nissan: aumentar la jornada laboral.

Así, todos los trabajadores pasarían de trabajar 1.744 horas anuales a 1.784 horas, 40 más que hasta ahora. Pero el incremento de la jornada no estaría compensado con su correspondiente aumento salarial.

Responsabilidad sindical

Fuentes sindicales critican la postura de la compañía: “Los sindicatos ya hemos ejercido nuestra responsabilidad”. Por ello, los representantes se preguntan si Nissan realmente quiere conseguir atraer la producción del coche a la planta de Barcelona o busca nuevos “escollos” que dificulten la negociación.

Además, la nueva medida es un arma de doble filo: afecta tanto a los nuevos como a los trabajadores antiguos. A estos últimos se les había prometido que no verían afectado su sueldo y sólo se negociaría el de las incorporaciones futuras. Pero ahora trabajarán 40 horas más al año y no recibirán compensación alguna.

Seguirán negociando

“Estamos dispuestos a seguir negociando”, afirman fuentes sindicales, aunque ahora falta por ver si la compañía está tan dispuesta a ceder en sus condiciones como han hechos los representantes de los trabajadores afectados.
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