La entrada de Lara en 'El Periódico' se complica

stop

INCERTIDUMBRE EN LA INDUSTRIA DE PRENSA TRADICIONAL

De izquierda a derecha, Antonio Asensio Mosbah, José Manuel Lara, Mauricio Casals y José Creuheras

Barcelona, 08 de enero de 2015 (20:22 CET)

"Avanza muy lenta, es muy compleja, no hay garantías de que salga". Antonio Asensio, presidente de Grupo Zeta, anunció el 21 de noviembre pasado sus conversaciones con José Manuel Lara Bosch, propietario de Planeta y máximo accionista del grupo Atresmedia, para que el editor tomase el 23% del capital de El Periódico de Catalunya. Hoy, como relata una fuente vinculada a las conversaciones, la situación está encallada y existen dudas razonables sobre el buen fin de la operación mercantil.

En el acuerdo que anunciaron ambos empresarios se daba por hecho que Lara inyectaría, a título personal, una cifra de 18 millones de euros en Ediciones Primera Plana, sociedad editora del rotativo. Asumiría, igualmente, la deuda proporcional al 23% de capital que adquiriría una vez negociada con la banca. Podría llegar a responsabilizarse de otros 22 millones adicionales, lo que situaría el coste de su participación en unos 40 millones de euros y daría un valor de mercado a la editora de unos 160 millones.

Casals y Creuheras, contrarios


Al anunciarse el pacto de intenciones alcanzado entre ambos empresarios se puso el énfasis en que Lara realizaría esa inversión de manera personal y no a través de sus empresas periodísticas. Las razones que subyacen bajo esa condición son que sólo el propio editor y su hija son partidarios de tomar ese porcentaje de El Periódico. Su hijo varón y sus dos principales colaboradores en el ámbito de los negocios, Mauricio Casals y José Creuheras, son partidarios, en cambio de marginar la inversión. Ambos directivos del grupo empresarial no han dejado de presionar a su máximo propietario para que dé marcha atrás a la iniciativa, con apelaciones incluso al delicado estado de salud del editor. 

La operación financiera que se diseñó para dar entrada a Lara entrañaba una cierta complejidad. De entrada, Ediciones Primera Plana debía presentar un plan de reestructuración de la deuda ante el pool bancario (casi una veintena de entidades) que concedieron un crédito sindicado cuyo saldo vivo supera en poco los cien millones de euros. Ese plan todavía no ha sido presentado a la banca por parte de la empresa. De haberse presentado ante los acreedores se hubiera iniciado una fórmula financiera conocida como subasta holandesa, en la que cada entidad dice qué quita está dispuesta a soportar en su parte de la deuda contraída. Quien más reduce antes cobraría del capital fresco aportado por Lara.
 

Límite 31 de enero: negociación contrarreloj


Pese al interés personal del propietario de Planeta y a la bendición de Moncloa para que Lara tomase las riendas del diario, el tiempo juega ahora como un aliado en contra del final feliz del proyecto. Asensio no ha podido hacer frente en noviembre y diciembre a los vencimientos por los préstamos vivos. Según fuentes financieras, sólo se han pagado los intereses pero en esos dos meses no se ha producido amortización de capital.

El límite está situado ahora en el próximo 31 de enero. Si antes de esa fecha no se ha consumado la compra del 23% por parte de Lara y la consiguiente reestructuración de la deuda, se producirá un stand-still, término que en el sector financiero supone la apertura de un periodo en el que se lleva a cabo la refinanciación de un crédito y durante el cual ni el deudor ni los acreedores pueden emprender acciones legales uno contra otro. Es decir, Asensio se comprometería a no presentar concurso de acreedores y la banca a no reclamar por vía legal el pago hasta que finalice el proceso de negociación y se obtenga una solución.
 

Tentativas anteriores fracasadas


Antes de que Lara mostrase su interés, Javier Moll, propietario del grupo editorial español Prensa Ibérica, también evaluó una posible entrada en el capital. Aquella operación se frustró por la negativa del actual presidente del Instituto de la Empresa Familiar a poner un sólo euro de su capital para quedarse con el rotativo. Con anterioridad, Javier Godó, dueño del Grupo Godó, también analizó la posibilidad de llevar a cabo su entrada, pero fue entonces la banca quien prefirió evitar esa posibilidad porque no garantizaba la continuidad a largo plazo del diario de Asensio.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad