El presidente de Fiat Chrysler Automobiles, John Elkann, nieto de Gianni Agnelli. EFE/ Cyril Zingaro

La fusión Renault-Fiat señala a los Agnelli como líderes del gigante

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Los Agnelli sufrían hace 15 años unas pérdidas de 700 millones en Fiat y ahora quieren sentarse, en posición dominante, en el mismo consejo que Macron

Carles Huguet

Economía Digital

El presidente de Fiat Chrysler Automobiles, John Elkann, nieto de Gianni Agnelli. EFE/ Cyril Zingaro

Barcelona, 28 de mayo de 2019 (04:55 CET)

Hace 15 años, Fiat perdía casi dos millones de euros al día y la familia Agnelli veía como su grupo automovilístico era una máquina de perder dinero. Un hombre fue el responsable de dar un giro de 180 grados: Sergio Marchionne, fallecido el pasado mes de julio. Hoy, el fabricante de origen italiano suma a la americana Chrysler en su organigrama y plantea una fusión con Renault que convertiría a la saga transalpina en el accionista de referencia del nuevo gigante de la automoción.

La nueva Fiat Chrysler Automobile vale ya19.350 millones de euros en bolsa y aspira a crean un grupo que supere los 35.000 millones con la planteada fusión con Renault. La consolidación era una de las obsesiones del difunto Marchionne y ahora parece más necesaria que nunca ante las inversiones que exige la llegada del coche eléctrico y las posibilidades todavía por descubrir de la conducción autónoma. Por ejemplo: sólo el grupo Volkswagen invertirá 30.000 millones hasta 2023 en vehículos de cero emisiones.

Así, parece claro: cuanto más grande, mejor. Fiat nunca perdió el apetito y Renault pareció crecer estrechando lazos con un Nissan que se mostró reticente ante la pérdida de control de su estrategia. De por medio, el principal impulsor de la alianza francojaponesa acabó en la cárcel tras una investigación nipona acusado de evasión fiscal. Las teorías conspirativas se dispararon.

De este modo, el grupo italoestadounidense --que suma Fiat, Jeep, Chrysler, Lancia, Alfa Romeo y Maserati en su abanico de marcas-- propuso una fusión al 50% con su hasta ahora competidor galo. El objetivo, crear un gigante que incluso supere a los mayores grupos del sector, como Volkswagen y Toyota, que ensamblar alrededor de 10,6 millones de coches al año. De sumar la producción de Nissan y Mitsubishi --la tercera pata de la alianza--, el recién creado ascendería hasta los 16 millones de unidades.

Los Agnelli poseerían el 14,5% de la nueva Renault-Fiat y además se embolsarían un importante dividendo

La flamante compañía fusionaría ambos accionariados y estaría formado por un consejo de once miembros con mayoría de independientes. Renault y FCA contarían con el mismo número de representantes y se guardaría un sillón para una persona designada por Nissan. Según Libération, la unión entre iguales fue uno de los requisitos del Gobierno francés para dar luz verde al análisis de la operación en un momento en el que las relaciones entre París y Roma no pasan por su mejor momento.

Con el nuevo reparto, los Agnelli, ahora liderados por John Elkann pasarían a controlar el 14,5% de la empresa. Sería el accionista de referencia en un capital en el que le secundarían el Estado galo (7,5%) y la propia Nissan (7,5%). Los tres grandes fondos de inversión presentes en FCA Se quedarían por debajo del 3%: Tiger sumaría el 2,6%, Baillie Gifford el 2,3% y Harris Associates el 1,9%.

Además, al capitalizar 19.350 millones de euros frente a los 16.500 millones de Renault, los accionistas de FCA percibirían un dividendo de 2.500 millones de euros con tal de subsanar la pérdida de influencia en el nuevo conglomerado.

Los beneficios de la fusión Fiat-Renault

En un comunicado emitido este lunes, FCA presume de la creación del tercer mayor grupo de automoción del planeta --sin incluir los vehículos elaborados por Nissan ni Mitsubishi-- con 8,7 millones de unidades lanzadas al mercado. Además, con públicos complementarios: desde el lujo de Maserati y Alfa Romeo hasta los coches de bajo coste de Dacia pasando por la gama media de Renault, Fiat y Jeep. Por territorios, la presencia de Chrysler en Estados Unidos sería un fuerte complemento a los mercados tradicionales de la firma gala.

Las sinergias de la fusión ahorrarían 5.000 millones al año, según los cálculos de FCA, principalmente con la consolidación de plataformas y las inversiones en electrificación. "El 90% del ahorro procedería de las compras, los planes de I+D y las eficiencias de fabricación", detalla el comunicado. Los recortes eso sí, no pasarán por la eliminación de fábricas, garantizan.

 

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