La ONU intimida a la primera industria alimentaria española: la cárnica. Foto: Pixabay

La ONU pone en jaque a una industria líder en España

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El sector cárnico español, en pánico tras años de caída en picado, entra en peligro tras un informe de la ONU que llama a consumir aún menos carne

Alessandro Solís

Economía Digital

La ONU intimida a la primera industria alimentaria española: la cárnica. Foto: Pixabay

Barcelona, 08 de agosto de 2019 (20:58 CET)

El consumo de carne está en descenso en España desde hace al menos una década, razón suficiente para que la industria –la primera en el sector de alimentos y bebidas en el país– entrara en pánico a finales de 2018. El informe que presentó la Organización de Naciones Unidas (ONU) este jueves en Suiza no ayuda a su causa; en todo caso, la empeora. La humanidad está llamada a cambiar radicalmente su dieta para mitigar el calentamiento global, dijo el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), firmante del informe.

El estudio es uno de los primeros en poner sobre papel la incidencia del suelo agrícola y ganadero en la crisis climática, vinculándose a la dieta mundial, que según los expertos del IPCC debe comportar modificaciones drásticas para que los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero no sean insustanciales. Las dos principales recomendaciones del informe encargado por la ONU desafinan con la realidad de la cultura occidental: primero, reducir el consumo de carne, y segundo, optar por alimentos a base de plantas.

Más de un centenar de expertos elaboraron el documento, que la ONU utilizará para convencer a las naciones de lanzar políticas para "transformar el sistema alimentario" con "contundencia". La ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, se hizo eco del mismo y avisó que será necesario tomar "medidas en todos los ámbitos de la administración pública y en todos los sectores vinculados al uso del suelo" para afrontar el desafío. España es el país de la Unión Europea en el que más crecen las emisiones de efecto invernadero desde 1990, según fuentes consultadas por El País.

"No queremos decirle a la gente qué comer", comentó a la revista científica Nature el ecologista Hans-Otto Pörtner, que copreside el grupo de trabajo del IPCC sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad. "Pero sería beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, si las personas en muchos países ricos consumieran menos carne, y si la política creara incentivos apropiados para ese efecto", añadió. Los gobiernos de todo el mundo analizarán estos hallazgos en una cumbre climática de la ONU en septiembre en Nueva York, y las partes en el acuerdo de París de 2016 se reunirán en diciembre en Chile.

Según el estudio, un cambio en el sistema alimentario global reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el ganado y mejoraría el uso de la tierra y el agua. Según sus proyecciones, se podrían liberar varios millones de kilómetros cuadrados de tierra para 2050 y reducir entre 0,7 y 8 gigatoneladas al año de dióxido de carbono. La agricultura, ganadería, silvicultura y otros usos de la tierra representan actualmente el 23% de las emisiones producidas por el hombre.

El sector cárnico en España: de caída en caída

En 2018, los españoles destinaron casi 21 de cada 100 euros del presupuesto de alimentación a comprar carne, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La media del 20,64% del gasto en alimentos que supuso la carne en 2018 representó una caída del 2% con respecto al año anterior. El volumen total de consumo de carne en España en 2018 fue de 2.114,78 millones de kilones, un 2,6% menos que en 2017. El sector atribuyó este descenso a un aumento en el precio del kilo de productos cárnicos.

Durante los últimos años, sin embargo, se ha observado un declive en el consumo de carne en España ejercicio tras ejercicio, sin matices. La carne fresca es la más afectada, siendo además el subtipo mayoritario dentro del consumo cárnico: en 2018 representó el 72,5% de las ventas, un 3,8% menos que en 2017. La única carne que logró un incremento el año pasado fue la transformada, cuyo consumo fue del 25,1%. La congelada, por su parte, supuso un 2,6% del conjunto.

El primer gran shock del sector cárnico llegó en 2017, cuando cada español consumió 47 kilos de carne, tres menos que en 2016. Con todo, la industria cárnica sigue ocupando el primer lugar en el sector de alimentos de bebidas, y el cuarto a nivel general, solo por detrás de la automovilística, la petrolera y la energética. Su cifra de negocio es de más de 26.000 millones de euros, el 22,1% de todo el sector alimentario español, según datos de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne en España (Anice).

Así las cosas, el sector de la carne supone aproximadamente el 2,2% del PIB español, el 13,8% del PIB de la rama industrial y el 4,2% de la facturación total de toda la industria española. Con casi 100.000 trabajadores, representa casi el 24% de la ocupación total de la industria alimentaria en España. El sector también exportó unas 2,35 toneladas de carne en 2018, ingresando unos 6.000 millones de euros por ello. Pero si los países del mundo, y España, siguen el consejo de la ONU y cada vez más expertos, estas cifras podrían desinflarse más pronto que tarde.

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