Madrid acoge su salón del automóvil entre deseos de fusión con Barcelona

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La fuerte inversión que supone asistir a estas ferias y la pérdida de público y repercusión internacional hacen que los distribuidores españoles anhelen una única edición bianual

Salón del Automóvil de Madrid.

26 de mayo de 2012 (20:06 CET)

Barcelona no es Ginebra, pero Madrid tampoco. El salón del automóvil de ambas ciudades no tiene parangón con la verdadera cita europea de la industria. Y cada año menos. La prensa especializada asegura que, ni siquiera en la época de gloria, ambos cónclaves han podido compararse con el codiciado escaparate suizo.

Pero este año es particularmente duro para el evento de Ifema que apenas cuenta con la presencia de siete marcas. Todo un golpe bajo para el autodenominado principal evento del sector en el país.

La tibiez del Salón del Automóvil de Madrid podría haber derivado en suspensión si Esperanza Aguirre no intercede para convencer a los pocos expositores que no han desertado. Sin embargo, los mentideros madrileños aseguran que la presidenta no rebatió ni uno sólo de los motivos que plantearon los distribuidores para excusar su asistencia. “Muchas marcas no están para desembolsar dos millones de euros por una semana de exposición con dudoso retorno”, apunta un experto en el Salón.

La fusión con Barcelona

No hay ninguna novedad destacable, la industria está ausente y el famoso certamen se asemeja más a un gran concesionario que a un reputado evento internacional, su pretensión. Así que la pregunta parece inevitable: ¿fusión con Barcelona? “Off the record: sí”. En petit comité este es el sentir del sector. Una única edición bienal parece la solución conveniente ahora. ¿La sede? “Barcelona tiene el imán de las carreras”, admite más de uno. De momento nadie se atreve a admitirlo públicamente

La crisis económica pesa como una losa sobre esta industria en España, un mercado que se detrae a un ritmo del 17% en los meses menos malos. Sin embargo la industria supone el 25% de las exportaciones españolas. Con las cifras incrustadas en la mente de los ejecutivos y con unos presupuestos más reducidos, las marcas que han decidido venir al Salón del Automóvil de Madrid han apostado por la alta gama, el segmento de ventas que menos sufre.

Pocas novedades

Esta edición sólo es apta para bolsillos profundos. Descapotables, todo-terreno y deportivos se dejan ver con las propuestas más ecológicas. Son la carta de presentación de BMW y Mini, Isuzu, Infiniti, Land Rover, Mercedes y Volvo. La gama media está barrida del directorio.

La golosina de esta edición para los amantes del motor es el nuevo Clase A de Mercedes que se pondrá a la venta en septiembre. Se trata de una versión además cero emisiones, totalmente eléctrico. BMW también ha introducido la Serie 3 y 5 Active Hybrid, de combustión combinada gasolina-electricidad.
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