La reina de España, Letizia Ortiz, y el presidente de Mango, Isak Andic, en una imagen de archivo. EFE/Andreu Dalmau

Mango encadena cuatro años de disgustos

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La compañía de moda encadena un nuevo ejercicio en números rojos a pesar de volver a incrementar las ventas hasta los 2.233 millones

Carles Huguet

Economía Digital

La reina de España, Letizia Ortiz, y el presidente de Mango, Isak Andic, en una imagen de archivo. EFE/Andreu Dalmau

Barcelona, 09 de agosto de 2019 (04:55 CET)

Hace un lustro, las alarmas se encendieron en Mango. La compañía de moda pasó de ganar 107 millones de euros en 2014 a obtener un beneficio de sólo 4 millones en 2015; un bache del que todavía no se ha recuperado, pues desde entonces cuenta los ejercicios por números rojos en su cuenta de resultados. En 2018, el agujero alcanzó los 35 millones de euros, ligeramente más que las pérdidas de 33 millones con las que cerró el año anterior.

De este modo, la firma de Isak Andic acumula unas pérdidas de 125 millones de euros desde su última temporada en números negros. Tras un agujero de 61 millones de euros en 2016, la cifra parece haberse estabilizado alrededor de los 30 millones de euros en los últimos años.

Lejos quedan ya los beneficios de 120 millones de euros de 2013, que cayeron levemente hasta los 107 millones en 2014 e hicieron saltar las alarmas en 2015, cuando se quedaron en apenas 4 millones.

No obstante, Mango trata de lanzar un mensaje de optimismo al mercado, pues el Ebitda alcanzó los 35 millones de euros, el 17% más que en 2017. "En un entorno complejo y en pleno proceso de transformación del modelo de la moda hemos conseguido incrementar nuestras ventas y nuestro Ebitda ha crecido, lo que nos permitirá cumplir con nuestro plan estratégico", matiza el director general de la empresa, Toni Ruiz.

El ejecutivo añade: “La tendencia al alza en las ventas de Mango se ha mantenido durante el primer semestre de 2019, con un aumento de más de 50 millones respecto al mismo período de 2018. Es, sin duda, un dato excelente”.

Sin embargo, el mensaje recuerda al que ya emitió la compañía el año pasado, y que no sirvió para revertir la tendencia negativa. "En 2017 hemos verificado que la omnicanalidad y el fast fashion es el camino a seguir", señalaba entonces el vicepresidente ejecutivo, Daniel López, que lamentó el mal funcionamiento del segundo semestre del año "debido a las altas temperaturas". El optimismo era para 2018: "Confiamos en seguir mejorando, las ventas tuvieron un crecimiento sostenido en los últimos cinco meses".

También hace dos años trató de emitirse una idea similar. "En 2016 hemos profundizado en el proceso de transformación del modelo de negocio de la compañía, lo que ha conllevado una rebaja en nuestro Ebitda y, en consecuencia, un sacrificio en el beneficio de este año", apuntaba el mismo Daniel López. "Los primeros resultados de esta decisión ya son visibles desde septiembre de 2016 y nos hace ser optimistas de cara a 2017", añadía.

Los beneficios siguen sin llegar, por lo que fuentes del sector no vislumbran un cambio de tendencia en el futuro inmediato pese a haber aumentado sus ventas un 1,8%, hasta alcanzar los 2.233 millones.

La nota positiva para Mango: la confianza de la banca

Si bien no fue capaz de devolver Mango a beneficios, Andic sí logró cerrar el pasado mes de diciembre un acuerdo para refinanciar 500 millones de euros de deuda hasta de 2023 gracias a un préstamo sindicato con siete entidades: Banco SantanderBanc SabadellCaixabankBBVABankiaIbercaja Erste Bank.

La operación supuso aplazar el calendario de vencimientos, que preveían un pago de 170 millones para 2019 y de 330 millones de euros para 2020. "El acuerdo es muy positivo, porque demuestra una muestra de confianza de la banca al plan de negocio", celebró el director general de la empresa, Toni Ruiz. "Nos ayudará a poder acometer los proyectos previstos en los próximos ejercicios y reordenar nuestro parque de tiendas", añadió.

Como condición, las entidades obligaron a Mango a que en 2023 el ratio entre la deuda y el Ebitda sea de un máximo de tres veces. La compañía deberá recortar el índice, pues actualmente el déficit multiplica por cuatro el Ebitda.

Disparada con la construcción del centro logístico de Lliçà de Munt en 2014, la deuda neta de la firma de moda se redujo desde los 528 millones de euros de 2016 hasta los 315 millones en los que cerró. "A lo largo del año, la empresa ya hizo un importante ejercicio de saneamiento de su balance", advierte el mismo comunicado.

 Con el horizonte más claro, “la compañía consigue reforzar sustancialmente su situación patrimonial”, celebró en el mismo comunicado. Una verdad clave con tal de afrontar las necesarias inversiones con las que dar la vuelta a sus resultados.

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