El aceite de oliva no es tan bueno como dicen. Al menos, la mayoría. Foto: CC0
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Los productores del aceite de oliva refinado aprovechan la buena prensa del aceite virgen extra para atribuir a sus productos beneficios que no tienen

Madrid, 14 de junio de 2018 (16:31 CET)

La mayor parte del aceite que se vende en España (el refinado) no tiene los beneficios saludables que le atribuyen los científicos al aceite de oliva virgen extra, una categoría de producto superior y que tiene un coste mucho más elevado y tiene un sabor más intenso.

Los aceites más vendidos por los grandes supermercados españoles proceden de un aceite de mucha menor calidad y conocido en el sector como el aceite lampante (el que antiguamente se utilizaba para encender las lámparas de aceite).

Este producto, mayoritario en las marcas comerciales más conocidas y también en las marcas blancas, no contiene ninguno de los beneficios conocidos del aceite de oliva extra virgen que incluyen beneficios para el control del colesterol y un posible beneficio anticancerígeno.

El aceite de oliva refinado no debe freírse más de una vez, mientras que el virgen extra sí puede reutilizarse

Una de las grandes marcas productoras de aceite de España, que comercializa productos de aceite virgen extra en las principales cadenas de supermercados del país, explica que sólo esta categoría tiene esas propiedades.

“El aceite de oliva refinado no debería ser frito en más de una ocasión. Si no, podría tener el efecto contrario: tener efectos perjudiciales para la salud. En cambio, el virgen extra puede usarse hasta cinco veces porque contiene altas cantidades de polifenoles. El aceite de oliva virgen extra es más saludable que otras grasas y su alto contenido en antioxidantes suponen una mayor resistencia a las altas temperaturas, por lo que soporta mayor número de frituras”, explican desde un reconocido productor de aceites virgen extra. 

"Desgraciadamente se le llama aceite de oliva al aceite refinado y es algo que sólo ocurre en España. En Grecia no existe este tipo de aceite refinado, y en Italia está muy mal visto”, explicó María José San Román, chef del restaurante alicantino Monastrell en su charla durante en un foro de gastronomía mediterránea celebrado en Ibiza. 

Los fabricantes de aceite de oliva convencional defienden el producto y aseguran que ese tipo de aceite, aunque es posible que no sea tan beneficioso como el vírgen extra, tambien ofrecen algunos efectos beneficiosos como el de la vitamina E. 

Picante y amargo

Los expertos aceiteros explican que el verdadero aceite de oliva virgen extra es de sabor más intenso y a menudo pica y amarga. Es conocido como "el zumo de la oliva". Para obtenerlo, simplemente se exprime la oliva y se separa la parte sólida de la grasa y se filtra. En cambio, el aceite de oliva convencional (que no está distinguido con las categorías virgen ni virgen extra) procede del aceite lampante mezclado con aceite virgen extra. 

Este aceite no suele tener matices de sabores y el consumidor lo distingue como un aceite "mucho menos fuerte". Es el preferido para las frituras porque es más económico. Pero si se siguen las recomendaciones de los expertos, el resultado podría ser justo el contrario. Si sólo se usa una vez para freir, es un aceite caro. 

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