Un robot con tecnología 5G juguetea con uno de las asistentes al Mobile World Congress (MWC). Foto: EFE/AD

MWC: las empresas se agarran al negocio frente al coronavirus

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Los expositores del MWC reivindican su potencial como centro de negocios para combatir el miedo coronavirus

Xavier Alegret / Cristian Reche

Un robot con tecnología 5G juguetea con uno de las asistentes al Mobile World Congress (MWC). Foto: EFE/AD

Barcelona / Madrid, 11 de febrero de 2020 (04:55 CET)

El Mobile World Congress de este 2020 estará marcado por el temor al coronavirus. Esta enfermedad con altos índices de contagio y mortalidad tiene su origen en China, de donde proceden algunas de las mayores compañías que participarán en la feria tecnológica, así como miles de asistentes. Por ello, varias empresas han anunciado ya que no vendrán a Barcelona ante el miedo al contagio. La gran mayoría, no obstante, se mantienen y prefieren ver el lado positivo, es decir, la oportunidad de hacer negocios.

Amazon se unió el fin de semana a LG, Ericsson y Nvidia a la lista de bajas del mayor evento del mundo en telefonía móvil, que se celebra en dos semanas en Barcelona. Este lunes fue el gigante japonés Sony, a quien acompañó el fabricante chino TCL, propietario de marcas como Blackberry y Alcatel. La lista la completó antes de que terminara la jornada el operador NTT DoCoMo y Umdigi, la primera firma china que anunció que no asistiría.

Pero la mayoría de las empresas —asisten una media de 2.400 expositoras— no están en esa lógica. Aunque el coronavirus es un factor que tienen en cuenta, no quieren desaprovechar un congreso que supone una gran oportunidad.Varias empresas participantes consultadas por Economía Digital creen que los próximos días serán decisivos para fijar una posición, si bien por ahora se inclinan por participar en la feria.

Las próximas horas serán decisivas para el Mobile World Congress

No queda otra que confiar en las medidas de precaución y protección tomadas por GSMA, la empresa estadounidense organizadora del evento que en un primer momento no quiso poner medidas para calmar los ánimos pero que ha terminado haciéndolo para evitar más fugas de empresas.

Independientemente de ello, la mayor motivación de las firmas tecnológicas que asisten a la feria es que tienen ante sí un aparador mundial y una gran ocasión para hacer negocios o, al menos, sembrar para luego recoger.

La mismas voces consultadas coinciden en que el Mobile ya no es tanto un evento en el que presentar novedades  — algunas se inclinan por hacerlo los días previos al inicio de la feria—, sino un espacio para estrechar manos y hacer negocios. "Hay preocupación, no lo vamos a negar", explican desde una compañía de telecomunicaciones que opera en España y que, por el momento, tiene planes de asistir. 

Un asistente al Mobile World Congress 2018 (MWC), consulta su teléfono móvil en la tercera jornada del congreso de móviles en Barcelona. EFE/ Andreu Dalmau

“No hay otro lugar en el mundo donde se concentre a todo el sector en cuatro días. Existen réplicas en Shangay y Los Angeles pero no es lo mismo. Si tuviéramos que hacer todos estos contactos sin el MWC, el año no tendría suficientes días y sería más caro”, explica una empresa de redes 5G con stand propio en el salón de este año, que defiende esta estrategia en contraposición a la de, por ejemplo, LG, que como alternativa irá presentando sus dispositivos país por país.

"Evidentemente, la mayoría de negocios no se firman en el propio salón sino que se siembra para recoger en el futuro", añade la misma fuente. Por ello es muy difícil cuantificar en negocio que general el MWC para sus participantes.

El movimiento de compañías chinas como Xiaomi y ZTE son una muestra de lo importantes que es el Mobile. La primera enviará a empleados que hayan estado fuera de China 14 días antes de su llegada a Barcelona y la segunda desmintió hace días su ausencia, ante los rumores que le colocaban en el mismo bando que LG.

Las cifras que justifican el 'sí' al Mobile

Los números registrados por el Mobile no dejan lugar a dudas de que se trata de una joya que ni la administación ni las empresas quieren peder. Deja cada año cerca de 470 millones en la capital catalana  — la recaudación se ha multiplicado por cuatro desde la primera edición de 2006 —  y ayuda a proyectar la imagen de la ciudad al exterior.  

De acuerdo a datos de la última edición, el evento recibe una media de 107.000 asistentes y es un generador de empleo. En su décimocuarto año creó 14.000 trabajos temporales, 160 delegaciones gubernamentales y 200 países y regiones.

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