Rosa Armengol, la mano que mece la cuna de la CCC

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La presidenta de la Confederació de Comerç, Maria Rosa Eritja, desapareció con la crisis de la patronal y delegó en el trabajo oscuro de su mujer de confianza

Rosa Armengol con Artur Mas en 2013, recogiendo un premio a comercios centenarios

Barcelona, 30 de diciembre de 2016 (06:00 CET)

Todos los líderes, o casi, tienen a una figura detrás que mueve los hilos, hace el trabajo sucio y, en algunos casos, manda tanto o más como ellos. Desde el francés Joseph Fouché, tan bien retratado por Stefan Zweig que su apellido ha calado como sinónimo del fontanero político que manda en la sombra, hasta el para Rajoy imprescindible Jorge Moragas.  

Esta figura también existió en la última etapa de la Confederació de Comerç de Catalunya (CCC), la que terminó con la patronal de los comerciantes catalanes presentando concurso de acreedores y su disolución. Fue Rosa Armengol, mano derecha de la presidenta, Maria Rosa Eritja, desde su etapa en Lleida.  

Eritja se hizo con la presidencia de la patronal a mediados de 2015. Llegó al cargo sin oposición tras la muerte del hasta entonces presidente, Pere Llorens, pero no contaba con muchos apoyos. Presidenta desde 2004 de la Fecom de Lleida, era muy conocida en dicha ciudad pero muy poco en Barcelona, y llegó a una patronal siempre gobernada por los mismos: Llorens y el secretario general, Miquel Àngel Fraile.  

Rosa Armengol era la secretaria de la Fecom con Eritja y, a pesar de que no le dio ningún cargo ejecutivo en la CCC, continuó siendo su mano derecha como presidenta de los empresarios catalanes. Siempre a su lado, acompañándola en sus visitas a Barcelona y apoyándola en las juntas de la CCC, de las que sí formaba parte como representante de los comerciantes de Lleida.  

Protagonismo creciente  

El papel de Armengol fue creciendo a medida que la alarma en la Confederació fue acrecentándose. En diciembre de 2015 se produce el primer impago de las nóminas de la patronal. Según Eritja, ese es el momento en el que se da cuenta de que la situación de la CCC es dramática. Y también es cuando se apoya en su escudera y amiga.  

En esos meses se incrementa el trabajo oscuro de Armengol. Llamadas a los delegados territoriales para captar su estado de ánimo por los impagos de las nóminas, llamadas a tener paciencia, comprobaciones de las actividades que estaban llevando a cabo, etc. Pero su papel va a más cuando estalla la bomba.  

Eritja y la junta de la CCC cesan a Miquel Àngel Fraile en mayo. La situación ya es insostenible. Empieza a aparecer en prensa la situación real de la patronal, que tenía un agujero inasumible. Algunos trabajadores despedidos cuando llevaban meses sin cobrar denuncian a la organización.  

Esta situación se convierte en una pesadilla para Eritja, que se esconde. Varias fuentes cercanas a la Confederació explicaron a Economía Digital que la presidenta desapareció del mapa. La llamaban y no cogía el teléfono. Este medio lo experimentó: intentó reiteradamente contactar con ella y fue dando largas hasta que dejó de responder.  

La mensajera de Eritja  

Con quien sí que tuvieron contacto muchos miembros de la CCC fue con Rosa Armengol. Se convirtió más que nunca en la mensajera de Eritja. Cuando se descubrió el pastel de Fraile, fue ella la que, en vez de denunciarlo, llamó a los miembros de la junta para instaurar el voto de silencio. El argumento era que, si salían a la luz demasiados datos, quizá los miembros de la junta podrían terminar por pagar las consecuencias con sus patrimonios personales.  

También medió con los delegados territoriales de la patronal. Estos fueron los primeros despedidos. De hecho, sus cartas de despido las firmó el propio Fraile… cuando formalmente ya había sido destituido, aunque continuaba campando a sus anchas por la sede de la CCC. Los delegados denunciaron a la organización por despido improcedente, y Armengol les llamó para pedirles que retiraran las denuncias: podían dañar a la organización.  

No le hicieron caso, pero a pesar de ello, su interlocutora continuó siendo Armengol. Con Eritja no volvieron a hablar. Era la mano que mece la cuna, coinciden varias fuentes. "Era la que llamaba para enterarse de lo que hacías y lo que dejabas de hacer, para sacarte información", explica una fuente. "Es la que tenía toda la información", comenta otra.
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