Manuel Manrique, presidente de Sacyr

Sacyr paga con ataques especulativos su participación en Repsol

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Los fondos elevan al 6% las posiciones cortas en la constructora por los ajustes para adecuar a valor razonable su 8,7% en la petrolera, participación que contabilizó 300 millones de pérdidas hasta septiembre

desde Madrid, 24 de noviembre de 2015 (23:00 CET)

Sacyr va bien. Se quitó de encima el lastre que suponía la inmobiliaria Vallehermoso, los 1.800 millones de la venta de Testa a la socimi Merlin han venido de perlas para reducir deuda y aumentar beneficios, acumula una cartera de ingresos futuros de más de 31.000 millones de euros, sobre todo por la buena marcha del negocio exterior, y un volumen de obra adjudicada de más de 5.500 millones de euros.

Pero podía ir todavía mejor. Hay un 'punto negro', su participación del 8,7% en Repsol, que está dando auténticos dolores de cabeza al grupo presidido por Manuel Manrique. No en vano, y a pesar de las minusvalías bursátiles de los últimos meses, los 1.500 millones por los que capitaliza ese porcentaje siguen estando por encima de los apenas 1.200 millones que vale Sacyr en bolsa.

Pero los resultados contables de esa participación cada vez son menores, y ha entrado en pérdidas, por primera vez, al cierre del tercer trimestre, por ese 35% que ha disminuido la cotización de la petrolera en los últimos doce meses.  

Negativos tests de deterioro

De 300 millones de euros, tras restar los 73 millones de beneficio obtenido de los 373 millones que Sacyr ha tenido que ajustar al valor razonable que se desprende tras el test de deterioro que realiza. Un análisis que otorga a la acción de Repsol un precio, en torno a los 20 euros, muy por encima de los 12 euros en los que cotiza la compañía que preside Antonio Brufau.

La caída en picado de los beneficios de la participación de Sacyr en la petrolera empezó a detectarse hace justo un año, coincidiendo con los cada vez peores resultados de Repsol como consecuencia del desplome del precio del crudo, que había dejado atrás los 100 dólares por barril en el verano de 2014, y que rondaba los 70 dólares hace doce meses.

Menos beneficios y más ajustes

Fue la razón por la que, en ese último trimestre de
2014, la petrolera entraba en pérdidas y dejaba reducido su beneficio anual en 1.612 millones de euros, y el de Sacyr en 144 millones, por debajo del que acumulaba hasta septiembre de 2014.

Pero en 2015, la cosa ha ido a mayores y Sacyr lo nota por partida doble. Cada vez son menores los beneficios que obtiene de Repsol. Los 73 millones obtenidos hasta septiembre son justo la mitad de los logrados un año antes. Un aspecto negativo teniendo en cuenta que Sacyr paga con los dividendos de la petrolera el servicio de la actual deuda de 1.652 millones que soporta por la compra de esta participación.

Y, lo que es peor, como la cotización de Repsol sigue sin levantar el vuelo, a pesar del plan estratégico presentado hace un mes por Jose Jon Imaz, el consejero delegado de la multinacional petrolífera, Sacyr se ha visto obligada a ajustar esos 373 millones el valor razonable de la participación.

Son errático en bolsa

Todas estas circunstancias son las que están aprovechando los fondos de inversión para posicionarse a la baja en el capital del grupo presidido por Manuel Manrique, evitando que, pese a la firma de nuevos contratos y del aumento futuro de ingresos recurrentes provenientes de las concesiones adjudicadas, el valor retome la senda alcista en bolsa, y deje de transitar por el parqué de la manera errática que lo está haciendo.

A lo largo de 2015, los vaivenes de Sacyr en bolsa han sido constantes. A un fulgurante inicio de ejercicio, que le llevó a principios de abril a su máximo anual, cotizando por encima de 4 euros, le siguió una tendencia a la baja, perdiendo la referencia de los 3 euros en agosto y la de los 2 en septiembre.

Marshall Wace, al frente de la especulación

Desde entonces, ahí sigue, retenido al antojo de esas compras a corto, en las que, como en otras muchas empresas españolas, el fondo británico Marshall Wace ha asumido el principal protagonismo, como principal artífice de que el porcentaje de posiciones cortas de Sacyr se sitúe en el 6% de su capital, con más de 30 millones de títulos inmersos en esta operativa.

Aunque el fondo británico había entrado a corto en Sacyr en febrero de 2014, no ha sido hasta el pasado mes de septiembre cuando realmente ha empezado a apostar fuerte, triplicando desde entonces el capital invertido en esta dinámica especulativa.

Lo mismo han hecho Oxford Asset y Man Investments. Entre los tres fondos suman ya el 4% de estas posiciones. Una estrategia que no han seguido otros hedge funds, como World Quant, Arrowgrass, DE Shaw o Capstone, que mantienen intactas sus estrategias bajistas desde hace varios meses.

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