Los expertos aprueban los nuevos bonos de la Generalitat pero critican su oportunidad y urgencia
EMISIÓN DE 2.000 MILLONES AL 4,75% A UN AÑO
La anunciada emisión de bonos de la Generalitat para mejorar su tesorería es aprobada por los expertos consultados aunque con reservas, ya que la consideran que es inoportuna . La maniobra consiste en poner en el mercado minorista 2.000 millones de euros a un interés nominal del 4,75% a un año.
Enric Llarch, considera que la operación planteada se enmarca en una “situación difícil” de la tesorería en cuanto a liquidez .”Se han de atender gastos corrientes como el pago de farmacias y hospitales”. Recuerda que la situación general de los bancos respecto al crédito no es buena. “Los préstamos no llegan a las empresas y tampoco a los particulares”. Llarch es economista, especializado en economía catalana y en economía de la innovación y los servicios. Ha trabajado como consultor en tareas de análisis sectorial en el Centre d’Estudis de Planificació. Ha creado y dirige la revista Paradigmes (www.paradigmes.cat), del Departamento de Innovación, Universidades y Empresa. En este contexto la situación de una administración “subestatal” como la Generalitat, no ayuda a conseguir fondos, afirma Llarch.
A pesar de todo, y en un contexto de reestructuración del sistema financiero y de cajas en Catalunya y España la apelación al ahorro popular es bien vista por Llarch:“Sirve para dar salida a una necesidad de la Generalitat y también da una alternativa a la colocación de ahorro de las familias y, en definitiva se trata de que “al mismo tiempo que inviertes, ayudas al país”.
Como Grecia
La rentabilidad que ha tenido que ofrecer la Generalitat es alta, para Llarch. “Si se compara con las letras del Tesoro a un año, que se pagan a poco más de 1,9%, aunque para comprar se tiene que adquirir por lo menos un paquete de 6.000 euros”, asegura. La cifra del 4,75% que paga la Generalitat es para Llarch consecuencia que Catalunya no tiene categoría de estado para los mercados. Así, Grecia con una situación mucho peor que la catalana paga por sus letras un poco más del 4,90%, una cifra alta para un estado soberano”, asegura.
Por otra parte Llarch valora bien que la mayoría de bancos y cajas se apunten a colocar los bonos de la Generalitat y más que acepten quedarse con la cantidad que no asuman sus clientes.
Por su parte, el director en Barcelona de la agencia de Valores Renta 4, Xavier Teixidor, también vincula la emisión a la necesidad urgente de conseguir financiación por parte de la Generalitat. Aunque el momento es negativo porqué “los mercados siempre castigan las prisas”, dice. No obstante, el precio sería justo si se compara la oferta de los bonos con operaciones de financiación que han puesto en marcha empresas y grupos económicos importantes. Por lo que se refiere a la solvencia, Teixidor no tiene dudas sobre ella: “la comunidad catalana es una entidad solvente” asegura, y remacha que “respecto a otras entidades parecidas es de las más seguras”. Las cantidades que se pueden comprar, desde los 1.000 euros muestran que la oferta “se dirige a un pequeño inversor de mentalidad económica conservadora”.
Por su parte, un tercer experto muy relacionado con el mercado de valores ha constatado que “el momento para lanzar la emisión es malo” aunque el nivel de riesgo que significa es “aceptable”. La urgencia con que se ha lanzado el nuevo producto financiero es una mala noticia, repite. Según la fuente consultada “la Generalitat busca un perfil de inversor particular modesto”. Por eso ha fijado un interés a pagar equivalente o un poco superior al de los depósitos bancarios. En este sentido, emitir de entrada por valor de 2.000 millones se interpreta como un mecanismo para asegurar el tiro. Se evita quizás plantear un objetivo más ambicioso que ayudaría más a solucionar el problema de liquidez, pero que supondría un riesgo si queda la emisión sin suficiente demanda.