Los trabajadores en ERTE suben tras la guerra: el Gobierno acelera los nuevos mecanismos

El Gobierno activará el martes los nuevos ERTE sectoriales y cíclicos del Mecanismo RED para el sector de las agencias de viajes y en breve para el resto de sectores en el marco del plan de choque ante la guerra

La cifra de trabajadores acogidos a expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) está aumentando en las últimas semanas con motivo de los parones de actividad y algunos cierres de fábricas por la afectación de los 12 días de paros de transporte ante la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania.

Fuentes gubernamentales confirman a Economía Digital que se ha detectado un repunte ya «significativo» del número de trabajadores acogidos a los ERTE en comparación al descenso paulatino que se venía registrando en los últimos meses, lo que evidencia el impacto de la crisis energética en la economía y también en el mercado laboral.

En esta coyuntura, y tras haber aprobado un mes de transición para la adaptación de los ERTE Covid aplicados durante la pandemia al nuevo esquema resultante de la reforma laboral a partir de abril, el Gobierno va a acelerar la activación de los nuevos mecanismos, toda vez que el Consejo de Ministros aprobó el pasado miércoles el procedimiento y la constitución del Fondo RED con los nuevos ERTE ligados a la formación y constituidos en el marco de la nueva reforma laboral para atender las necesidades cíclicas o sectoriales.

El Plan nacional de respuesta al impacto de la guerra incluirá la activación del Mecanismo RED, si bien fuentes gubernamentales confirman que se activará ya este mismo martes la aplicación para el sector de las agencias de viajes, uno de los más afectados aún por estos mecanismos de protección del empleo. No se descarta que en breve se valide también para los sectores más afectados por el impacto de la guerra de Ucrania, como pueden ser el agroalimentario o área de la industria como carburantes, automoción, fabricación de maquinaria, transporte de mercancías o industria textil por la afectación a materias primas como los cereales o el níquel.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha trasladado estos días un mensaje de «calma y tranquilidad» a empresas y trabajadores al disponerse ya de los nuevos mecanismos de la reforma laboral con dos modalidades (cíclica y sectorial recogido en el artículo 47 bis del Estatuto de los Trabajadores), que convivirán con los ERTE ETOP y los de fuerza mayor. tras la aprobación del real decreto-ley el pasado 15 de marzo y su publicación en el BOE al día siguiente, aunque los nuevos ERTE sectoriales precisan de su activación y es lo que se ha decidido acelerar.

Repunte de los ERTE ETOP en industria electrointensiva, transporte…

En concreto, el mayor repunte se está notando sobre todo en los ERTE ETOP, aquellos mecanismos diseñados problemas económicos, técnicos, organizativos o de producción. En función de la casuística de la afectación de la crisis energética los trabajadores de los distintos sectores podrán acogerse a una u otra modalidad, por ejemplo los de electrointensivo y el paro del transporte se encuadrarían más en los ERTE ETOP de causas económicas (artículo 47 del Estatuto de Trabajadores) por el impacto del precio de la energía o los del sector de la automoción ante la falta de componentes, explican desde el departamento de Trabajo.

Desde el Ministerio de Seguridad Social recuerdan que los ERTE ETOP, los que están repuntando en mayor medida dada la coyuntura actual, necesitan negociación con los trabajadores y presentación ante autoridad laboral, por lo que aún no se disponer de datos respecto al impacto de la crisis energética en el aumento de trabajadores en ERTE, si bien desde distintas CCAA constatan ya ese alza de trabajadores acogidos a mecanismos de protección del empleo. Sin ir más lejos, Andalucía anunció el viernes más de 400 ERTE para esta semana por el paro.

Con todo, en Trabajo confían en que las medidas para paliar el alza del precio energético no se demore más allá del 29 de marzo para que surtan efecto inmediato y no vaya a más este incipiente repunte de trabajadores en ERTE en sectores como el de la industria electrointensiva o el del automóvil y el transporte por los paros convocados tras el acuerdo alcanzado con el sector. Y es que la escalada en el precio del gas ha obligado a tomar medidas en varios sectores, como el del azulejo, con la aplicación desde el pasado 1 de enero hasta el 15 de marzo de 20 ERTE en las fábricas de Castellón para un total de 3.490 trabajadores, según informó la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER).

Situaciones similares se viven en numerosos sectores en toda la geografía española. Finsa, la mayor maderera gallega, ha presentado un ERTE para sus cuatro fábricas de Galicia que afectaría a unos 1.295 trabajadores por la falta de suministro. Como consecuencia de la huelga del transporte Ingapan, propiedad de Europastry, ha activado un ERTE para 277 trabajadores de sus cuatro plantas en la provincia de Lugo, la siderúrgica de Celsa Atlantic ha parado también.

Compañías del sector automovilístico vuelven a las andadas, ya que empresas como SEAT han avanzado la aplicación de nuevos ERTE tras verse afectados por la huelga. En el caso de la compañía automovilística se iniciará el próximo 31 de marzo y se alargará hasta el 31 de junio, afectando aproximadamente a 11.000 trabajadores, así como Ford un nuevo ERTE de 15 días en Almussafes también por la falta de componentes y microhips, así como General Mills un ERTE en su planta navarra.

Más trabajadores en ERTE pero se mantiene la afiliación

Los datos de la Seguridad Social referidos a la primera quincena de marzo estiman que habría 102.384 trabajadores acogidos a un ERTE en la primera mitad del es (54.189 de suspensión total y 48.186 a tiempo parcial). Así, hasta mediados de mes los trabajadores en ERTE se mantenían más o menos estables, y representaban el 0,6% de los afiliados. La mayoría (85.750 trabajadores) se acogían a un ERTE Covid, con un descenso del 15,7% respecto a febrero, mientras que los afectados por un ERTE ETOP sumaban 16.634, con un alza de 3.059 trabajadores debido a las restricciones en las cadenas de suministro en el sector del automóvil.

De cualquier forma, desde el Ministerio de Trabajo subrayan que se está manteniendo el dinamismo den el empleo, ya que sigue con «buen tono» la afiliación. De hecho, el Ministerio estima que la afiliación aumentará en marzo en torno a 146.000 ocupados (30.000 en términos desestacionalizados, ya que según el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, no se ven los efectos de la guerra sino el impacto «extraordinario» de la reforma laboral que ha disparado la contratación indefinida.

Aunque la vicepresidenta Nadia Calviño se afana en la idea de que España está menos expuesta que el resto de Estado a la guerra de Ucrania y mantiene las previsiones de los organismos de un crecimiento en torno al 5%, ya reconoce, al igual que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que tendrá un impacto y provocará una ralentización del crecimiento. La vicepresidenta Yolanda Díaz va un paso más allá asegurando que tendrá un impacto «significativo» tanto en la economía como en el empleo.

Además de los nuevos ERTE, existen también dos opciones: ERTE por fuerza mayor, si existen restricciones al desarrollo de la actividad (con un 90% de exoneración) y, ERTE por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción (ETOP), con un 20% de exoneración si van acompañados de planes de formación, que se mantendrán en el nuevo esquema de la reforma laboral tras la extensión hasta el 31 de marzo.

Exoneraciones de hasta el 40%: recualificación profesional

El nuevo instrumento RED busca dar respuesta a la necesidad de que las empresas pertenecientes a sectores que han sufrido cambios estructurales y permanentes puedan adoptar medidas de transición y recualificación profesional y se divide en sectoriales y cíclicos, siendo los trabajadores cubiertos por el mismo un colectivo prioritario en iniciativas de formación.El nuevo mecanismo deberá ser autorizado por el Consejo de Ministros a propuesta conjunta de los departamentos de Trabajo, Economía y Seguridad Social, previo informe de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, que preside Nadia Calviño.

En el caso de los nuevos ERTE sectoriales se prevén exoneraciones para el empresario del 40% de las cuotas a la Seguridad Social, condicionadas a formación. La empresa que quiera adherirse está obligada a presentar un plan de recualificación que incluya la realización obligatoria de acciones de formación para posibilitar la recolocación en otro puesto dentro de la misma empresa, o bien en otras empresas.

Este tipo de ERTE tiene una duración máxima de un año, con la posibilidad de dos prórrogas de seis meses cada una, es decir, un total de hasta dos años. En lo relativo a los trabajadores, se reconocerán las prestaciones con efectos del primer día en que se pudieran aplicar las medidas de suspensión o reducción de jornada, o con efectos de la fecha de presentación de la solicitud de adscripción al mecanismo

De su lado, la modalidad ‘cíclica’ del mecanismo se vincula a una coyuntura macroeconómica general que aconseje la adopción de instrumentos adicionales de estabilización, con una duración máxima de un año y da derecho a una exención en la cotización a la Seguridad Social del 60% desde la fecha en que se produzca la activación (acuerdo del Consejo de Ministros) hasta el último día del cuarto mes posterior a dicha fecha de activación; el 30 % durante los cuatro meses inmediatamente siguientes a la terminación del plazo antes señalado; y el 20 % durante los cuatro meses inmediatamente siguientes a la terminación del periodo.

Según establece el decreto de la reforma laboral sobre la dotación del Fondo RED, serán recursos de este Fondo los excedentes de ingresos que financian las prestaciones por desempleo en su nivel contributivo y asistencial, las aportaciones que se consignen en los Presupuestos Generales del Estado, las aportaciones procedentes de los instrumentos de financiación de la Unión Europea orientados al cumplimiento del objeto y fines del Fondo, así como los rendimientos de cualquier naturaleza que genere el Fondo».